Segú los expertos, en las imágenes parece que todavía hay un avión en su interior
Segú los expertos, en las imágenes parece que todavía hay un avión en su interior - NOAA

Descubren los restos «casi intactos» de un portaviones usado como blanco de pruebas nucleares en la Segunda Guerra Mundial

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La «National Oceanic and Atmospheric Administration» (NOAA), en colaboración con la Marina norteamericana, ha encontrado los restos «casi intactos» del portaviones ligero «USS Independence» en las profundidades del Pacífico. Hundido intencionalmente en 1951 por la armada del país, este buque combatió en la Segunda Guerra Mundial y participó posteriormente en una serie de ejercicios realizados por los Estados Unidos en 1946 como blanco de dos bombas atómicas .

Lo más llamativo de estos restos es que, como señala la propia NOAA, se encuentran en un estado casi perfecto a pesar de llevar bajo las aguas de las islas Farallones (situadas a unos 40 km de San Francisco) 64 años. Su buen estado de conservación contrasta, a su vez, con la profundidad a la que se encuentran los restos (aproximadamente 800 metros). A su vez, y en palabras de los expertos, al analizar las imágenes recogidas por los robots submarinos se atisba en uno de los hangares una silueta que podría corresponderse con un viejo avión olvidado dentro de la nave.

La historia de un coloso

El «USS Independence» (CVL 22) fue un portaviones ligero que entró en servicio en agosto de 1942 y operó desde noviembre de 1943 (en plena Segunda Guerra Mundial) en el Pacífico. Su misión se extendió hasta agosto de 1945 y, apenas un año después, dirigió sus hélices junto a otros 90 buques hacia el Atolón Bikini, donde participó en la «Operación Crossroads» (una prueba de resistencia frente a dos detonaciones nucleares). Finalizadas estos ensayos, y a pesar de estar dañado por las ondas radiactivas, regresó a Estados Unidos.

Ya en «casa», fue dado de baja y amarrado en el puerto Naval de San Francisco, donde fue estudiado por los expertos en descontaminación de la Marina . Sin embargo, después de que su casco –considerablemente radiactivo- se sometiera a múltiples ensayos, se tomó la decisión de mandarlo al fondo del Pacífico. Esta tarea se llevó a cabo en enero de 1951 frente a San Francisco, y no estuvo exenta de polémica, pues se llegó a afirmar que cargaba con multitud de barriles de residuos tóxicos en su interior.

Un estado «casi perfecto»

Ahora, los restos del «USS Independence» han vuelto a salir a la luz gracias a la NOAA. Y no podían encontrarse en mejor estado. «Después de 64 años, parece que el barco esté listo para lanzar sus aviones a pesar de que formó parte del contingente del Pacífico y fue sometido a las explosiones de dos bombas atómicas. Es un recordatorio del poderío industrial de la generación que envió este tipo de barcos y a sus seres queridos a la guerra», ha determinado en un comunicado de prensa James Delgado, jefe de la expedición y director de patrimonio marítimo de la Oficina de Santuarios Marinos Nacionales de la NOAA,

El «USS Independence», durante las pruebas atómicas

El buque ha sido hallado, concretamente, después de dos años de misión en los que los expertos han estudiado multitud de mapas de la época para encontrar el lugar exacto del pecio. Tras haber sido encontrado, el «USS Independence» se ha convertido en el naufragio más antiguo que alberga las cercanías de la bahía de San Francisco (la cual cuenta ya con unos 300 buques bajo sus mares). Con todo, Delgado ha afirmado que no se accederá a sus restos ni se intentarán buscar los susodichos barriles, pues no hay indicios de radiación en el lugar.

La misión de búsqueda se llevó a cabo el mes pasado mediante el uso de un UAV submarino cedido por «The Boeing Company» y a un sistema de SONAR en 3 Dimensiones. Gracias a este material, los técnicos pudieron determinar que el «USS Independence» se encuentra en posición vertical (algo escorado a estribor) y una gran parte de su cubierta apenas ha sufrido cambios.