José Mir Rocafor, Fassman
José Mir Rocafor, Fassman - ABC

Fassman, un mago de verdad

Nacido en Sort, cuando era niño hipnotizaba a gallinas y conejos. Sus dotes fueron utilizadas para operar a enfermos sin anestesia. Se convirtió en un mito en los teatros de Latinoamérica. Intentó curar sin éxito a Eva Perón y predijo el asesinato del presidente venezolano Delgado Chabaud

MADRIDActualizado:

Toda su vida le acompañó la polémica sobre si era un genio o un farsante. Pero José Mir Rocafort, conocido como Fassman, llenó los teatros de Buenos Aires, La Habana, Bogotá y Caracas en los años 40 hasta convertirse en un mito que inspiró la película Fascinación, dirigida por el argentino Carlos Schlieper.

Mago, hipnotizador, mentalista, ilusionista, adivino y médium. Todo eso fue Fassman, nacido en 1909 en Sort (Lérida), en el seno de una modesta familia. Mir Rocafort vino al mundo junto a un hermano gemelo, que murió a los tres días. Era alérgico a la leche materna, que se negaba a tragar, y nadie se explica cómo pudo sobrevivir en aquella época.

Fassman ya hipnotizaba a los pájaros, las gallinas y los conejos de su pueblo, lo que provocaba que los vecinos que se cruzaban con él por la calle se persignaran, convencidos de que aquel niño estaba poseído por un espíritu maléfico.

Yo tampoco escapé de su magnetismo cuando mi madre me llevó a verle actuar en el teatro Cinema de Miranda de Ebro. Debía de ser en torno a 1963, cuando ya su fama declinaba. Vestía de esmoquin y guardaba un cierto parecido a Bela Lugosi. Hipnotizó a media docena de espectadores, adivinó la fecha de nacimiento de otros y acertó series de números. Todavía recuerdo el cartel en el que aparecía su rostro en la penumbra.

Fassman hipnotizaba a pacientes que tenían que ser intervenidos y que eran alérgicos a la anestesia. En Argentina, prestó servicios al régimen del general Perón e incluso intentó curar sin éxito a su mujer Evita cuando su enfermedad estaba en la fase terminal.

No hay duda de que Fassman era un gran hipnotizador, pero también poseía el don de la telepatía. Presentía cuándo una persona iba a morir. Dice la leyenda, no desmentida, que apareció una carta en el escritorio del presidente venezolano Delgado Chabaud el mismo día de su asesinato en 1950. Fassman, que le había conocido diez días antes, le advertía de que su vida estaba en peligro. Confesó que tuvo la misma experiencia con amigos y miembros de su familia, lo que le provocaba una fuerte angustia, ya que sabía que no podía hacer nada para evitar la fatalidad.

El mentalista de Sort rechazó ofertas para promocionarle en EE.UU. y hacerle famoso en todo el mundo y fundó en Barcelona el Instituto Fassman para estudiar los fenómenos paranormales.

Falleció en 1991 en el más absoluto anonimato, aunque posteriormente su memoria ha sido rescatada por una biografía realizada por su hija María Mir, publicada en 2009. Fassman creía que sus poderes habían sido heredados de su madre, que a su vez era depositaria de una tradición ancestral de las aldeas pirinaicas. Tuve la suerte de verle hace más de medio siglo y todavía estoy convencido de que aquel hombre era un mago de verdad.