La digitalización de tumbas faraónicas rescata de paso el patrimonio de un arquitecto olvidado por Egipto

Hassan Fathy fue un auténtico pionero de la arquitectura sostenible. Su casa Stoppelaëre, una de sus obras más representativas y actual centro de formación y entrenamiento de la fundación española Factum Arte, se ha convertido en una forma de rehabilitar los últimos restos de su trabajo

EL CAIROActualizado:

Abandonada durante años y cerca de su total destrucción, la casa Stoppelaëre, una de las obras más representativas del renombrado internacionalmente arquitecto Hassan Fathy se ha ganado una nueva vida gracias a la digitalización de tumbas faraónicas: Stoppelaëre acogerá desde hoy el centro de formación y entrenamiento de la fundación española Factum Arte, que ofrecerá a un pequeño grupo de egipcios la oportunidad de tomar las riendas de la protección de su patrimonio gracias a tecnologías escaneado 3D, fotometría y composición fotográfica digital de gran resolución.

«La digitalización de las tumbas la estamos haciendo con las tecnologías más avanzadas hoy en día, y lo importante es que lo estamos haciendo con un equipo local, y les facilitaremos el equipo y la formación necesaria para que sea Egipto el dueño de su patrimonio», explica a ABC el director de la fundación española, Adam Lowe, desde Luxor, donde también han visitado la casa el ministro de Antigüedades, Khaled El Enany, y la directora de la UNESCO, Irina Bokova.

Digitalizar y construir facsímiles de las tumbas de los faraones Tutankamón y Seti I sólo era el primer paso: en los próximos años, el equipo local de egiptólogos, ingenieros o arquitectos podrá emprender la digitalización a detalle nanométrico, respetando cada cicatriz, poro o erosión, de otras tumbas del Valle de los Reyes sujetas a los destrozos del tiempo y los turistas, como parte de la iniciativa «Preservación de la Necrópolis Tebana», iniciado en 2008 por el Ministerio en colaboración con la Universidad suiza de Basilea y Factum Arte.

En 2014, el primer facsímil, a imagen y semejanza de la tumba de Tutankamón, se construyó junto a la Casa Museo de Howard Carter, con la intención de absorber grandes flujos de turistas en momentos en los que la tumba original permaneciera cerrada al público. Desde finales de 2016, un equipo de Factum Arte está digitalizando la tumba de Seti I, de mucho mayor tamaño y pinturas decorativas de gran calidad. La tumba de Seti I, descubierta en 1817 por el italiano Giovanni Belzoni, había permanecido cerrada a los turistas durante unos 30 años por motivos de conservación. Antes, había sido expoliada y partes de su estructura trasladadas a museos alrededor del mundo, que Factum también escaneará y añadirá al nuevo facsímil, todavía sin construir.

La joven Aliaa Ismail vigila atentamente los complejos escáneres diseñados específicamente para la digitalización de las tumbas durante una visita de este periódico a la tumba en noviembre, mientras un grupo de curiosos turistas esquiva los puntos de referencia colocados por el equipo de Factum. Ismail es sólo la primera de un total de seis técnicos egipcios que recibirán entrenamiento en el uso de tecnologías de escaneo 3D y archivo de la información recolectada, que se ha demostrado útil no sólo para la protección, sino también para el estudio de forma remota. «La grabación y la documentación de alta resolución proporcionan una solución rentable para la documentación patrimonial que beneficiará a la comunidad local», señalan desde Factum.

El patrimonio abandonado del arquitecto egipcio

La casa Stoppelaëre, construida en 1950 por Hassan Fathy, será el centro neurálgico del proyecto una vez rehabilitada por un equipo local de arquitectos y artesanos.

Siguiendo el adagio «nadie es profeta en su tierra», el egipcio Hassán Fathy (1899-1989) recibió numerosos reconocimientos internacionales: en 1980 se le otorgó el premio Aga Khan de Arquitectura, y su libro «Arquitectura para los pobres» se mantiene como influyente referencia en planificación urbanística. Es considerado como un pionero de la arquitectura sostenible, apoyándose en «la conexión entre personas y lugares y el uso de conocimientos y materiales tradicionales, especialmente las ventajas excepcionales de la tierra como material de construcción de pleno derecho», explican desde la Unesco. Sin embargo, pese a que su nombre sigue siendo invocado como ejemplo de talento egipcio, su patrimonio y legado ha sido abandonado y dado de lado en Egipto, donde los edificios originales de Fathy están siendo sustituidos por hormigón.

Durante cientos de años, lugareños construyeron sus casas en el monte Gurna, sobre centenares de tumbas y sepulcros que sufrieron el expolio y la destrucción propias de la vida junto a ellas. En los años 40, el Gobierno egipcio ordenó la destrucción de esas viviendas y trasladarlas a una «Nueva Gurna», a la sombra del monte pero lejos de las tumbas. El arquitecto que se encargó del proyecto fue Hassán Fathy, que aplicó en la nueva población sus teorías y estructuras «sostenibles». Con el paso de los años, los vecinos abandonaron las casas que progresivamente iban necesitando reformas para las que la Administración local no ofreció ayudas.

De las centenares de casas para las 3.000 familias de la Vieja Gurna, construidas con ladrillos de barro y siguiendo un estilo similar a las construcciones locales en Mali con un toque local en las cúpulas y ventanas, apenas un puñado de ellas continúan en pie, abandonadas a su suerte o directamente destruidas.

«Los egipcios no saben apreciarlo, sólo se quejan. Fathy fue un gran arquitecto con éxito en Marruecos, Argelia o Estados Unidos, y aquí nada. Construyó un teatro, mezquitas y escuelas sin pedir dinero y los vecinos los abandonan o los tiran abajo para construirse otra casa más moderna», explica a ABC Farida, que junto a sus padres todavía vive en una de las casas construidas por Fathy en Nueva Gurna y ha tomado la protección del nombre del arquitecto como una causa personal.

En 2010, la Unesco comenzó un proyecto para la preservación del patrimonio de Fathy que, sobre el papel, debía terminar en 2013. En 2011 fue suspendido y nunca retomado: los trabajos de Fathy en Nueva Gurna desaparecieron de las listas de patrimonio cultural de la organización. Desde entonces, nuevas casas han ido derrumbándose o siendo destruidas por los mismos propietarios, denuncia la organización «Salvad el patrimonio de Hassan Fathy».

La restauración de la Stoppelaëre como el centro de entrenamiento y formación en la digitalización del patrimonio se dibuja así como una forma de rehabilitar los últimos restos del nombre y trabajo de Fathy, junto al que trabajó durante años Tarek Waly, arquitecto y conservador patrimonial encargado de la restauración. «Es una pena que la casa Stoppelaëre haya permanecido abandonada durante tantas décadas, ya que representa uno de sus pocos trabajos supervivientes de Fathy (en Nueva Gurna)», explica Waly.