Cultura

Inmersión estética y emocional en el paisaje

La obra de RCR Arquitectes se distingue por el culto a la sofisticación, perseguir la belleza y cuidarla hasta el último detalle

Bodegas Bell-Lloc. Palamós (Gerona), 2007
Bodegas Bell-Lloc. Palamós (Gerona), 2007 - RCR ARQUITECTES
FREDY MASSAD - Actualizado: Guardado en: Cultura

Da la sensación de que al jurado del premio Pritzker no le interesan los puntos medios: sus oscilaciones son cada vez más extremas. Si el año pasado premiaba la precariedad de un modelo de arquitectura chabolista, este año, y bajo la batuta del australiano Glenn Murcutt, ha decidido galardonar a unos arquitectos cuya obra se distingue por el culto a la sofisticación.

Carpa en el restaurante Les Cols. Olot (Gerona), 2011
Carpa en el restaurante Les Cols. Olot (Gerona), 2011- RCR ARQUITECTES

RCR Arquitectes está centrado en hacer arquitectura pura, de verdad, basada en perseguir la belleza y cuidarla hasta el último detalle. Y, aunque haya quien pueda tener reparos sobre la obsesión por la prolijidad, al premiarles se está marcando el retorno a la esencia fundamental de la arquitectura. Lejos de cultos a ídolos o de los discursos rimbombantes y populistas mensajes redentores para la humanidad que caracterizan al penúltimo laureado.

No obstante, no hay que perder de vista el hecho de que es un movimiento, de nuevo (y como siempre) astuto, por parte de la Fundación Hyatt, a la busca de seguir preservando el prestigio del Pritzker y seguir abanderando el discurso políticamente correcto: al destacar el reconocimiento a un equipo, el galardón busca alejarse del denostado concepto del arquitecto-estrella que él mismo se encargó de erigir y consolidar, para seguir afirmándose como el referente positivo y actual sobre las dinámicas de la arquitectura.

Museo Soulages. Rodez (Francia), 2014
Museo Soulages. Rodez (Francia), 2014- RCR ARQUITECTES

Un lenguaje propio

La arquitectura de este equipo no necesita de aditamentos para destacar sus bondades y de la línea de trabajo mantenida durante años gracias al rigor y concentración en la esencialidad de la arquitectura con la que han forjado su hacer y logrado obras como el Restaurante Les Cols, el Espacio Barberí (sede de su despacho) o, entre sus obras más recientes, el Museo Soulages. Con ellas han consolidado un lenguaje propio que podría considerarse definido por una cierta inclinación hacia lo puritano, que no sólo tiene que ver con el paisaje volcánico de Olot sino también con la propia arquitectura rural del entorno, que les ha influido y a la que han agregado contemporaneidad y una contenida idea de lujo.

El jurado destaca uno de los valores que los propios arquitectos han empleado para distinguir y hacer destacar su práctica: el de esa reivindicación intelectualizada de lo rural y lo autóctono. Esta inmersión estética y emocional en el paisaje al que pertenecen resulta fundamentalmente favorable cuando trabajan dentro de ese entorno pero, desafortunadamente, se debilita al operar fuera de ese contexto.

Guardería El Petit Comte
Guardería El Petit Comte- RCR ARQUITECTES

Pese al peso y prevalencia que otorgan al definir su identidad desde una imagen de arraigo en el territorio, una idea artesanal de trabajo junto a los gremios, todo esto se desvanece al ver sus propuestas para Dubai, proyectos que no parecen realizados por los mismos arquitectos. El cambio de escala y la pérdida de esa raigambre hacen que proyectos como The Edge y un hotel en la isla artificial de Palm Jumeirah no puedan leerse como continuidad y pierdan la esencia primordial de RCR Arquitectes. En otros casos, la obsesión por el purismo, por esa obra de arquitectura total, ha podido terminar condenando a los usuarios a la incomodidad provocando la dificultad que deriva de hallarse en un objeto concebido desde una mayor atención a la excelencia en el diseño que a la comodidad del ser humano. Un ejemplo de esto es la Biblioteca Jaume Fuster, donde la sofisticación culmina en una experiencia de uso relativamente fallida.

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