Ruta BBVA 2015 Charles Brewer, el Indiana Jones venezolano, enseña a los «ruteros» a sobrevivir en la selva

El explorador de 76 años que ha descubierto una veintena de especies sólo necesita poco más de dos segundos para encender fuego

Charles Brewer-Carías con un poblado indígena del Amazonas - abc
El explorador venezolano durante una expedición en el Chimantá tepuy - wikimedia
Marta R. Domingo - @MartaRDomingo - Villa De Leyva (Colombia) - Actualizado: Guardado en: Cultura

Tiene el récord del mundo en encender fuego con tan solo dos palos y una cuerda en 2,7 segundos. Pero este es el menor de los hitos del reconocido naturalista, explorador y fotógrafo venezolano Charles Brewer-Carías (Caracas, 10 de septiembre de 1938). Su gran reputación internacional se la ha labrado gracias a sus trabajos científicos en cientos de expediciones en la Guayana Venezolana. Brewer-Carías ha descubierto más de 20 especies de animales y plantas de familias desconocidas. También es el primer hombre en adentrarse en las cuevas del Cerro Autana en 1971, las simas de Sarisariñama en 1974, y en un sistema de cuevas de cuarcitas en el tepuy de Chimantá, que llevan su nombre.

En una época en la que las expectativas miran hacia las profundidades de los océanos y las galaxias más remotas como los lugares misteriosos y menos explorados, Brewer-Carías apostó por emprender su periplo en busca de respuestas en la selva venezolana. Ha penetrado en más de 200 ocasiones en las entrañas de los paisajes de su país en busca de aquello que Arthur Conan Doyle, llamó en 1912, «El Mundo Perdido». «La busca del 'dorado' fue lo que me motivó a empezar a descubrir el mundo hace 50 años. Después me centré en las tierras altas de Venezuela porque tienen la mayor concentración de biomasa del mundo. Cada una de esas montañas están en plena evolución, son islas en el tiempo», explica el explorador.

Su porte atlético –que se conserva aún con 76 años–, su sombrero de mimbre, sus pantalones desmontables, sus botas Panamá Jack y sus camisas beige de algodón abotonadas hasta el cuello le adjudican automáticamente el parecido con Indiana Jones. Sin embargo, Brewer-Carías siempre que tiene la oportunidad trata de alejarse de ese estereotipo. Matiza ante los expedicionarios de la Ruta BBVA 2015 la diferencia con el personaje de ficción: «El aventurero viaja por su propio disfrute. Es egoísta. Yo soy un descubridor. Mi objetivo es compartir mis hallazgos con el mundo».

Desde que era adolescente no ha cejado su interés por la exploración. A los 14 años, Brewer-Carías obtuvo una plaza como asistente en el Departamento de Antropología de la Sociedad de Ciencias Naturales de La Salle en Caracas, y descubrió, un año después, un yacimiento arqueológico en las proximidades de su casa. Trabajando como fotógrafo, a los 16 años tomó parte en una expedición para estudiar las prácticas de pesca en la isla de Margarita. Obtuvo su doctorado en 1960 y trabajó como odontólogo durante casi dos décadas. Además, obtuvo la licenciatura en biología en 1961. En ese mismo año hizo su primera expedición a la parte superior del río Paragua, la cual fue organizada con el objetivo de encontrar la ciudad perdida de San José de Guirior.

Unas peripecias que tuvieron sus consecuencias, aunque ahora las relata incluso con humor. «Me prohibieron donar sangre porque he sufrido todas las enfermedades de la selva: fiebre amarilla, paludismo, picaduras de alacranes y ciempiés... Aunque la peor fue, por raro que parezca, la de una hormiga. Su picadura es mortal y dolorosa. Perdí el sentido durante ocho horas», relata. Solo una grave lesión le impidió emprender nuevas expediciones. «Me dieron un tiro y tuve que abandonar la investigación durante dos años», comenta el veterano antropólogo. «Desde entonces, no he parado un solo día de preparar nuevos objetivos». La próxima comenzará este noviembre. Descenderá, junto a su hija Karem, al seno de unas cavernas a 2.600 metros de altura que solo han sido avistadas en helicóptero. Le acompañarán 25 expertos en biología y taxólogos que comprobarán si ahí habitan especies nuevas.

Brewer-Carías no sólo se ha forjado una trayectoria destacada en el mundo de los descubrimientos, además, ha coleccionado logros en la política como Ministro de la Juventud, en las ciencias con sus hallazgos submarinos en el pecio de la Flota del Poniente del Rey Luis XIV. Se hizo célebre en el deporte con su desempeño como paracaidista, como andinista, como nadador profesional. En el campo de la investigación es conocido como el diseñador del más famoso cuchillo de supervivencia y combate. Además de ser reconocido por haber dejado aportes en diversos campos como en la botánica, la geografía, la historia, la etnología, la arqueología, la antropología, la genética y la espeleología.

Por sus venas circula la curiosidad insaciable y el empuje instintivo de desvestir el mundo de quien acaba de nacer y todo le parece nuevo. Sus ojos azules intensos han visto los lugares más espectaculares y recónditos del mundo, pero su sed de vida es ilimitada. Brewer-Carías es una memoria viva de lo que esconde la naturaleza, de las bondades y bellezas que duermen en el Amazonas. Penetrar la selva y cobijarse en sus entrañas es una experiencia que pocos puede contar. Charles Brewer-Carías es uno de los afortunados que con su tesón y conocimiento ha logrado hallar en el siglo XX y XXI lugares inusitados por el hombre. «No deben ser especialistas, sino enciclopedistas. Siempre deben estar aprendiendo», aconseja a los «ruteros», que ya enfilan la recta final de su viaje por España y Colombia. «Nunca dejen de ver, observar, descubrir y absorber todo lo que tiene a su alrededor. Tengan interés por todo lo que les rodea. Nunca dejen de sorprenderse, nunca dejen de ser niños».

Toda la actualidad en portada

comentarios