Cultura

Cultura

Escapar de una camisa de fuerza colgado de un edificio y otros mortales trucos de Houdini

Día 21/06/2013 - 12.56h
Temas relacionados

Conocido por sus peligrosas actuaciones, este mago revolucionó la magia moderna con juegos en los que ponía su vida a prueba

Por todo el planeta, el nombre de Harry Houdini es recordado con una mezcla de temor, asombro e incredulidad. No obstante, esto no es de extrañar, pues desde conseguir zafarse de una camisa de fuerza colgado cabeza abajo de la azotea de un edificio, hasta lograr escapar de un tanque de agua con manos y piernas atadas, los trucos de este mago dieron la vuelta al mundo logrando que su nombre quedara grabado en la Historia.

Y es que, aunque hoy en día la técnica ha permitido a grandes y reconocidos ilusionistas como David Copperfield hacer desaparecer la Estatua de la Libertad o, incluso, atravesar la Gran Muralla China, hubo una época -hace ya casi 100 años- en que los trucos artesanales de Houdini conseguían que el público, impresionado, se quedara sin respiración durante varios minutos.

«Houdini es el icono de la magia. Si paras a alguien por la calle y le preguntas por un mago seguramente te dirán su nombre. Era y es el mago por excelencia, y su nombre ha quedado en la memoria de todos aunque muchas veces no se sepa ni que cara tenía ni lo que hacía», determina en declaraciones para ABC Gema Navarro, profesora de Historia de la Magia en la Gran Escuela de Magia Ana Tamariz.

Un mago «del montón»

Este increíble ilusionista llegó al mundo en Budapest en 1874 con el nombre de Ehrich Weiss, y ya desde su infancia se destacó del resto de niños por su interés en las acrobacias y los juegos de manos. De hecho, este joven judío realizó sus primeras actuaciones tras trasladarse a Estados Unidos y cuando escasamente contaba 10 veranos.

Poco tiempo después realizó su primer y más curioso truco de «magia» al cambiar su nombre por el de Harry Houdini. «”Harry” lo cogió de Harry Kellar, un mago muy famoso del siglo XIX. El apellido, por su parte, pertenece a un ilusionista llamado Robert Houdin -considerado el padre de la magia moderna-, él añadió una “i” para rendirle homenaje», añade Navarro.

Sin embargo, y según narra la historiadora, parece que su nuevo apodo le costó caro: «A cambio de su nombre, Kellar dijo a Houdini que podía llevar a cabo cualquier truco con excepción de uno, el de la “bala atrapada”. En este complicado juego se dispara una bala contra el mago que, con habilidad, la captura entre sus dientes. Houdini obedeció, jamás hizo ese truco».

Después de adquirir el nombre con el que sería recordado hasta nuestros días, Harry comenzó a escribir sobre la historia del ilusionismo y a realizar magia habitual, la cual incluía todo tipo de trucos de manos y cartas. En cambio, pronto descubrió su verdadera vocación: «Como mago tradicional era un mago del montón, no destacaba, pero pronto se hizo famoso gracias a lo que se le daba bien, el escapismo», apunta la experta.

«Normalmente el público confunde los términos de mago y escapista, pero hay una gran diferencia: el escapismo es el arte de evadirse de cadenas, esposas, u otros amarres, mientras que la magia es el arte de lo imposible. El secreto de Houdini era mezclar ambas», explica en este caso el afamado mago Jorge Blass en su libro «Magia para no dejar de soñar: Desde Houdini a Harry Potter».

«La magia pretende imitar los poderes de los dioses, tener superpoderes como una gran memoria, la capacidad de desvanecerse, ser el que corre más… el mago va contra todas las leyes naturales. El escapismo hizo de Houdini el superhombre que podía atravesar lo sólido y luchar contra la ley de la gravedad», finaliza Navarro.

Un mago… del marketing

Pronto comenzó a hacer todo tipo de curiosos juegos de escapismo que, poco a poco, hacían que su nombre fuera cada vez más conocido. Sin embargo, lo que realmente le llevó a la cúspide fue su capacidad para el marketing, ya que, entre otras cosas, era capaz de reunir a cientos de personas y medios de comunicación cada vez que realizaba un truco.

Y es que Houdini aprovechaba cualquier momento para hacer publicidad. Así, se dedicaba a viajar por multitud de pueblos retando a sus habitantes a que le encadenaran con sus grilletes más resistentes, de los que conseguía escapar sin problemas. Con este sencillo gesto, lograba un lugar en los diarios locales al día siguiente.

