Cultura

El centenario de la Gran Guerra politiza el debate sobre la culpabilidad de Alemania

Un ministro de David Cameron denuncia los «mitos» progresistas sobre el conflicto

Michael Gove, ministro británico de Educación
Michael Gove, ministro británico de Educación - efe
borja bergareche - Corresponsal En Londres - Actualizado: Guardado en: Cultura

Los soldados británicos que murieron en el continente entre 1914 y 1918 combatían una «guerra justa» para detener a una Alemania expansionista y militarista, y no un «desastre sin pies ni cabeza» atribuible por igual a las elites de la época, según han trasladado durante años ciertos «académicos progresistas» y cándidos programas televisivos como Blackadder. Así lo cree, al menos, el ministro británico de Educación, Michael Gove, que con su ataque a lo que califica de «mitos» izquierdistas sobre la Gran Guerra ha convertido el inicio del centenario del conflicto en una intensa batalla ideológica.

Hastiado de «académicos izquierdistas demasiado contentos de alimentar estos mitos para atacar el papel de Gran Bretaña en el conflicto», Gove publicaba la semana pasada una tribuna en el «Daily Mail» en la que acusa a ciertos historiadores progresistas de «denigrar virtudes como el patriotismo, el honor y la valentía». Y a obras como el musical «Oh! What a lovely war» (qué guerra tan maravillosa) o la popular serie Blackadder (conocida en España como «La víbora negra», con Rowan Atkinson) de transmitir una visión incorrecta sobre las causas del conflicto, que atribuye al «despiadado darwinismo social de las elites alemanas» y a «sus objetivos bélicos expansionistas».

En su contestación, el portavoz de Educación de la oposición laborista, Tristram Hunt, argumenta en «The Guardian» que «otras naciones eran tan imperialistas como los alemanes, por lo que cualquier intento de buscar culpables de la Primera Guerra Mundial es inútil». Y acusa al gobierno de «usar lo que debería ser un momento para la reflexión nacional y el debate respetuoso para reescribir la historia y sembrar la división política». Varios miembros «tories» del Ejecutivo han recibido también con malestar la politización del aniversario alentada por su colega Gove.

El mapa de las causas

Otros, como el influyente alcalde de Londres, Boris Johnson, han salido en su defensa: «Es un hecho triste pero innegable que la Primera Guerra Mundial, con todo su horror homicida, fue abrumadoramente el resultado de la agresión y del expansionismo de Alemania». ¿Tienen razón en su exigencia de señalar a Alemania? En general, los historiadores británicos insisten en presentar una compleja suma de acontecimientos, mecanismos, y personalidades a la hora de dibujarel mapa de las causas del conflicto. Así, Margaret Macmillan de Oxford, autora de «1914. De la paz a la guerra» (Turner, 2013), explicaba en su reciente entrevista en ABC que «Alemania y Austria-Hungría tuvieron una gran contribución, entre las dos, a que Europa diera el último paso hacia el precipicio, más que las otras naciones».

Pero tanto Macmillan como David Stevenson asignan su cuota de culpa a Serbia, instigadora del asesinato del archiduque Francisco Fernando, a la pronta movilización de tropas ordenada por Rusia, e incluso a la misma Francia, en el caso de Stevenson, por alentar a su aliado ruso. Otros, como el periodista e historiador Max Hastings, insisten en señalar al imperio alemán. «No querer hablar de por qué ocurrieron la primera y la segunda guerra mundial es sencillamente estúpido», explicaba a ABC.

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