Ángel Navarrete

Ferran Adrià: auditando el proceso creativo

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Cerramos elBulli para abrir elBulli. Y se ha hecho auditando su proceso creativo, una inmersión en el universo y en la metodología de trabajo de Ferran Adrià y de todo su equipo. Esta auditoría creativa podrá verse de manera gratuita en el Espacio Fundación Telefónica de Madrid (c/Fuencarral, 3) del 29 de octubre al 1 de marzo. Casi 1.000 m2 dedicados a la reflexión del proceso creativo y a la interpretación del modelo de elBulli con el objetivo de sorprender e invitar al visitante a crear y definir su propio perfil creativo.

Bendeciríamos el síndrome de Diógenes (no lo mal interpreten) porque si no se llega a guardar absolutamente todo lo que se fue gestando en El Bulli durante más de 20 años de su historia hoy no podríamos disfrutar de esta 'exposición divulgativa' -como la define Adriá-. Es por ello que Ferrán ha dibujado un mapa del proceso con 114 dibujos del cocinero que reflexiona sobre los orígenes de la cocina hasta llegar a la actualidad.

«Desde el año 2000 tenemos catalogadas 14.000 páginas, 1846 platos, otras tantas fórmulas, apuntes y dibujos, bocetos, proyecciones audiovisuales, animaciones... herramientas y objetos emblemáticos -hasta una recreación del comedor y de la cocina- todo lo que representa el lenguaje 'bulliniano' y su forma de entender la gastronomía desde su proceso creativo».

Desde que Ferran Adrià escuchó la célebre frase del chef Jacques Maximin ('la creatividad es no copiar') que elevó como lema de su filosofía culinaria ese ha sido su principal cometido. Y, desde entonces, la pregunta 'Why?' para revolucionar la cocina y cuestionarse los límites establecidos. ¿Quién se habría atrevido a principios de los noventa a implantar una partida dedicada exclusivamente a la creatividad, como si de carne o pescado se tratara?.

El Bulli cerró porque tenía la necesidad de decodificar su genoma, de explicar al mundo su metodología de trabajo. Es como el 'lead' del periodista, «con las 6 w: ¿qué?, ¿quién?, ¿dónde?, ¿cómo?, ¿cuándo? Y ¿por qué?. Eso es decodificar; esa es la base de la creatividad, tan simple y tan compleja y en todo proceso creativo hay quien imita (que no dura) y quien mimetiza, aplicando aquello que le vale para emplearlo en su propio estilo culinario», continúa Adriá.

Para entender el proceso creativo de El Bulli hay que ir a los orígenes (y nos adentramos en la Bullipedia, una rama más del trabajo que se hace en elBulliFoundation) hay que saber a quién se le ocurrió separar la clara de la yema del huevo, por ejemplo. Y ese tío fue un puto genio. O al que se le ocurrió con los cereales hacer harina y, con agua, la pasta.. Una cosa es creatividad y otra vanguardia, apunta Ferran Adrià.

«Y es imposible cambiar paradigmas. Lo que ocurrió en España del 94 al 2001 fue una etapa de la historia única, una auténtica revolución, con 10 restaurantes irrepetibles. Aquello no se puede repetir». Por eso mimetizar es importante en el lenguaje de Adrià, sobre todo en el mundo tan competitivo y 'loco' en el que vivimos. Porque, que no sea una novedad que chefs como Dacosta o Adúriz no sean noticia porque han creado media docena de platos en la carta de su nueva temporada dice mucho”, ¡con lo que cuesta idear una elaboración top! Los cambios están en formatos tipo Ticket's, que ha transformado el modo de entender la cocina prêt à pôrter, 'democratizando' los precios. Sin embargo, «este concepto ya está en Lisboa y seguramente mañana en Boston», continúa Adrià y esto obliga a que tengas que cambiar contínuamente.

Estamos en un mundo demasiado competitivo, un tanto esquizofrénico, tan loco... y yo me muevo bien en él, pero siempre hay que tener el momento de la reflexión. Las redes sociales que suponen un avance convierten en obsoleto lo recién nacido. Son las nuevas reglas del juego. Lo que ocurre es que la cantera de cocineros es cada vez más deslumbrante. Pero, ¿con todo este cóctel?... Sale de nuevo a la palestra el genio, Ferran Adrià, a generar controversia, ganas de hacer nuevas cosas, a autoexigirse con nuevos retos. Y anuncia: «Esta exposición descoloca en cierta manera, genera expectativas, te invita a vivir un hecho histórico a través de elBulli'».

Y, como ya se sabe que de cada conversación Ferran saca su provecho, sugiere 'a bote pronto' que “a partir de ahora los congresos de este país deberían plantearse hacer una exposición divulgativa de un restaurante o cocinero de vanguardia. ¡Sería fantástico tener la historia de Arzak, de los Roca y de tantos otros!. Ya tenemos la metodología a través de esta exposición y yo me ofrezco a colaborar, lo digo alto y claro». Pues ¡manos a la obra! Antes de aventurarse, convendría saber cuál es el genoma de Ferran, no vaya a ser... “pues es bastante sencillito. Yo puedo hacer cosas extrañas, pero soy una persona muy normal”. Me consta.