La Capilla en los años veinte del siglo pasado
La Capilla en los años veinte del siglo pasado - fototeca histórica de Cartagena
arqueología

A un paso de la tumba de Blas de Lezo

Historiadores colombianos están a punto de confirmar el lugar en el que fue enterrado el marino legendario, bajo un cine abandonado en Cartagena de Indias

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Cartagena de Indias busca la tumba de Blas de Lezo, el Mediohombre, el héroe de Cartagena que infligió al almirante Edward Vernon la mayor derrota naval que ha conocido Gran Bretaña, en 1741. Y todo parece indicar que los investigadores se encuentran a un paso del lugar donde yace Blas de Lezo... que hoy es un cine abandonado, un edificio que esta siendo rehabilitado y que se llama Teatro Cartagena, en el límite del barrio de Getsemaní. En ese lugar estuvo la Capilla de la Vera Cruz, una iglesia donde fueron enterrados muchos militares en la época colonial y adonde conducen los documentos que hablan del final de los días gloriosos de Blas de Lezo.

O deberíamos decir don Blas de Lezo, como se dice aún en Colombia. Un grupo de historiadores cartageneros, liderados por el impulso de un político y diplomático, Sabas Pretelt, exministro colombiano de Interior con Uribe y expresidente del Banco Mundial de Alimentos, están buscando la tumba del héroe que salvó la ciudad -y el continente- del dominio inglés.

Misión casi imposible

Pero la misión es muy difícil. El nivel de alteraciones del sitio en cuestión es tremendo, según los arqueólogos. Primero porque Cartagena se reconstruyó desde las ruinas del asedio de Vernon. Además de la tremenda humedad y clima tropical, hay que sumar otras sacudidas de la historia, los varios asedios sufridos desde entonces por la ciudad, y el hecho de que Blas de Lezo fue enterrado sin honores, en pobres condiciones, puesto que el virrey de entonces, Sebastián de Eslava, había declarado su enemistad cuasi eterna a su salvador.

A ello se suma el hecho de que los documentos que pudieron existir sobre su inhumación no se encuentran disponibles. Lo que la humedad y el comején hubieran dejado, la historia lo barrió. Los papeles de la Capilla de la Vera Cruz -construida en el barrio de Getsemaní en el XVII junto a otros edificios religiosos- debieron tener copia en Santafé de Bogota, pero al llegar la independencia fueron embarcados hacia el Archivo de Indias.

Archivo de Indias

Allí y en otros centros documentales de la época han encontrado los investigadores los insistentes indicios que les han llevado hasta un paso de la tumba de Blas de Lezo. Agrupados bajo el impulso de Sabas Pretelt y la Corporación Centro Histórico de Cartagena se encuentran, entre otros, el historiador Roberto Carlos Martínez Méndez y el arqueólogo Carlos del Cairo, prestigioso miembro de la Fundación Terra Firme. Además colaboran instituciones colombianas y españolas.

El Mediohombre pudo ser enterrado en la Capilla de la Vera Cruz de Cartagena porque había expresado ese deseo y además pertencía a esa hermandad militar. «Hemos logrado que el Archivo de Sevilla nos remitiese cerca de 4.000 folios de cartas y documentos en torno a las fechas de interés, cuya lectura ya terminamos con la ayuda de una experta y para entregarlo a la Academia estamos clasificándolos con mucho entusiasmo y paciencia porque no es fácil la lectura del castellano y la letra del siglo XVIII», declara a ABC Sabas Pretelt. Pero no solo se estudia el caso desde Colombia: «Contamos con el trabajo reservado y profesional de una investigadora española muy conocida que durante meses ha estado en el Archivo de Simancas y también ha analizado el testamento de don Blas de Lezo y otros documentos existentes en la ciudad de Cádiz, donde el héroe vivió con su familia y donde después murió su esposa la peruana doña Josefa Pacheco el 31 de marzo de 1743, cuando habitaba en la casa número 70 de la calle Larga de esa ciudad. Igualmente se ha contado con el respaldo del Archivo Nacional y se han revisado los documentos históricos de nuestras iglesias», determina Pretelt.

Muchas fuentes históricas ya apuntaban «a la Capilla de la Vera Cruz de los Militares, aneja al Convento de San Francisco», según la genealogía de Blas de Lezo realizada por María Inés Olaran Múgica. Y el historiador Julio Guillén Tato en su biografía, sugiere dicho convento y habla de «una cofradía establecida primeramente en la Catedral, cuya finalidad era dar sepultura a los militares que morían en la colonia». Con el apoyo de Pablo Victoria, autor de diversos libros al respecto, se busca ahora algún «documento preciso que señale el lugar exacto para empezar con la excavación arqueológica». El propietario, Cine Colombia, ya ha autorizado y se están gestionando los permisos gubernamentales. La investigación ha prendido la imaginación de la ciudad, cuyas instituciones culturales colaboran, mientras algunos realizan sus propias pesquisas, como ABC comprobó con Luis Carlos Lorduy, un historiador que nos ha cedido algunas fotos y confirmado algunos de los interesantes datos sobre la Capilla de la Vera Cruz que aparecen en este reportaje.

Datos inéditos de la muerte

El caso es que Pretelt ha hallado confirmaciones en los numerosos documentos analizados, como la carta del virrey Eslava que responde a una orden que «ha llegado en tiempo que no se puede ejecutar nada de lo prevenido por haber muerto [Blas de Lezo] el día 7 de septiembre». Una misiva inédita [del Marqués de Ovando a Joseph de la Quintana, el 26 de octubre de 1741] confirma que Blas de Lezo murió a las 8 de la mañana y que inmediatamente fue informado el virrey Eslava, que tan mal lo quería.

Más impresiona otra carta, de Rodrigo Torres a Zenón de Somodevilla, el marqués de la Ensenada, a bordo de «El glorioso», en el Puerto de la Habana, fechada 28 de octubre de 1741, que dice: «En otra del 9 de septiembre que al mismo tiempo recibí del capitán de Fragata D. Daniel Huoni, me participa la muerte del Teniente General D. Blas de Lezo, el día 7 de septiembre por unas calenturas, que en breves días se le declaró tabardillo; y aunque estuvo privado 11 horas volvió en sí, pudo recibir los santos sacramentos y disponer sus cosas; y a los 9 días de haberle dado, se lo llevó Dios. Habiendo recaído en dicho D. Daniel Huoni el mando del cuerpo de Marina».

Será difícil, incluso muy difícil, pero si aparece su tumba, humilde por la indignidad del virrey, en ella sus huesos de Mediohombre le dirán al forense cuál es la medida del héroe completo.