«Houdini podía escaparse de las más difíciles y complicadas ataduras. Retaba a todos los que quisieran afirmando que podía liberarse de cualquier cadena. Lo que hacía es un deseo universal, el de no tener nada que te aprisione, por eso todos se sentían tan identificados con él», completa la historiadora.

Tal era su capacidad para el marketing que llegó a aprovecharse de la policía londinense para darse aún más a conocer. Concretamente, aceptó el reto de las autoridades de Scotland Yard, que afirmaban que era imposible escapar de sus esposas. Ni siquiera las ataduras policiales lograron detener a este mago que, al poco de ser encerrado, se liberó ante el asombro de los agentes.

Un truco que revolucionó la magia

Sin embargo, una de sus mayores aportaciones a la historia de la magia fue un truco que, a día de hoy, se sigue representando con multitud de variantes. «Su hazaña más aplaudida fue la creación de una ilusión que llamó “La Metamorfosis”. John Nevil Maskelyne había introducido el principio básico de este truco en Inglaterra y Herrman el Grande había realizado una transposición similar en los Estados Unidos», afirma Maurine Christopher en su libro «The illustrated history of magic» («La historia ilustrada de la magia»).

En este truco, Houdini era introducido en un saco con las manos atadas. A continuación, el fardo con él dentro era metido en un baúl, sellado luego con varios candados y cierres. Después, una ayudante se situaba encima del arcón, desplegaba delante de ella una sábana y, tras unos pases mágicos… ¡La chica se había metamorfoseado en Houdini! Pero el juego no acababa en este punto, sino que, además, el ilusionista abría inmediatamente el baúl para mostrar a la joven.

«La versión de Houdini tuvo dos nuevos elementos. Hasta entonces nadie había pensado en atar las muñecas del actor como parte del espectáculo. A partir de entonces un espectador ataba las manos de Harry a la espalda con una cinta y luego ayudaba a meter el saco en la gran caja de madera. La caja estaba cerrada con candado y asegurada con una cuerda», completa Christopher.

Suspendido en el aire con una camisa de fuerza

Con todo, la actuación que Houdini solía utilizar como carta de presentación cada vez que llegaba a un nuevo pueblo era bastante más peligroso que «La Metamorfosis». «Uno de sus trucos más famosos consistía en colgarse boca abajo de una cuerda en la azotea de un edificio ataviado con una camisa de fuerza de la que se intentaba liberar. Incluso había otra versión en la que se prendía fuego a la cuerda», determina Navarro.

Este juego le convirtió en el primer mago en escaparse de una camisa de fuerza, un invento que había nacido hacía pocos años con la intención de controlar a los dementes en medicina. En él, la mezcla de peligro, incredulidad, y morbo ante la posible muerte de Harry hacía que la gente se congregara por cientos a su alrededor.

«Todo era un truco, pero entrañaba riesgos, aunque era un riesgo calculado. Además había previstas unas “salidas de seguridad”, unos mecanismos establecidos para que, en el caso de que sucediera algo que no estuviera en el guión, pudiera salvarse», explica la historiadora mientras sostiene una de las múltiples fotografías que muestran a Houdini colgando de un rascacielos.

Escapar de un tanque de agua

Finalmente, otro de los trucos más conocidos del escapista consistía en introducirse esposado de pies y manos (algunas veces, incluso, con una camisa de fuerza), en un acuario de aproximadamente 1.000 litros. Cabeza abajo y con un lastre, Houdini trataba de escapar antes de quedarse sin aire, lo que, sin duda, generaba el mismo efecto en sus espectadores.

«Conocí el truco viendo la película "El gran Houdini" dirigida por George Marshall e interpretada por Tony Curtis y Janet Leigh. Yo era un chaval al que le gustaba jugar al fútbol. Me impresionó ver como rompían el acuario para salvar al mago. Desde ese momento siempre quise hacerlo», explica en declaraciones a ABC Antón López (más conocido como el «Mago Antón»), uno de los pocos que, aún arriesgando su vida, siguen representando hoy este peligroso juego para disfrute del público.

Para el «Mago Antón», Houdini fue todo un referente, y por eso ha decidido emularle varios años después. «Houdini es sin duda el escapista más popular de todos los tiempos. Su depurada técnica le permitió zafarse de cualquier cosa. Pero el profundo conocimiento que tenia sobre el mundo del espectáculo y del marketing fue lo que le hizo único. Manejaba como nadie los tiempos y fue antes que Hitchcock un maestro del suspense», explica.

