El Halcón Milenario de «La guerra de las galaxias»
El Halcón Milenario de «La guerra de las galaxias» - ABC

La fuerza de Disney controla la Galaxia del entretenimiento

Con la compra de Fox, la compañía fundada por los hermanos Walt y Roy se hace con el 40 % de la taquilla en EE.UU. y se lanza al «streaming»

Madrid / Los ÁngelesActualizado:

El 3 de noviembre llegaba a los cines «Thor: Ragnarok», el nuevo superhéroe de Marvel. Hace tres semanas se estrenaba «Coco», la última película de la factoría Pixar. Este viernes, la galaxia imaginada por George Lucas en 1977 volvía con «Los últimos Jedi». Superhéroes modernos, animación o la continuación de un clásico, todos tienen un padre en común: Disney. Y a todos los «adoptó» a golpe de talonario. El resultado es millonario: sus películas han sido número uno de taquilla en cuatro de las últimas cinco semanas y lo seguirán siendo, como poco, hasta que acabe el año. La compra este jueves del negocio de entretenimiento de Fox por 44.255 millones de euros hace aún más poderosa la fuerza de Disney. Solo en 2016, ambas se repartieron el 40 por ciento de la taquilla en Estados Unidos. A partir de ahora, casi todo lo que se consuma en el planeta pasará por sus manos.

«Disney se está convirtiendo en el Wal-Mart de Hollywood, un ente enorme y dominante, lo cual va a tener una enorme influencia de arriba hacia abajo en la industria», explicó en Bloomberg el analista de medios Barton Crockett. La operación de Disney con Fox se produce, según los expertos, al amparo de las nuevas leyes de Donald Trump y las rebajas de impuestos que se esperan para las grandes corporaciones. Así, la industria cinematográfica que se ha perfilado en las últimas decadas quedará irreconocible en los próximos años. El nuevo gigante del entretenimiento obligará a sus competidores a buscar alianzas y unir fuerzas. Los movimientos serán de dominó, uno desatará otro. Se espera que ATT compre Warner, y que Universal encuentre apoyos en Apple , que está buscando modos de producir contenido. Se teme que otras empresas pequeñas como Lions Gate Entertainment, Metro Goldwyn-Mayer, Viacom Inc. o Paramount Pictures, que se dedican a producir otro estilo de películas, se vean obligadas a vender.

Una concentración de medios que supondría una limitación en el tipo de contenido que el público recibe, es decir, más poder para Disney y el resto de gigantes que puedan surgir es igual a más control de la propiedad intelectual. Una estrategia en la que la compañía lleva años trabajando y que, a tenor de los números, le ha salido rentable.

Comprar para crecer

Disney se hizo con Pixar, la joya de la animación que comenzaba a situarse como la reina del género y que amenazaba con avergonzar a los creadores de Mickey Mouse, en 2006. Pagó 7.400 millones de dólares. Desde ese año se han estrenado filmes como «Cars» y sus secuelas, «Ratatouille», «Wall-E», «Toy Story 3», «Frozen» (que recaudó más de mil millones), «Buscando a Dory», «Del Revés», «Coco»... Todas con unas taquillas millonarias, a las que hay que sumar merchandising, derechos de emisión...

Tres años después de comprar Pixar, el conglomerado se lanzó a por Marvel Entertainment. El resultado de la operación, que se valoró en torno a los 4.300 millones, fue una anomalía: Fox pudo seguir produciendo películas con personajes Marvel como Lobezno (su actor, Hugh Jackman, siempre pidió que le dejaran participar con el resto de héroes en «Los vengadores», que ya producía Disney) o Deadpool, que ahora, casi nueve años después, quedarán todos reunidos de nuevo. Junto con ellos también van las franquicias de «Los cuatro fantásticos», «X Men»... Y hasta «Avatar», película de la que James Cameron ya rueda la segunda y tercera parte, o «Alien», que estaban en manos de Fox.

Todo un universo

Una operación similar llevó a cabo en 2012. La compañía fundada por Roy y Walt Disney sacó la chequera, anotó la cifra de 4.050 millones de dólares, y se lo entregó a George Lucas, único propietario de LucasFilm. El creador de «Star Wars» cogió el dinero (la mitad en efectivo y la otra mitad en unas acciones que después se revalorizaron) y entregó las llaves de la empresa que fundó. Además de todo el universo de la Guerra de las galaxias y un buen puñado de cintas clásicas como «American Graffiti» o «Dentro del laberinto», el trato incluía la franquicia de «Indiana Jones», de la que ya se rueda la quinta parte.

Quedan por descubrir los planes que tiene Disney para distribuir las películas de Fox, un estudio que este año ha estrenado 22 títulos con su marca, frente a las siete de Disney. Se teme que los títulos independientes de Fox Searchligt Pictures desaparezcan en favor de los grandes blockbusters, ya que son más del gusto de los actuales directivos de Disney, una decisión que brindará menos títulos a las salas que ofrecen contenido más reflexivo para ese público que rechaza las secuelas, precuelas y «remakes» de los que vive el Hollywood actual. Así, el futuro para empresas como A24, que apuestan por este cine de mayor profundidad, y que ofrecen filmes valorados por la crítica como «Moonlight» (Oscar a mejor película) o «The Disaster Artist» (concha de oro en San Sebastián) estarán casi obligados a asociarse con los pequeños estudios.

Pero es que, además de todo lo que Disney une bajo su paraguas, hay que añadir su producción propia. Un ejemplo de este año: «La bella y la bestia», estrenado el pasado marzo adaptando el clásico de animación a acción real, costó 160 millones y recaudó más de 1200. Una idea, la de filmar con actores reales y populares las cintas de animación de toda la vida, que va a mantener en el futuro con «Mulan», «La sirenita» o «El rey león».

Un problema para los cines

En el ámbito puramente económico, el nuevo gigante que nace obligará a sus competidores a bajar los precios a los exhibidores si quieren llegar a los cines. La compra de Fox da a Disney la posibilidad de negociar mejores acuerdos para ellos con las cadenas de cine, como AMC Entertainment Holdings. De hecho, Disney ya les ha pedido un porcentaje mayor de la taquilla si quieren en sus cines la película «Star Wars: Los últimos Jedi»: el 50 por ciento que exigía en la actualidad ha pasado a un 60 por ciento. Pese a la subida, ningún exhibidor puede renunciar a una película, a la mayoría de las que produzca Disney, en realidad, que supondrán cuatro de cada diez euros que gasta al año el espectador.

«Este incremento será muy negativo para los exhibidores», confesó el jueves el propio Rich Greenfield, uno de los analistas del mercado de entretenimiento más reputados en Hollywood. Una situación que agravará la ya débil posición de los cines de barrio y exhibidores independientes.

Y así, más allá de las especulaciones sobre por qué Rupert Murdoch se ha desecho de la parte de entretenimiento de Fox. Y ya sea porque el magnate australiano quiere centrarse en sus canales de noticas y eventos deportivos o porque era el momento ideal de vender los activos en un momento alcista, la realidad es que Disney sigue acumulando más y más oferta que vender al público. La duda es: querrá «venderla» en los cines (comprando salas de exhibición) o peleará con el resto de plataformas en streaming para llegar al salón de los consumidores, donde se vislumbra una fuente de ingresos mayor -o más constante- que obligar al espectador a salir de su casa. Lo cierto es que Disney ya rompió su alianza de distribución con Netflix y ha empezado a llevarse sus películas y series para crear su propia plataforma de televisión bajo demanda, que llegará en 2018.