Mike Kennedy, el cantante, y Miguel Vicens, el bajista, han grabado «Black is Back»
Mike Kennedy, el cantante, y Miguel Vicens, el bajista, han grabado «Black is Back» - L.A.

«Black is Back», el regreso de Los Bravos cincuenta años después

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A la edad en que la mayor parte de sus coetáneos se dedican a disfrutar de una vida relajada, Los Bravos preparan su vuelta a los escenarios tras un «eterno» periodo de ausencia. Sonrientes, pese a las horas, poco más de las once de la mañana: «¿Ponemos música de fondo?».

Los Bravos fueron el único grupo de rock español que consiguió triunfar en el Reino Unido y Estados Unidos y ahora regresan para «sentirse jóvenes». Hace 50 años que se unieron y 49 desde que la canción «Black is black» les catapultó al estrellato. Tres años después se separaron. Ahora Mike Kennedy, el cantante, y Miguel Vicens, el bajista, han grabado «Black is Back», el título del disco de su regreso.

Mike viste pantalones de pana amarillos. Ha cortado su larga melena rubia y ahora se da un aire al actor Clint Eastwood en «El Sargento de Hierro». Nunca ha dejado de cantar. Los años no perdonan a nadie y Miguel Vicens también está cambiado. Se ha echado cierta barriguita, aunque discreta, y cubre su pelo canoso con una gorra con una hoja de Marihuana. Al principio, cuando el grupo se deshizo siguió con la música produciendo a otros, pero finalmente se apartó de ella y se dedicó a un negocio de helados en su tierra, Mallorca.

A mediados de los 60, España experimentaba un proceso de apertura al exterior. Las influencias musicales iban incendiando a una juventud sedienta de cambios, que tenía sus miras puestas por encima de los derechos que poseían y fijaba sus deseos en ejemplos procedentes del extranjero. En este contexto, Los Bravos consiguieron captar a toda esta generación con letras como «Las cosas han cambiado / yo soy feliz / los chicos con las chicas pueden vivir. Por fin hemos ganado / hay que reír».

—Nosotros reflejábamos una especie de liberación en la etapa del franquismo, y esta canción estuvo al borde de la censura, dice Mike con sonrisa pícara.

La carrera de Los Bravos fue meteórica. El quinteto se formó en 1965 y el grupo se disolvió en 1969. En tan poco tiempo rodaron dos películas: «Dame un poco de amor» y «Los chicos con las chicas». Fueron los ídolos de miles de adolescentes, que según Mike, a día de hoy «es curioso descubrir como nuestros nuevos fans son los hijos de los que fueron nuestros seguidores en los años 60. Incluso algunas mujeres que nos piden autógrafos podrían ser nuestras nietas».

Pero el significado de «Black is Black» ha cobrado todo el sentido a lo largo de los años: Manolo Fernández, el organista del grupo, se suicidó tras la muerte de su esposa; Toni Martínez, guitarrista, murió en un accidente de moto de camino al cumpleaños de su hija y la mujer de Andy Anderson falleció por un escape de gas cuando estaba en la bañera. Después Andy dejó la música y actualmente es predicador cristiano en la Isla de Wight. «Black Is Black, son los dos lados de la vida», comenta Mike con tono apesadumbrado mientras se enciende un puro con un zippo y suelta el humo, que observa alejándose.

El día que Nelson Mandela falleció, Pablo Sanllehí que hasta entonces tenía los derechos del nombre de Los Bravos llamó a Mike llorando y le dijo «como hoy todos tenemos que ser humanos te regalo el nombre». Miguel cuenta que le hubiera gustado volver a cantar todos juntos, pero «Pablo está muy liado con su negocio de alquiler de motos y los otros dos no pueden bajar del cielo». Mira a Mike con expresión asustada y dice bromeando «A ver si me vas a matar en esta gira», a lo que este responde cantando «Killing Me Softly with His Song».