Recreación virtual del interior del Gran Museo Egipcio
Recreación virtual del interior del Gran Museo Egipcio - ABC

El Gran Museo Egipcio abrirá parcialmente sus puertas en 2018 tras 15 años de obras

Una exposición con la colección completa de Tutankamón servirá para su inauguración, que será completa en el año 2020

Corresponsal en El CairoActualizado:

A pocos cientos de metros de las pirámides, en un gigantesco solar custodiado por furgones policiales y tras un largo murallete, los obreros se afanan en levantar a toda prisa el largamente prometido y muchas veces pospuesto megamuseo egipcio. Los militares no dejan hacer fotos desde fuera, las grúas se descansan bajo el sol egipcio. Quince años después de comenzar las obras, con un presupuesto inicial que se ha doblado hasta alcanzar mil millones de dólares y una nueva dirección para evitar los escándalos, el Gran Museo Egipcio intenta un último agónico empujón antes de su inauguración parcial en 2018.

«El Gran Museo Egipcio (GEM) mostrará el patrimonio del Antiguo Egipto, importantísimo dentro del patrimonio de la humanidad, y que además la gente disfruta viendo. Sin embargo, ningún país ni ninguna organización se ofreció realmente a ayudar con la financiación de este gran proyecto, que es para la protección de este patrimonio. Egipto lo está llevando solo», cuenta a ABC el director del GEM, Tarek Tawfik, en una entrevista en su despacho del edificio todavía a medio construir. El museo expondrá 100.000 piezas -50.000 por primera vez- y espera recibir unos 5 millones de visitantes anuales.

Buque

En 2002 se colocó la «piedra fundacional» del que pretendía ser el buque insignia, la corona de los museos en un Egipto que explotaba cada vez más los miles de turistas semanales. En aquel entonces, cerca de 10 millones de extranjeros visitaban al año la tierra de las pirámides y los faraones; un número que llegó a 15 millones en 2010, un año antes de la revolución de Tahrir, cuyos disturbios espantaron a los visitantes. Problemas con la empresa constructora, impagos, burocracia y la crisis económica que asuela Egipto -y que ha devaluado su moneda un 50 por ciento- forzaron a posponer la fecha de finalización de las obras del GEM año tras año, pese a las sucesivas promesas gubernamentales. El último plazo que se ha impuesto a sí mismo el nuevo director del museo, el doctor Tawfik, es comienzos de 2018 (marzo-abril), cuando espera poder inaugurar parcialmente el mastodóntico edificio, que pretende ser «diferente a cualquier otro museo que muestre arte del Antiguo Egipto en el mundo. Que muestre el contexto, no centrándose sólo en piezas individuales».

Ya avanzado 2017 y con el mes de Ramadán a la vuelta de la esquina, donde toda producción se ralentiza en los países musulmanes, la construcción del museo está al 55 por ciento. En el área de obras, de 490.000 metros cuadrados, ya puede dilucidarse la estructura del futuro museo, que se extenderá por 168.000 metros cuadrados. Una vez inaugurado por completo -que Tawfik calcula no será hasta 2022 «inshallah» (si Dios quiere)-, el área de exhibición será de 63.050 metros cuadrados, divididos en tres grandes galerías de paredes acristaladas con vistas a las pirámides. El diseño de Heneghan Peng Architects, que ganó el concurso a principios de los 2000, apenas tiene ángulos rectos, imitando la figura icónica de las faraónicas construcciones, de más de 3.000 años. «El diseño arquitectónico es muy complejo, lo que convierte la construcción en muy difícil; no hay columnas, por ejemplo, y la construcción del techo se hace muy compleja», explica Tawfik.

Tutankamón

A principios de 2018 se inaugurarán las escaleras, flanqueadas por imponentes estatuas, como la del coloso recuperada este año del fango de un suburbio cairota, y una sola galería, reservada para el más famoso faraón egipcio. «Por primera vez en la historia se expondrá la completa colección de Tutankamón». Se expondrán más de 5.000 piezas, dos tercios de ellas por primera vez desde que el egiptólogo Howard Carter dio sus primeros pasos en la tumba descubierta en 1922. Serán trasladadas desde decenas de almacenes diseminados por el país y desde el Museo Egipcio en Tahrir, que actualmente acoge la máscara del faraón niño. «Mostraremos Tutankamón de un modo completamente distinto a lo habitual. Se mostrarán con su contexto, una visión completamente distinta. La atracción principal será el estilo de vida de Tutankamón (final de la dinastía XVIII): su armario, sus sandalias, su joyería… Nos alejaremos de la imagen de Tutankamón como el faraón dorado solamente para acercarnos a Tutankamón como un ser humano, un joven niño. ¡Pero sin perder su glamour!», bromea el director del museo.

Las revoluciones egipcias -en 2011 y la asonada militar en 2013-, así como los atentados terroristas de los últimos años, han llevado a la industria del turismo egipcio a su límite. ¿Es 2018 el momento de inaugurar un gran museo cuya construcción está costándole mil millones de dólares a las arcas del deprimido estado norteafricano? De los 550 millones de dólares que iba a costar el proyecto -360 financiados con un préstamo del Gobierno japonés-, los gastos han llegado finalmente a mil millones de dólares, financiados con un segundo préstamo nipón de 450 millones de dólares. «Si no lo inauguramos ya, los costes se dispararán. Soy positivo. Con este nuevo escenario, la exhibición del rey Tutankamón… el mundo vendrá», insiste el director del museo.

El GEM espera recibir, pese a todo, al menos 5 millones de visitantes al año -unos 10.000 al día-, que podrán admirar piezas de la civilización egipcia hasta época grecorromana. «Tras la devaluación de la libra egipcia y la situación mundial, donde las metrópolis son más inseguras (por el terrorismo), estamos reevaluando nuestras expectativas y nuestros números. Sin embargo, en el peor escenario posible, confiamos en que el aumento de visitantes locales y la organización de eventos con artistas internacionales en el patio exterior del edificio sostendrán el museo», admite Tawfik, que insiste en su estrategia hacia «la generación de ingresos», una vez asegurada la financiación suficiente con el segundo préstamo japonés.

Conservación

Pero no todo serán entradas, tiendas o restaurantes anexos. El GEM acoge también lo que el egiptólogo ha señalado como «el mayor» centro de conservación y restauración del mundo en cuanto a tamaño, que no profesionales trabajando. Diecinueve laboratorios se encargarán, una vez inaugurado el museo, de labores de investigación de las 50.000 piezas no expuestas, que permanecerán en almacenes accesibles a académicos e investigadores de todo el mundo, según cuenta a este diario el director del departamento de restauración de madera, Medhat Abd El Hamid. Sin embargo, por ahora se dedican a la restauración y preparación de las miles de piezas de la colección de Tutankamón, que ya están siendo trasladadas al museo en Guiza.

Según cuenta Tawfik, en un mundo entusiasmado con la egiptología pero en que existen cientos de museos al respecto, el GEM pretende ser «un lugar que sea capaz de mostrar el patrimonio egipcio de un modo moderno que encaje en el siglo XXI». «El museo Tahrir fue uno de los primeros museos del mundo, y un buen ejemplo de museo del siglo XX. Pero el rol de los museos modernos es dirigirse a la gente más que en el pasado, informarles y fomentar que sepan más sobre esta herencia de la humanidad, usando su lenguaje», concluye Tawfik. «No soy optimista. Este museo tiene espacio para exponer, en los próximos años, las muchas antiguedades egipcias todavía por descubrir».