Así se construyó el modelo de la Mercedes que presidirá la exposición tras el expolio

Todo a punto para inaugurar en junio la muestra que recordará el combate, la tragedia, el expolio y la recuperación de los restos de la fragata hundida en 1804

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Durante el último año y medio, ABC ha asistido al nacimiento de una maqueta muy especial, un modelo de la fragata Mercedes, hundida en 1804 y expoliada por Odyssey en 2007, que el Museo Naval ha construido y será una de las piezas centrales de la muestra que se inaugurará a principios de junio. Hemos visto como iba creciendo, mientras sus autores tallaban cada una de las piezas en la misma madera de roble mexicano en la que fue construida la original. Según confiesan, no podían dejar de pensar a veces en la explosión que hundió la fragata y las víctimas que fueron al fondo con los restos.

Esta es la obra y también el proyecto de investigación del doctor ingeniero naval Francisco Fernández González y del restaurador del Museo, Miguel Godoy. Un trabajo en miniatura que es una réplica en escala de cuanto se hizo en los astilleros de La Habana para botar este barco impresionante y de historia triste, que acabó cuando un cañonazo inglés alcanzó oel pañol de la pólvora y saltó por los aires segando 249 vidas.

La exposición

La esperada muestra -de la que podrá verse un adelanto en las jornadas de arqueología subacuática que mañana se inauguran en la Casa del Lector- que se abrirá a primeros de junio, seguramente, la organizan el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el Ministerio de Defensa y Acción Cultural Española (AC/E). Se titula así: “El último viaje de la fragata Mercedes”. Seguramente será una de las de más éxito de los últimos años, puesto que es la primera muestra importante de arqueología subacuática, una disciplina en la que España podrá ofrecer grandes proyectos en el futuro.

La muestra exhibirá el patrimonio recuperado de la fragata Nuestra Señora de la Mercedes tras el litigio con la empresa cazatesoros Odyssey, destacará la importancia de la protección del patrimonio subacuático y dará a conocer el contexto histórico de la época y las circunstancias del hundimiento del buque de la Armada en 1804.

El discurso —elaborado por las comisarias Carmen Marcos Alonso y Susana García Ramírez, con diseño museográfico de Carlos Barrot y Carlos León— se articulará en dos sedes, el Museo Arqueológico Nacional y el Museo Naval, que se complementarán para ofrecer al visitante más de 200 piezas procedentes de 35 instituciones españolas, extranjeras y colecciones particulares.

Entre otros fondos, se expondrán por primera vez documentos clave para la resolución del caso judicial, piezas originales del siglo XVIII, testimonios de supervivientes y restos arqueológicos procedentes de la fragata, además de recursos audiovisuales, escenografías, reconstrucciones y modelos a escala -el más importante este de la "Mercedes" que permitirán al visitante conocer la historia a través de un viaje al pasado y vivir la experiencia de navegar y combatir en una fragata española de los albores del siglo XIX.

La construcción

Desde el momento en el que todas las piezas estaban en una mesa dispuestas como en una sala de gálibos, ABC ha sido testigo del crecimiento paulatino de la maqueta y de los problemas de ajuste que los responsables del proyecto han tenido que solventar. Las cuadernas parecían costillas de un esqueleto desmontadas que poco a poco han encajado a la perfección gracias a la pericia de este maravilloso, aunque reducido, equipo. Porque no todo estaba en los tratados y reglamentos de la época. Los maestros constructores reservaban muchos secretos, en parte para guardar el acceso a la cúspide de su oficio y en parte porque era información muy sensible. Los barcos eran las naves espaciales de entonces, una máquina muy compleja, la más compleja del mundo preindustrial.

La “Mercedes” es un barco con historia triste pero que aún busca su final feliz. Cuando se inaugure la exposición sobre su último viaje, en el Museo Arqueológico y en el Naval, este modelo estará en el centro del relato que nos cuenta esta última sede. Como esta parte versa sobre la batalla y sobre la construcción, lo cierto es que han realizado un modelo abierto, en el que por orificios interiores se ve la organización de las bodegas. A nadie se le escapa que esa gran abertura por el costado de estribor recuerda y mucho a un boquete causado por una explosión. Godoy no puede contener a veces la emoción al recordar que, durante las miles de horas que ha pasado construyendo esta maqueta, ha pensado muchísimo en lo que ocurrió y que es su más sincero y noble homenaje a las víctimas que desaparecieron con la fragata y a los marinos que sobrevivieron a una experiencia tan atroz.

La fragata que nació en los astilleros de La Habana en 1784 según los diseños (modernos para la época) de José Romero Landa y que sería botada en 1786 con el nombre de "Nuestra Señora de las Mercedes" va a volver a la vida, y nos contará todos los secretos de su construcción. Era el único aspecto que aún quedaba por conocer de la nave que volvería a hacerse famosa en mayo de 2007, víctima del expolio a manos de los cazatesoros de Odyssey Marine Exploration.

Madera original, roble mexicano

La escala física de esta empresa que el Museo Naval ha puesto en pie con el fin de divulgar una vez más las grandes historias que nutren nuestro patrimonio subacuático se resume en una cifra: 1:23.22. Es la escala elegida. Las unidades empleadas son las de la época: los pies de Burgos, y sus múltiplos y submúltiplos, los dedos, palmos, líneas... según nos explican. “Así que con la escala elegida por el ingeniero hemos logrado que cada pulgada equivalga a un milímetro, facilitando mucho el trabajo", recuerda Godoy.

Francisco Fernández, el ingeniero que dirige los trabajos, explica que su intención es mostrar la estructura y la carga. "Sabemos casi todo, dónde iban las cubiertas, los sollados, las plataformas, el pan, el pañol de la pólvora que estalló, el del condestable artillero, las personas, el pasaje (incluidas las 19 mujeres que perecieron)... Y también la carga, las monedas en las arras, en la zona central, entre la judilla principal y el palo. Y el lastre, hecho de cañones en desuso, hierro y piedras". La réplica es fiel en cada detalle, un clavo donde había un clavo y será exacto al que había, redondo o cuadrado, remachado o no, de manera que esta investigación acabará como un viaje a los astilleros del siglo XVIII.