El Giraldillo sobre la ciudad de Sevilla
El Giraldillo sobre la ciudad de Sevilla - Juan Flores

El Giraldillo, ¿una alegoría del poder de Felipe II?

El historiador Julio Mayo cree que la figura que corona la Giralda no representa al Coloso de la Fe Victoriosa, sino al «Coloso de las Victorias de la Fe», aquel rey en cuyo imperio no se ponía el sol

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Las mismas palabras, pero en distinto orden, pueden encerrar significados muy distintos. Eso es lo que plantea Julio Mayo en la investigación que está llevando a cabo sobre el Giraldillo, la veleta que reina sobre el cielo de Sevilla desde el siglo XVI. «Creo que no es el Coloso de la Fe Victoriosa, sino el Coloso de las Victorias de la Fe, el “Señor del mundo” como se denomina a Felipe II en la inscripción de la Giralda», asegura.

El historiador andaluz se refiere a la inscripción latina que hoy apenas puede leerse desde un andamio, en la cara norte de la torre junto a la puerta llamada del Lagarto. El canónigo Francisco Pacheco, tío del pintor que fue suegro de Velázquez, escribió aquel texto tras las obras de remodelación de la Giralda que finalizaron en 1568. En él da cuenta de cómo se recreció la torre de la catedral sevillana con un remate «de cien pies» sobre el cual mandaron instalar el «Victricis Fidei Colossum» giratorio hacia todas las regiones del cielo para detectar la tempestad «siendo los amos del mundo Pío V, óptimo Sumo Pontífice, y Felipe II, augusto, católico, piadoso, feliz, victorioso, padre de la patria» (traducción de José Solís de los Santos).

El erudito Antonio Ponz, que dio cuenta de esta obra llevada a cabo por el arquitecto cordobés Hernán Ruiz II en su «Viage de España» (1777), detalla esas victorias obtenidas durante el reinado del hijo del emperador Carlos I, entre ellas laconquista de Florida por Pedro Menéndez de Avilés en 1565 cuyo 450 aniversario se ha festejado en estos días con la presencia de los Reyes en Estados Unidos.

«La Giralda se recrece en conmemoración de las victorias de Felipe II contra el luteranismo», sostiene Julio Mayo. Después de su ampliación y elevación en 1568 se convierte en «el mejor símbolo de la absoluta hegemonía y fortaleza del Imperio Español (como Turris Fortissima)», según este historiador.

«El Giraldillo es una alegoría de esas victorias, es una figuración velada de Felipe II», defiende consciente de que su hipótesis choca con la idea que se ha creído hasta ahora. El libro de Adventicios de la Catedral (26 de julio de 1568) señala que la figura «tiene por nombre la Fe, triunfo de la Iglesia».

«No muestra ninguna virtud teologal de la Fe», señala sin embargo Mayo, recordando el estudio realizado por María Fernanda Morón. La directora del departamento de Escultura e Historia de las Artes Plásticas de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla reveló que a excepción de la delgada cruz que forma el remate del estandarte, «único atributo que le sería propio», el Giraldillo «no lleva ni el cirio encendido, ni una iglesia por tiara, ni el libro de los Evangelios o las Tablas de la Ley en sus manos, ni por supuesto el cáliz, símbolo obligado y fundamental de esta época».

Para Morón, la escultura fue concebida como símbolo de la fortaleza, con sus leones en el calzado, la torre a sus pies y el lema «Turris fortissima» del remate. Fueron a su jucio los acontecimientos históricos que tuvieron lugar durante las obras los que propiciaron el cambio por la virtud teologal de la Fe.

Julio Mayo se pregunta, sin embargo, por qué si la veleta representaba la Fe (o la fortaleza), y siendo la figura de una mujer, recibió popularmente el nombre masculino del Giraldillo.

La torre más alta del mundo

«La escultura se colocó en la torre más alta del mundo en aquel momento, gobernando el cielo de Sevilla y el cielo de la España Imperial. ¿Y a quién se piropea en la inscripción? ¡Al victorioso padre de la patria, el Señor del Mundo! El Giraldillo es una alegoría de las victorias que ha conseguido Felipe II», sostiene el historiador, que alude a la biografía «Felipe II, el Señor del Mundo», de Hugh Thomas.

Mayo admite que es «una propuesta de trabajo» que pretende acreditar documentalmente investigando el dinero que otorgó la Corona para realzar la Giralda y quiénes construyeron el remate. «Tuvo que ser gente de la mar, familiarizada con trinquetes y mástiles, los que treparon y prepararon el andamiaje en la torre y los que subieron el Giraldillo a lo más alto», sospecha el historiador que pretende interconectar y cruzar más fuentes documentales, como los celularios del Consejo de Indias, los acuerdos capitulares del Ayuntamiento de Sevilla o protocolos notariales.

De confirmarse sus sospechas, cree que «sería una gran contribución porque sería un símbolo fundamental para la historia de la España Imperial». La Fe Triunfante que siempre se ha creído que representaba la escultura en bronce fundida por Bartolomé Morel se fijaría así en un momento concreto de la historia, el reinado en el que no se ponía el sol, cuando Monarquía e Iglesia eran uno.

«No tengo por qué tener razón, pero es una propuesta novedosa que merece la pena investigar», afirma.