Algunos artistas trabajando en el estand de ABC en ARCO
Algunos artistas trabajando en el estand de ABC en ARCO - ERNESTO AGUDO

ARCOABC da visibilidad a los jóvenes artistas en la feria

Once creadores emergentes, que construyen un cadáver exquisito en el estand del diario, ven muy necesaria y agradecen esta plataforma de difusión

MADRIDActualizado:

En 1917, hace justo cien años, Marcel Duchamp puso el mundo artístico patas arriba con «La Fuente», un urinario convertido en obra de arte al pasar del cuarto de baño a un museo. Lo firmó «R. Mutt, 1917». En la tienda de una librería instalada estos días en ARCO es posible comprar un adhesivo con la firma y la fecha que estampó Duchamp para que cualquiera pueda customizar su váter y, por el módico precio de 12 euros, tener su propia obra de arte en el baño. Eso es democratizar el arte.

Quienes también apuestan por ello, a través en este caso de las redes sociales, son los artistas emergentes. Pese a que Carlos Urroz, director de ARCO, dice que ésta es una «feria de descubrimientos», lo cierto es que sigue siendo una asignatura pendiente de ARCO: es cada vez más una feria de nombres consagrados y apuestas seguras. A los jóvenes creadores les cuesta mucho entrar en galerías y ferias como ARCO, de ahí que «se refugien» en las redes sociales para dar a conocer sus trabajos.

Un muerto muy vivo

Desde hace años ABC lo tiene claro: abre de par en par su estand en la feria como una plataforma para dar visibilidad al talento de estos artistas «invisibles». Y este año no ha sido una excepción. ABC Cultural ha invitado a once jóvenes creadores y les ha propuesto un juego: construir en sus paredes un cadáver exquisito. Bajo este término, artistas surrealistas y dadaístas se retaban continuando uno el trabajo del otro para crear una obra en común. Valía todo: incluso borrar parte de lo creado por su colega. Dalí era un gran entusiasta de los cadáveres exquisitos.

Esta versión modernizada (cada-VER exquisito) es un work in progress (obra en proceso). Para ser un cadáver, está muy vivo: los muros del estand mutan cada minuto y las creaciones de unos van invadiendo las de otros. Hablamos con algunos de sus protagonistas, que nos cuentan su experiencia. Todos coinciden en que, además de enriquecedora, es muy divertida. Por cinco días, dejan sus solitarios estudios y se disponen a crear junto a otros colegas y delante del público. Todo un reto.

El cordobés Rafael Jiménez, de 27 años, afronta el proyecto tan ilusionado como nervioso. Es la primera vez que participa en ARCO. Aún no ha comenzado a cubrir con plastilina el espacio que tiene entre los trabajos de Fran Ramírez y de Javier Conde. «A ver cómo lo integro. De momento voy a jugar», dice. A partir de unas máscaras mortuorias quiere crear un retrato distorsionado. Para él, «un estand como éste es muy necesario. El apoyo a los que estamos empezando a través de este tipo de iniciativas es una oportunidad increíble y muy de agradecer».

El madrileño Miguel Ángel Fúnez, de 28 años, está incorporando un Correcaminos en una de las paredes. Es una deconstrucción de una de sus obras. Le interesan temas como la manipulación genética o la biotecnología. «Somos los once artistas muy distintos, con estilos muy diferentes. Unificarnos en un cadáver exquisito será muy enriquecedor. Es una oportunidad estupenda que ABC ceda este espacio para dar difusión y visibilidad a artistas jóvenes. Lo tenemos más difícil para exponer en una galería o en ARCO, que debería apostar más por el arte emergente». También de Madrid, Javier Conde, de 44 años, propone una especie de diario de ARCO. Desde hace años publica dibujos en las redes cada día. En este caso trata de analizar lo que ocurre en la feria. El humor está muy presente en su trabajo. Ha construido unas setas (los puntos rojos aluden a los que se ponen junto a las obras vendidas) que van brotando e invadiendo las creaciones propias y ajenas. «El mercado y la estructura artística necesitan este tipo de apoyos», advierte.

Éxito en las redes sociales

Primerizo en ARCO, José Antonio Vallejo, otro madrileño, de 32 años, empieza a comunicarse, de forma muy sutil, con el nada sutil trabajo de Ana Barriga. Sus personajes van entrando en la explosión multicolor de esta jerezana de 32 años. Su obra es muy personal e introspectiva -habla de género e identidad sexual-, pero está acostumbrado a estar rodeado de niños (da clases de dibujo). «Como plataforma de difusión está siendo un éxito; está funcionando muy bien en redes sociales. Ya en el precio de la entrada de ARCO se ve que aquí no entra gente que no vaya buscando un valor seguro».

El mural de Ana Barriga es uno de los más invasivos de este cadáver exquisito. Suele trabajar con objetos de desecho que rescata en mercadillos. En este caso, un par de angelitos. «Soy como una cazadora e intervengo la obra casi como un acto vandálico contra mi propio trabajo», dice. Utiliza espray, óleo, esmalte, rotulador... «La experiencia es extrema. Solemos estar en nuestro estudio y aquí estamos muy expuestos. Pero es muy interesante que la gente pueda ver el proceso. Además, todo contagio con otros artistas es enriquecedor. ABC Cultural nos ayuda muchísimo. Sin iniciativas como esta estamos perdidos, no nos quedaría nada».

Fran Ramírez (sevillano de 32 años) ha querido probar algo nuevo en este proyecto: recortar figuras ya realizadas anteriormente e ir completando con ellas un collage. Aunque cuesta reconocerlo, es un homenaje a «El Descendimiento», de Rogier van der Weyden. En esta «sui generis» versión de esa obra maestra se apilan Mickey, una Virgen, Super Mario Bros, una calavera, un pez... Incluso hay una alusión a Donald Trump: «Trump was here». Hay un muro que separa su obra de las demás y una pistola que lo parte por la mitad. «Esta experiencia es increíble, te va retando. Me lo he pasado muy bien. Es importante y necesaria la labor que realiza ABC Cultural. Hay mucha gente joven que debería estar en ARCO, pero no es fácil llegar aquí». Le gustaría que la obra final se conservara. La nómina de artistas que están dando vida a este cadáver exquisito se completa con Olga de Dios, Manuel Antonio Domínguez, Estefanía Martín Sáenz, Concha Martínez Barreto y Federico Sposato.