A la busca del ataúd de plomo que guarda los restos del pirata Francis Drake
Retrato de Francis Drake - abc

A la busca del ataúd de plomo que guarda los restos del pirata Francis Drake

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Se puede decir que Francis Drake murió con las botas puestas. Murió en el mar, pero no en mar abierto; se conocen incluso el lugar aproximado y las circunstancias de su fallecimiento. Tras unos días en los que la disentería le tuvo caminando por el filo de la navaja, entre la vida y la muerte, con la boca supurando y dando ulteriores órdenes de no dejar supervivientes en el asalto planeado a Portobelo. Lo amortajarían con la bandera inglesa aquel 28 de enero de 1596, lo meten en una caja de madera y parece que dentro de una sellada caja de plomo. Como historiador me pregunto de donde sacarían aquel sarcófago de plomo en aquella muerte inesperada. En medio de una suntuosa ceremonia fúnebre, que daría el final al primer inglés que circunnavegó el mundo. Cargado de elogios por lo tanto la figura del corsario, lanzan el cajón al mar próximo a un yermo islote que los españoles llamaban “Mogote” (luego islote Drake). Como si se tratase de una digna película de piratas. Y acto seguido lo prometido era deuda. Su exigua tripulación entró a sangre y fuego en Portobelo cumpliendo la última orden de Drake. Pero ¿dónde está su féretro? Curiosamente, es uno de los pecios más buscados por los cazatesoros en el Caribe. Lo buscaron... [Historia completa en el blog Espejo de Navegantes]