la larga guerra del siglo Xx. segunda guerra mundial (XXIV)

En Guadalcanal arranca el contraataque de EEUU

Actualizado:

Tras la trascendental victoria de Midway, los norteamericanos decidieron explotar su éxito pasando inmediatamente a la ofensiva con la intención de arrebatar la iniciativa al enemigo. Escogieron para ello Guadalcanal y Tulagi, dos islas del archipiélago de las Salomón, como primer objetivo de un avance con el que pretendían alcanzar posteriormente la importante base aeronaval japonesa de Rabaul, en Nueva Bretaña.

Buscaban utilizar en su provecho las instalaciones que los japoneses habían construido, o estaban construyendo, en aquellas remotas e insalubres islas desde donde los estrategas de Tokio pensaban ahora llevar a cabo sus ambiciosos planes, frustrados por la derrota de Midway, de conquistar Nueva Caledonia, Fiji y Samoa con la intención de aislar Australia de los Estados Unidos.

Desembarco

La Primera División de Marines reforzada desembarcó en las dos islas simultáneamente el 7 de agosto de 1942. Tulagi fue ocupada al día siguiente sin encontrar apenas resistencia. En Guadalcanal consiguieron tomar el aeródromo, al que bautizaron como Henderson Field.

La reacción japonesa fue inmediata. Desde Rabaul zarpó la Fuerza de Ataque del almirante Mikawa con la misión de destruir los transportes enemigos. La noche del 8 al 9 de agosto, en la batalla nocturna de la isla de Savo, en la que los vigías japoneses demostraron ser superiores a los radares enemigos, los nipones lograron sorprender a los norteamericanos hundiéndoles cuatro cruceros, aunque no llegaron a atacar los transportes. Estos hundimientos serían los primeros de una larga serie que daría a la zona el nombre de Iron Bottom Sound (Estrecho del Fondo de Hierro).

Durante el mes siguiente los japoneses, subestimando el número de enemigos desembarcados, fueron enviando a Guadalcanal unidades militares en cantidad insuficiente para desalojarlos de la isla. La derrota sufrida el 12 de septiembre les hizo ver la necesidad de mandar un contingente mayor. Cuando lograron reunir unos 20.000 soldados, con artillería y algunos carros de combate, trasladados en peligrosos viajes nocturnos realizados por cruceros y destructores, el llamado Tokyo Express, lanzaron una ofensiva general entre los días 23 y 26 de octubre.

Inflexión

Aunque el ataque se saldó con un rotundo fracaso, los japoneses, sin amilanarse, planearon enviar tropas adicionales. Sin embargo, los norteamericanos interceptaron un importante convoy, la noche del 14 al 15 de noviembre, al que causaron pérdidas irreparables. Desde entonces la balanza se fue inclinando, lenta pero inexorablemente, del lado de los Estados Unidos. En diciembre, con 50.000 soldados en la isla, los norteamericanos lanzaron una ofensiva general. Incapaces de seguir alimentando la batalla, los japoneses decidieron retirarse. Los últimos supervivientes, debilitados por el hambre y las enfermedades, abandonaron Guadalcanal el 8 de febrero de 1943.

Dos caminos hacia Tokio

La victoria de Guadalcanal sería el comienzo del imparable avance estadounidense hacia Japón a lo largo de dos ejes simultáneos: la Marina progresaría a lo largo del Pacífico Central a las órdenes del almirante Nimitz, mientras el Ejército lo haría por la costa norte de Nueva Guinea hacia las Filipinas mandado por el general Mac Arthur.