Oficiales británicos, que portan la bandera del Reino Unido y una enseña blanca, son conducidos por militares japoneses en el acto de rendición de Singapur
Oficiales británicos, que portan la bandera del Reino Unido y una enseña blanca, son conducidos por militares japoneses en el acto de rendición de Singapur
la larga guerra del siglo xx. segunda guerra mundial (XXII)

En sólo diez semanas Japón arrasa a los aliados en Asia

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El ataque a Pearl Harbor da el pistoletazo de salida a la expansión japonesa por Asia. Casi en el mismo instante que los Zero japoneses sobrevuelan las aguas de Hawaii, son atacadas las posesiones europeas por todo el Extremo Oriente: Filipinas, Malasia, Singapur, Birma-nia, Indias Orientales Holandesas y las colonias europeas en China: Macao y Hong-Kong.

Malasia, al igual que los estrechos de Malaca y, sobre todo, la ciudad de Singapur, se convierte en objetivo estratégico prioritario para el Alto Mando japonés. Las tropas del Imperio del Sol Naciente desembarcan en la península el día 8 de diciembre.

A pesar de la viva resistencia británica, consiguen establecer una serie de cabezas de playa —consolidadas merced a su superioridad aérea— y avanzar con enorme rapidez hacia el interior. Los británicos, que están apoyados por tropas de toda la Commonwelth, se ven sorprendidos por la velocidad del avance nipón.

Extremadamente motivadas y lideradas con habilidad por el general Yamashita, y a pesar de su inferioridad numérica, doblegan toda posible resistencia. Los japoneses rodean mediante movimientos de flanqueo a través de la jungla o mediante desembarcos las posiciones defensivas británicas. Así, las fuerzas del teniente general Percival —al mando de las unidades británicas en todo el sector— se ven forzadas a retirarse una y otra vez, hasta encerrarse en Singapur, que finalmente y tras un audaz asalto cae en manos japonesas.

Singapur

La pérdida de Singapur el 15 de febrero de 1942 es, en palabras de Winston Churchill, el «peor desastre y la mayor capitulación de la historia británica». En Londres, el Alto Mando imperial había considerado siempre Malasia como un teatro secundario de operaciones y, así, las fuerzas estaban pobremente equipadas y con muy escaso apoyo aéreo, independientemente de que su desenvolvimiento en el campo de batalla fuese mediocre.

Pero el mayor problema fue que la defensa británica descansaba en la supuesta inexpugnabilidad de Singapur, al considerar que los ataques a la ciudad vendrían siempre por mar, para lo cual estaba dotada de unas formidables baterías costeras. El problema iba a sugir porque el ataque de Yamashita vendría por lado contrario… por tierra.

Los japoneses no se detienen. Entre enero y mayo de 1942, expulsan a los británicos de Birmania, cuyas posiciones son rodeadas una tras otra y eliminadas. A duras penas, las mal entrenadas y peor dirigidas fuerzas del Imperio Británico consiguen escapar a la destrucción y al cerco, estableciendo una inestable línea defensiva a lo largo de la frontera entre Birmania y la India. Con esta nueva conquista el ejército nipón aisla por completo a China, donde llevan en guerra desde 1937. A partir de este momento, los nacionalistas chinos no podrán recibir suministros ni material de guerra de los aliados más que por aire.

Diez semanas

A partir de enero de 1942, tiene lugar también la invasión de las Indias Orientales Holandesas. Los aliados intentan coordinar sus esfuerzos ante la marea japonesa creando el ABDA —American, British, Ducth, Australian— una suerte de mando interaliado que aglutine en una única dirección los esfuerzos por frenar la expansión enemiga.

Pero es inútil, la marina combinada aliada es totalmente destruida en la Batalla del Mar de Java. Y las tropas japonesas, aerotransportadas, paracaidistas (escasas) y, sobre todo, desembarcadas se hacen con el control de Borneo, Sumatra, las Célebes, Java y el resto de las islas en una fulgurante campaña, rematada en el mes de marzo, que complementa el éxito de la invasión de las Filipinas. En apenas diez semanas, después de empezada la lucha en el Pacífico, el Imperio Japonés ha alcanzado casi todos sus objetivos de guerra.

Posteriores desembarcos llevan a los japoneses hasta Nueva Guinea: Australia está amenazada. También lo está la India. La marina japonesa, dueña de los mares, se interna en el Índico. Entre marzo y abril se enfrenta a la Roya Navy, tras haberle hundido previamente, en la campaña de Singapur, el acorazado «Prince of Walles» y el crucero de batalla «Repulse». En aguas de Ceilán, la escuadra británica de oriente es derrotada de nuevo, aunque logra salvarse de la destrucción total.

La expansión japonesa aún continuará hasta el mes de julio. El previsto cinturón defensivo en los planes de Tokio se expandirá por el Pacífico, a través de las islas Gilbert, Marshall, Salomón..., con el objetivo de salvaguardar los territorios recién adquiridos en una de las campañas militares más rápidas, contundentes y asombrosas de toda la historia.

Los personajes