El Brachiosaurus «Isoldo», del Museo de Historia Natural de Berlín
El Brachiosaurus «Isoldo», del Museo de Historia Natural de Berlín

Berlín no quiere devolver su más querido dinosaurio

Medios tanzanos apuntan a que hay una iniciativa para exigir que «Isoldo», la estrella indiscutible del Museo de Historia Natural de la capital alemana durante generaciones, vuelva a su país de origen

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Generaciones de niños alemanes han correteado por entre las patas del poderoso braquiosario de 13 metros de altura cuyo esqueleto es la principal atracción del Museo de Historia Natural de Berlín. «Isoldo», el nombre por el que familiarmente lo llaman los berlineses por estar expuesto junto a los restos del Tiranosaurius Rex «Tristán», causa a los pequeños menos escalofríos que la temible dentadura de su compañero, por lo que se ha ganado la reputación del gigante fósil prehistórico más querido de la ciudad. Se trata, además, del esqueleto original más grande del mundo y tiene 150 millones de años y es visitado cada año por cientos de miles de turistas, además de las peregrinaciones escolares y los expertos de todo el mundo, por lo que la mera posibilidad de que deba volver a África reviste carácter traumático para la ciudad.

El caso es que procede de África. Su adquisición fue fruto la una expedición Tedaguru, que paleontólogos alemanes llevaron a cabo entre 1909 y 1913 en la colonia alemana de África Oriental, hoy Tanzania, con el objetivo de recolectar fósiles del periodo Jurásico. Su reconstrucción fue exhibida por primera vez en 1937 y hubo de ser desmantelada durante la II Guerra Mundial para evitar que los bombardeos aliados acabasen con él, como terminó sucediendo con buena parte de la colección. Ahora, medios tanzanos informan sobre una iniciativa para exigir su devolución que desmienten desde Berlín tanto el Ministerio de Exteriores alemán como la Embajada de Tanzania.

«Debe ser restituido a sus legítimos propietarios», defiende Mnyaka Sururu Mboro, miembro de la directiva y socio fundador de la Sociedad Berlín Postcolonial, «porque fue adquirido según unas leyes coloniales que hoy serían inaceptables». El tanzano de 67 años y que lleva décadas viviendo en la capital alemana, promueve la devolución en los medios de comunicación locales, pero apenas ha encontrado ecos positivos a sus propuestas. Eckart Köhne, el director de la Asociación de Museos de Berlín, comenta solamente que «aun en el caso de que se produjese la demanda, hemos de asumir que Tanzania no cuenta hoy con los medios para conservar debidamente estos restos, por lo que no sería tampoco una solución».

Fuentes cercanas al museo rechazan el viaje de vuelta África para los huesos del dinosaurio, pero señalan la posibilidad de compensaciones económicas y de un programa para formación de paleontólogos tanzanos que ayude a que, en el futuro, la situación sea diferente. Pero ninguna fuente oficial desea mencionar siquiera una posibilidad de este tipo.

El Brachiosaurus fue un género de grandes dinosaurios herbívoros que habitaron nuestro planeta durante el periodo Jurásico, aproximadamente hace 154 millones de años. Este ejemplar, en concreto, clasificado dentro del grupo de los dinosaurios saurópodos, es un claro ejemplo de sus características: un cuerpo de gran tamaño, un cuello muy largo especialmente útil en su alimentación herbívora y una cabeza muy pequeña en comparación.

«Si Tanzania no ha formulado oficialmente todavía la petición, no tardará en hacerlo», insiste Mnyaka Sururu Mboro, «porque son unos restos con los que podrían identificarse muchos tanzanos, un bien nacional, y buena parte de la oposición allí está de acuerdo en que deben ser restituidos».

Patrimonio africano

Esta polémica surge después de que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunciase en noviembre pasado que quería usar su cargo para sentar las bases «de la restitución temporal o permanente del patrimonio africano a África» y en medio de grandes esfuerzos del gobierno Merkel para negociar densos programas de ayuda al desarrollo para países africanos que ayuden a frenar el goteo migratorio y de refugiados hacia Europa.

La ministra de cultura alemana, Monika Grütters, ha aceptado la necesidad de volver a examinar la procedencia de los objetos acumulados no solo en las tres décadas en que Alemania emuló a otros estados europeos construyendo imperios en el continente africano, sino durante un período colonial definido como que se remonta a los conquistadores del siglo XV y en el día de hoy, pero de ahí a que los huesos de dinosaurio vayan a ser desmontados del Museo de Historia Natural de Berlín para emprender un nuevo movimiento migratorio a África, hay un gran trecho. Grütters ha sugerido que será complicado lograr un consenso al respecto entre todos los museos europeos y Tanzania no cuenta con los medios necesarios para asegurar siquiera el transporte.