Cultura

Devuelven su esplendor a los murales de Bonampak, la «Capilla Sixtina de América»

Restauradores del INAH recuperan escenas del Templo de las Pinturas maya descubierto accidentalmente por el explorador Giles Greville Healey en 1946

Murales de Bonampak, la «Capilla Sixtina de América»
Murales de Bonampak, la «Capilla Sixtina de América» - Mauricio Marat INAH.
EFE México - Actualizado: Guardado en: Cultura

Restauradores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México han recuperado integralmente las escenas de los murales del Templo de las Pinturas del sitio arqueológico maya de Bonampak, conocido como la «Capilla Sixtina de América», informó el miércoles la institución.

El rastro de un venado condujo por accidente al explorador Giles Greville Healey y a su guía, el indígena lacandón Chan Bor, a dar en 1946 con los murales de Bonampak.

Por secuencia arquitectónica, las formas y los colores que colman los muros y la bóveda del Cuarto 3 -la primera habitación en la que se adentraron el aventurero estadounidense y su guía-, solían ser los últimos en recibir tratamientos de conservación por parte de los especialistas, según indica el INAH. Esto cambió en 2009 con un planteamiento de Haydeé Orea, directora del proyecto de conservación de los murales y coordinadora de la Sección de Conservación del Centro INAH-Chiapas, quien propuso comenzar la intervención en sentido inverso, del Cuarto 3 hacia el Cuarto 1.

Tras la conservación de su bóveda y tres muros, realizada tiempo atrás, en los últimos meses de 2016 restauradores del Centro INAH-Chiapas regresaron al pequeño sitio localizado en la espesura de la selva lacandona en Ocosingo, estado suroriental de Chiapas, para avanzar en la conclusión de estos trabajos.

«El resultado obtenido en el Cuarto 3 será el paradigma para emprender tareas de limpieza, conservación y reintegración cromática en el otro par de cuartos, los cuales tienen una mayor cantidad de intervenciones. Los tres aposentos albergan alrededor de 250 metros cuadrados de pintura prehispánica maya», señaló el INAH.

Los restauradores Paula García Reyes, Abril Buendía, Jorge Coraza y Constantino Armendáriz deliberaron sobre los contornos de las figuras dispuestas en el muro central y que son el leitmotiv de las demás representaciones, el momento climático de la celebración bélica representada en las paredes: un ritual de autosacrificio.

Al retirar poco a poco el velo blanquecino de sales que cubre la capa pictórica, que se retira de forma mecánica con bisturí y espátulas dentales, los restauradores van descubriendo que las escenas retratan un hecho real acaecido hace más de 1.200 años, en el periodo Clásico Tardío, una batalla que encumbró a Chaan Muan II, penúltimo gobernante de Bonampak, contra la ciudad de Sak' Tz'i'.

La doctora Diana Magaloni, exdirectora del Museo Nacional de Antropología, ha señalado que «la amplia gama cromática usada por los pintores de Bonampak es sorprendente; encontramos hasta 28 mezclas de pigmentos que reflejan distintas calidades del mundo natural».

El color azul, por ejemplo, «presenta cuatro fórmulas distintas, y por tanto tonalidades, para ser aplicado como fondo de las escenas».

Más de 70 años después de su descubrimiento, los trabajos de conservación en el Templo de las Pinturas confirman las palabras del arqueólogo Salvador Toscano (1912-1949): «Bonampak viene a probar que los mayas eran, antes que nada, estupendos artesanos y pintores, y que Bonampak era una isla insospechada e insuperable, por la libertad y la excelencia de su composición: la Capilla Sixtina de América», concluyó el INAH.

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