Entrada a la Biblioteca Nacional de España
Entrada a la Biblioteca Nacional de España - ABC
Digitalización

La Biblioteca Nacional se alía con Red.es para dar vida a sus fondos

El plan, además de potenciar su plataforma digital, busca generar contenidos «innovadores y relevantes» de libre descarga

MadridActualizado:

Atendiendo a las necesidades que el imparable crecimiento del peso de las nuevas tecnologías está teniendo en la sociedad, la Biblioteca Nacional de España (BNE) presentó ayer BNElab. Se trata de un espacio virtual, elaborado mano a mano con Red.es, que pretende poner a servicio del público el inmenso patrimonio cultural con el que cuenta la institución: 184.000 títulos y 30 millones de páginas libremente accesibles a través de internet, aunque a diario se siguen digitalizando más de mil.

Más allá de una nueva forma de acceso a los textos presentes en la BNE, la iniciativa pretende generar contenidos de libre descarga que revitalicen sus fondos. Nuevos contenidos para ajustarse a nuevos tiempos.

Entre ellos destaca «datos.BNE», un portal en el que se vislumbrará el futuro de los catálogos bibliotecarios, aunque la directora de la Biblioteca Nacional, Ana Santos, prefirió no anticipar detalles. Ámbitos como la educación, la moda, los videojuegos, el diseño y la gastronomía fueron algunos de los citados en la presentación como futuribles sobre los que trabajar para la generación de contenidos «innovadores y relevantes».

«La nuestra es una sociedad que piensa, aprende y descubre de manera diferente a hace unos años», aseguró Santos, que insistió en el valor que la actualización constante tiene para la institución que dirige. «BNElab es una oportunidad pero, sobre todo, es una necesidad», concluyó Santos, quien dejó caer que, incluso, ya han creado un videojuego.

También hubo tiempo para presentar «Juego filarmónico de Haydn», una propuesta de BNElab inspirada en un manuscrito del siglo XVIII que pretende crear minuetos a través de un juego de dados.

En el vídeo proyectado para presentar el plan -al que la directora prefirió referirse como «una realidad»- se decía que la BNE «antes era una biblioteca», pero ahora solo es «su sede física». «Puede parecer un edificio invisible, porque no se va a ver. Pero en él estaremos todos», zanjaba el filme promocional.