historia

«Sentí vergüenza después de matar a aquel soldado francés con mi bayoneta»

La BBC estrena hoy un documental con entrevistas inéditas en las que se confiesan los combatientes de las trincheras de la Primera Guerra Mundial

abc.es - Actualizado: Guardado en: Cultura

Este año en el que se ha publicado un gran número de obras sobre el estallido de la I Guerra Mundial, del que se cumplen 100 años, tampoco han faltado visiones de los distintos conflictos que se asocian con la Gran Guerra, como el colapso diplomático o la Revolución Rusa. Pero entre los trabajos de divulgación con más pegada estará, sin duda, un documental que hoy estrena la BBC y cuyos detalles ha adelantado «The Independent» que da voz a los testimonios de los veteranos.

Hay fotos y películas inéditas, además de testimonios sobrecogedoresLa cadena británica recupera en «I was there: the Great War Interviews» entrevistas nunca antes emitidas y que fueron realizadas para una serie en el cincuentenario del conflicto, en 1964, a los supervivientes. Además el nuevo documental se acompaña con fotografías y fragmentos de películas en color nunca antes vistas. Pero los testimonios son sobrecogedores. Sobre todo porque la barbarie asociada a aquella primera gran guerra que contaba con medios industriales de producción de armamento y costó la vida a tantos millones de personas es mucho más fácil de comprender, y más dolorosa de aceptar, siguiendo los testimonios personales de aquellos que sobrevivieron.

De las 80 horas originales de grabación, la BBC ha elegido relatos de personas que combatieron, desde una obrera de Manchester a un guardia alemán que rememora con todo detalle cómo mató a golpe de bayoneta a un soldado francés. Después de darle muerte, según explica de manera estremecedora, sintió una profunda vergüenza. La documentalista que realizó este «casting», Julia Cave afirma hoy que para aquella selección les pidieron cartas, diarios y todo el material disponible». Por eso, tal vez, los testimonios seleccionados resultan tan escalofriantes.

Sebastian Lang, afirma que se alistó con 17 -demasiado joven- cuando le abordaron dos mujeres en una calle de Londres. Se burlaron de él con una pluma en la nariz (era como llamarle cobarde) y antes de acabar el día era el soldado S. C. Lang.

Lo más extraño para recordar

Y Charles Carrington, por ejemplo, relata cómo fue uno de los pocos supervivientes de un ataque y por ello se vio convertido en un capitán de 20 años, cuya primera orden fue recomponer la fuerza de ataque de su unidad. «Había perdido a mis oficiales, a todos los sargentos y dos tercios de la tropa. Recibimos refuerzos y unos días después estábamos de nuevo dispuestos a hacerlo. Eso es lo que más me extraña cuando recuerdo todo aquello». Aun así, rememora que, salvo en los momentos de acción bélica, tenía la sensación de que «aquello era como una acampada con los chicos, aderezada con un poquito de peligro»

La muerte se presentó sin cortesía al joven Archibald Cochrane cuando vio cómo un proyectil volaba la cabeza del soldado que estaba junto a él en la trinchera, su amigo. Nunca había sido capaz de hablar de este episodio a su familia, y sus nietos lo han descubierto al asistir a una proyección especial esta semana en Londres. Muchas de esas historias se contaban por vez primera. Para Julia Cave, entonces una joven que nada sabía de la guerra resultaba conmovedor oír a hombres que rondaban los 60 o 70 años comentar cómo se resistían a participar en un pelotón de ejecución porque «entendía el motivo por el que habían desertado» o cómo se plantearon aunto inflingirse heridas para volver a casa.

«Me enconré tumbado, bajo el fuego, hundiéndome en el barro»Es el caso de John Palmer, que relata que estaba demasiado harto de todo aquello: «Me encontré tumbado bajo el intenso fuego de mortero, hundiéndome en el barro, y por una vez no odié tanto barro, lo veía como una alfombra protectora». Pensó en dejarse atropellar para volver a casa. Otro soldado se recuerda cruzando la tierra de nadie entre cadáveres de sus propios camaradas «que parecían un rebaño de ovejas dormidas» y un piloto comenta que, absorto, se quedaba «mirando caer los aviones como si fueran pájaros heridos».

Toda la actualidad en portada

comentarios