Cultura

Ricardo III no fue el jorobado que describió William Shakespeare

Padecía una escoliosis, pero no era el monarca impedido y deformado que aparece en el drama sino un hombre activo y posiblemente bien parecido

abc.es - Actualizado: Guardado en: Cultura

Ricardo III padecía escoliosis, pero no era el monarca impedido y deformado que William Shakespeare describió en su drama, según refleja el análisis de los restos del rey medieval inglés publicado ayer por la revista «The Lancet». Era un hombre activo y posiblemente bien parecido.

«Ricardo III tenía la columna vertebral debilitada, pero no le habría sobresalido en forma tan obvia», según Piers Mitchell, del Departamento de Arqueología y Antropología de la Universidad de Cambridge, uno de los autores del estudio. Su columna estaba doblada hacia un lado, en lugar de hacia adelante, por lo que no se le puede describir como un jorobado.

Los investigadores han realizado una reconstrucción en tres dimensiones de la columna vertebral del monarca (1452-1485) a partir de los huesos hallados en 2012 bajo un aparcamiento de la ciudad de Leicester y han determinado que su espalda tenía una «curva equilibrada» que podría haber ocultado bajo la ropa o la armadura.

Científicos de la Universidad de Leicester han medido una escoliosis con una desviación de entre 65 y 85 grados hacia la derecha, además de un giro «espiral» en su columna. Estos factores que no le habrían impedido liderar a su ejército. Ricardo III, que falleció en 1485 a los 32 años, fue el último rey inglés en morir en un campo de batalla.

«El examen de los restos de Ricardo III muestra que padecía escoliosis, pero confirman que la descripción de Shakespeare que le presenta como un sapo jorobado es una completa invención», afirma el radiólogo Phil Stone, presidente de la Sociedad Ricardo III.

«La historia nos dice que fue un gran guerrero. Claramente, no sufrió demasiados inconvenientes por su problema en la columna. Los relatos sobre su apariencia que se escribieron durante su vida lo presentan como una persona bastante bien parecida», señala Stone.

No cojeaba

Jo Appleby, profesora de la Escuela de Arqueología e Historia Antigua de la Universidad de Leicester, sostiene que «una curvatura de entre 65 y 85 grados no habría impedido a Ricardo III ser un individuo activo», según recoge Efe.

Appleby asegura además que el antiguo rey, protagonista de la obra que Shakespeare escribió en torno a 1592, «no padecía ninguna cojera», dado que los huesos de sus piernas eran «simétricos y normales».

«A pesar de que la escoliosis parece dramática, probablemente no se traducía en una grave deformidad física, porque su curvatura mantenía un buen equilibrio», explicó la arqueóloga, que subrayó que una persona con esa desviación sería sometida hoy en día a cirugía. «Su condición probablemente provocaba que su tronco fuera corto en comparación con sus extremidades y que su hombro derecho estuviera ligeramente por encima del izquierdo, pero eso se podría haber disimulado con un buen sastre y una armadura hecha ex profeso».

El estudio asegura que el monarca habría medido cinco pies y ocho pulgadas sin contar con la curvatura de su espalda (1,72 metros, aproximadamente), una altura a la que tendrían que restarse algunas pulgadas debido a la escoliosis que se le desarrolló durante la adolescencia.

Ante las incógnitas en torno al aspecto físico que pudo tener Ricardo III, el canal de televisión británico Channel 4 reclutó este año a un joven con escoliosis para recrear en un programa un combate y comprobar si el monarca pudo tener capacidad para luchar.

La historia relata que Ricardo III lideró la ofensiva de su ejército en la batalla de Bosworth Field, en 1485, y acabó con varios enemigos antes de que lo mataran a él en el enfrentamiento que decidió las llamadas Guerras de las Rosas, la frontera que marca el fin de la Edad Media en Inglaterra.

Toda la actualidad en portada

comentarios