Tras los pasos de Shakespeare
Mary Arden's House, la casa donde vivió la madre de William Shakespeare - Shakespeare Birthplace Trust

Tras los pasos de Shakespeare

La ciudad inglesa donde nació y falleció el gran dramaturgo se engalana para celebrar el 450 aniversario de su nacimiento

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No importa que hayan pasado exactamente 450 años desde que naciera el mayor dramaturgo de la historia para que las más antagónicas y apócrifas teorías que siempre han envuelto la figura de William Shakespeare (1564-1616) continúen retroalimentándose sin recalar en ninguna conclusión clara. Su excelsa obra y su huella en la historia de la literatura universal contrastan radicalmente con la escasez de documentos que atestiguan su singladura personal. Siendo el escritor más importante de todos los tiempos, solo se conservan 14 palabras de su puño y letra: seis firmas y la declaración «por mí» al final de su testamento.

Quizá, el lugar de nacimiento y defunción de una persona sean los que puedan dibujar sus trazos más certeros. En el caso de Shakespeare, ambos convergen en el corazón de Inglaterra, concretamente en el pintoresco Stratford-upon-Avon, en el condado de Warwickshire, que estos días se engalana para celebrar el 450 aniversario de su inquilino más ilustre.

A unos 140 kilómetros del agitado Londres, en este pueblo bañado por el río Avon parece haberse detenido el tiempo. La huella de Shakespeare empapa por completo la atmósfera de la ciudad. Cada esquina rezuma teatralidad y sosiego, y lo viejo parece querer imponerse a lo nuevo para, de alguna manera, acercarse con la mayor verosimilitud a las calles empedradas del Stratford-upon-Avon del siglo XVI. Todo ello, en buena parte, impulsado por el propio Shakespeare Birthplace Trust, que se afana en explotar su ligazón con Shakespeare atrayendo al año a unos tres millones de visitantes procedentes de todo el mundo.

Parque temático

Para recorrer el que muchos ya tildan de parque temático shakesperiano conviene comenzar en el solar de Henley Street, donde nació el bardo. Sobre esas tierras se levanta la casa natal de Shakespeare. Una construcción sencilla de dos plantas, con travesaños de madera en sus fachadas eduardianas, techumbre de paja y estructura de roble. Está amueblada con tal tipo de detalle que no resulta demasiado complicado visionar a un joven Shakespeare ayudando a su padre John, artesano guantero que posteriormente desempeñó varios cargos públicos, en su taller de la planta baja. A menudo, los procesos para tratar la piel de los guantes desprendían un gran hedor de donde podrían proceder las múltiples referencias en su obra a la fetidez. También en la planta baja se encuentra la cocina atiborrada de utensilios y una profunda chimenea. En la parte superior se hallan los dormitorios, en los que varios actores, ataviados con trajes de la época, tratan de dar vida al inerte inmueble.

El trayecto prosigue con la visita a otras cuatro propiedades familiares; la casa de campo de su esposa, Anne Hathaway; la granja de la familia de su madre, Mary Arden’s; Nash’s House, el lugar donde murió el dramaturgo; y Hall Croft, el hogar de su hija.

Mucho teatro

Aunque el flujo de turistas se mantiene constante durante todo el año, la mayor concentración tiene lugar el fin de semana más próximo al día de San Jorge, este año el 26 y 27 de abril. Desde 1824, una procesión encabezada por los chicos de la Escuela de Gramática del Rey Eduardo VI, donde se educó Shakespeare, recorre la ciudad con un pastel de cumpleaños de tres metros de altura transportado por un carruaje de caballos. En esta ocasión, al conmemorarse el 450 aniversario, el desfile cobrará un especial significado. Una vez saciada la curiosidad más primaria, conviene deleitar los sentidos con una representación de la Royal Shakespeare Company con sede en dos teatros de Stratford: el Royal Shakespeare Theatre -con una torre de 36 metros de altura desde la que se divisan todos los puntos neurálgicos de la vida del poeta, incluido su colegio-, y el más pequeño Swan Theatre, construido al estilo del equivalente inglés de las corralas, con un programa menos encorsetado, donde la compañía incluso ha cedido en alguna ocasión su espacio al teatro clásico español.

Para no romper esa atmósfera shakesperiana conviene almorzar o tomar algo en The Bell, el pub en el que, según la historia local, el autor de «Romeo y Julieta» se reunía con los poetas Michael Drayton y Ben Johnson cuando regresaba a su villa natal.

La última parada del recorrido que sigue sus pasos lleva hasta la iglesia medieval de la Santa Trinidad, donde Shakespeare fue bautizado y enterrado 52 años después. El sigilo y la sobriedad que la envuelven con lápidas de piedra y árboles retorcidos permiten al visitante retrotraerse al Renacimiento inglés con facilidad. Shakespeare descansa en el presbiterio, junto a su viuda, Anne, su hija Susanna, y sus dos yernos, y su epitafio maldice a quien ose cambiar de lugar sus huesos. Junto a la tumba, en uno de los muros, figura una de las pocas imágenes que se conservan de una leyenda llamada William Shakespeare.