Carme Riera, Íñigo Méndez de Vigo y Julia Navarro
Carme Riera, Íñigo Méndez de Vigo y Julia Navarro - Pablo Moreno

Julia Navarro, premio Cedro por defender los derechos de autor de forma «valiente y generosa»

Se trata de la segunda edición de este galardón, que reconoce anualmente y de forma simbólica, la trayectoria de una persona o institución que destaque por defender la cultura en los derechos de los creadores

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Carme Riera ha reconocido al ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, presente en el acto, el trabajo llevado a cabo por su departamento en defensa de los derechos de propiedad intelectual durante este último año. Sin embargo, Riera ha insistido en que todavía queda mucho por hacer en este ámbito, y ha hecho hincapié en que la piratería del libro sigue creciendo: «Por cada ejemplar vendido en 2017 se consumieron ilegalmente tres, y las descargas aumentaron un nueve por ciento más que en 2016».

La presidenta de Cedro no ha dejado pasar la oportunidad para recordarle al ministro la situación de los autores jubilados españoles, quienes «necesitan compatibilizar plenamente su pensión de jubilación con los derechos de autor, algo que en Alemania, Francia, Italia o Reino Unido sí es posible».

Además, Riera ha recordado, con motivo del 30 aniversario de Cedro, la labor de la Entidad durante todo este tiempo: «Desde hace tres décadas estamos al servicio de los colectivos autorales y editoriales, al servicio de la cultura y, en consecuencia, al servicio de la sociedad».

Por su parte, Julia Navarro ha agradecido el galardón a Cedro y ha afirmado que «recibir el premio Cedro es un orgullo». Además, la galardonada ha insistido también en la necesidad de seguir luchando contra la piratería: «El problema de fondo es precisamente que la sociedad no percibe como un problema la piratería, que es la manera eufemística de definir el robo de la propiedad intelectual».

Navarro ha explicado que, en su opinión, es un «problema de educación» y que para combatirla se debería comenzar en el «ámbito doméstico, seguir en la escuela, continuar en el instituto y completar el recorrido con campañas de televisión». Iniciativas que, según Navarro, ya se están empezando a hacer pero tendrían que ser más «visibles y contundentes».

Además, Navarro se ha unido a la reflexión de Carme Riera sobre el problema de los autores jubilados: «Que a partir de los sesenta y cinco años en nuestro país se obligue a los escritores a optar entre cobrar la pensión de jubilación o renunciar a ella para seguir escribiendo, es un auténtico disparate». La escritora madrileña ha solicitado una respuesta a esta «situación injusta».

La presidenta de la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados, Marta Rivera de la Cruz, ha recalcado que hoy es «el día de reclamar el derecho para seguir creando después de la jubilación», en referencia al problema que tiene los autores para compatibilizar de forma plena los derechos de autor con la pensión de jubilación.

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, encargado de clausurar la entrega del premio Cedro, ha destacado «la labor que está desarrollando Cedro, respaldando las medidas del Gobierno contra la piratería y aportando su conocimiento del sector y de la problemática del autor».

También ha afirmado que «la defensa de los derechos de autor no es algo que se pueda acometer desde un único ángulo: desde lo judicial, desde lo mediático, desde lo educativo. La protección ha de ser integral y eso es lo que estamos intentando: que desde la educación de los más jóvenes hasta la protección legal del autor, no quede ningún flanco sin cubrir».

El galardón, que este año celebra su segunda edición, nace con la vocación de reconocer anualmente y de forma simbólica, la trayectoria de una persona o institución que destaque por defender la cultura en general y los derechos de autor en particular. Riera ha explicado que se trata de un premio sin dotación económica, pero eso «no significa que no tenga valor». Según la presidenta de Cedro, con este premio «reconocemos la importancia que supone la tarea de defender de los derechos de propiedad intelectual, algo a menudo mal comprendido, ya que somos un país acostumbrado a considerar que lo intelectual es irrelevante».