Cultura

Antonio Banderas: «Estoy harto de que los políticos piensen que sin ellos no sabemos vivir»

Esta misma semana, el actor viaja a Málaga para solucionar por la vía privada el proyecto cultural que llevará adelante en su ciudad natal

Antonio Banderas, ayer, en el Palacio de la Prensa de Madrid
Antonio Banderas, ayer, en el Palacio de la Prensa de Madrid - EFE

Todavía rasca Antonio Banderas el escozor que le provocó aquel rechazo, en parte político y en parte popular, que suscitó en Málaga el triunfo del proyecto cultural con el que planteaba una reforma vanguardista para los antiguos cines Astoria. El motivo de aquel alzamiento contra lo propuesto por el actor residía en lo abultado del presupuesto público que requería. Preguntado ayer por el asunto, Banderas respondió al golpe sin un ápice de sorna: «No quiero trabajar con dinero público, viene muy envenenado. Lo voy a hacer desde el terreno privado y así no me cabreo con nadie».

Aunque él no quería, al final la política se coló en su comparecencia en Madrid como socio de Vibuk, una plataforma inspirada en Linkedin que aspira a conectar virtualmente a intérpretes con productoras de cine, teatro o publicidad. El actor tiene previsto pasar un par de días en Málaga esta semana para terminar de cerrar el proyecto teatral que se vio frustrado en mayo por motivos fundamentalmente políticos. «No quiero hablar de política. Estoy harto de la endogamia de los políticos y de que se piensen que sin ellos no sabemos vivir. El teatro me ha querido mucho y no lo he abandonado, siento incluso que soy más actor de teatro, pero no quiero trabajar con dinero público», reiteró.

Aquellas voces cruzadas contra el plan elaborado en conjunto por el actor, el arquitecto José Seguí y la empresa Starlite las somatizó Banderas en forma de «insultos» y «un trato humillante». Más aún cuando él vendió su plan de reconstrucción como algo que en ningún caso le sería rentable. «Leer un libro o darte un paseo por la playa con tu hijo es mucho más importante que hablar de política, al menos para la gente normal», zanjó.

Justicia

Lo que ayer procedía, y todos esperaban, era que en su primera comparecencia pública desde que se le concediera el premio nacional de Cine (que recogerá en el próximo festival de San Sebastián), Banderas manifestara su opinión respecto a la posibilidad de que el IVA del cine baje del 21 al 10%. «El cine ha sufrido muchísimo. Se nos pidió una aportación al Estado y se ha hecho, por lo que ahora es de justicia que se baje», respondió, no sin antes dar por hecha la rebaja. Como ejemplo del valor que podría tener en la industria a la que dedica el grueso de su tiempo, Banderas recordó la facilidad con que las salas se llenan cuando se celebran días de rebajas especiales.

Él, que lo conoce como pocos, dice que el paradigma está cambiando y que, aunque se ven «más películas que nunca», la gente antepone la manta y Netflix a pagar una entrada. Es probable que, por ello, haya decidido prestarse a hacer una serie de televisión. También porque no encarnará a un cualquiera: será su paisano Pablo Picasso en la segunda temporada de la serie «Genius», que dedicó la primera a Albert Einstein. El rodaje, si todo va según lo previsto, comenzará en noviembre y se prolongará hasta la entrada de la primavera, siempre con Ron Howard (ganador del Oscar por «Una mente maravillosa») como productor. Sin embargo, no será ésta una excusa para rehuir el proyecto que, desde hace tiempo, le liga a Carlos Saura para llevar al cine los 33 días que tardó Picasso en pintar «El Guernica». Según anunció Banderas, hoy se reunirán en Madrid para cuadrar sus agendas y poder afrontar el proyecto.

No pasa por la mente del actor malagueño explotar la imagen «de galán» que los años parecen haber cincelado en su fisionomía. Meterse bajo la piel de uno de estos personajes, dice, es «muy aburrido», y él prefiere sentirse como alguien «de carácter».

«Hombre renacentista»

Del chico que mendigaba un papel por los bares en los que confluían los círculos de actores, al hombre que se atreve a definirse como un «renacentista». Lo justifica con lo variopinto de las artes a las que ahora entrega su tiempo: además de interpretar, Banderas mima su afición a la música y escribe, esto último con especial esmero recientemente, decidido como tiene que en su currículum debe figurar alguna dirección cinematográfica que narre una historia propia. Hasta la fecha, las dos cintas que han estado bajo su tutela («Locos en Alabama» y «El camino de los ingleses») han tenido guiones inspirados en novelas. «Ahora quiero hablar del mundo que me ha tocado vivir y de las cosas que me interesan», justificó.

Para que otros puedan vivir cosas parecidas ha metido la cabeza Banderas en Vibuk. La idea la tuvo el publicista Jorge Martínez, que detectó un vacío en el mercado que desde 2003 viene tratando de explotar. No van por mal camino: 150.000 usuarios registrados hasta la fecha y una media de 500 nuevas altas diarias les sirven como carta de presentación. La idea que podría pasar por eslogan es la de «democratizar el talento», incluso hacerlo «de bolsillo», aunque para Banderas lo más reseñable sea su simpleza. «Si hubiera existido cuando rodé “El camino de los ingleses” me habría ahorrado un montón de tiempo y dinero», expuso el intérprete, que tranquilizó a los agentes al asegurar que la plataforma no pretende competir en su terreno: «No somos Uber».

No quiso despedirse Banderas sin mostrar su preocupación por la situación de desastre que vive Estados Unidos a causa del huracán Irma. «Deseo que se recuperen pronto y sé que lo van a hacer. Los americanos son una sociedad que se recupera rápido, y espero que lo hagan sin cometer los errores del pasado, como les pasó con el Katrina. Aquello fue un desastre, no tanto por los efectos de la naturaleza sino por lo que vino después, que fue penoso desde un punto de vista racista», remató.

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