Con todo, este ilusionista considera que, en los tiempos del mago, era más fácil sorprender al público: «Las circunstancias añadidas en la época de Houdini eran favorables. En la actualidad esas circunstancias son adversas. Hoy la magia y la tecnología forman parte de nuestras vidas. Cada vez nos sorprendemos menos y nos cuesta más ver la magia con los ojos de la inocencia. Ese es nuestro reto».

Escapar de una camisa de fuerza colgado de un edificio y otros mortales trucos de Houdini
Mago Antón
El Mago Antón recrea uno de los trucos de Houdini

Pero, como señala, para poder realizar este truco es necesario estar preparado en todos los ámbitos. «Recomiendo tener unos buenos pulmones, dominar determinadas técnicas de escapismo y conocer con todo lujo de detalles el sistema que utilizó Houdini, así como todas las adaptaciones que se hicieron hasta nuestros días. Es preciso, también disponer de una buena infraestructura que te permita transportar el acuario y, por supuesto, un buen equipo técnico para envolver en papel de regalo el tanque de agua con una buena iluminación y sonorización. Además, la primera dificultad que te encuentras es que, cuando decides hacer el truco, tus padres, tus hijos y tus amigos no te apoyan», explica Antón.

En cambio, y a pesar de las precauciones, es imposible evitar todos los peligros. «Hace años tuve un accidente realizando el truco. Fue el 2 de diciembre del 1990 grabando un programa especial de magia para la Televisión de Galicia. Llevaba más de 200 inmersiones y, por lo tanto, tenia un cierto dominio de este escape. Me preparé mentalmente para estar más tiempo del que podía estar y decidí ese día superar la marca», comienza a explicar el «Mago Antón».

«Normalmente este escape en aquellos tiempos lo resolvía en 2 minutos y 20 segundos, y decidí, para darle más dramatismo y para que quedara grabado en los anales de la televisión, llegar a los 3 minutos. Lo conseguí, pero entré en lo que se llama una "borrachera de ahogado". Tu cuerpo se mueve pero tu cabeza ya no rige. Me sacaron a los 3 minutos y 35 segundos. Después del accidente seguí realizando el escape del acuario porque soy un corredor de fondo. Ese día el coche se salió de la pista pero aun me quedaban muchas carreras que correr y muchas marcas que superar», finaliza el ilusionista.

Cruzada contra el espiritismo

Tras varios años dedicándose a la magia y el escapismo, Houdini terminó su carrera llevando a cabo una cruzada contra los espiritistas. Y es que, en una época en la que lo paranormal comenzaba a hacer mella en la sociedad, muchos ilusionistas se aprovechaban de la gente afirmando que podían contactar con el más allá.

«Houdini tenía una estrecha relación con su madre y quería desenmascarar el poder de los espiritistas. Afirmaba que todo lo que los espiritistas dijeran que era intervención del más allá, él lo reproduciría con magia. Se querelló con todos ellos en un siglo en el que, tras la Primera Guerra Mundial, los espiritistas estaban de moda», completa Navarro.

¿Una muerte provocada?

Todo cambiaría para este mago el día en que decidió hacer una visita a la universidad de McGill, ubicada en Canadá. Al parecer, ese 22 de octubre un estudiante (J. Gordon Whitehead) se entrevistó con Houdini en su habitación y, mientras este estaba recostado, puso en tela de juicio un de los trucos del judío. Concretamente, se refería a la actuación en la que el escapista, poniendo tenso su abdomen, resistía sin dolor los fuertes puñetazos que le propinaba algún miembro del público.

«Witehead dijo a Houdini que quería ponerle a prueba. Relajado como estaba en el sofá mientras leía su correo, el mago dio su permiso. El estudiante golpeó entonces al mago con cuatro puñetazos rápidos sin que éste tuviera tiempo a prepararse», explica Christopher en su libro.

Según la versión oficial, los fuertes golpes hicieron explotar el apéndice de Houdini, lo que derivó en una peritonitis y acabó con su vida varios días después. «Murió el 31 de octubre, en Halloween, que es la fecha en la que en Estados Unidos se celebra el día del mago», termina Navarro. Tras años de actuaciones, finalmente, el espectáculo ya no pudo continuar.

Un trocito de Houdini en el centro de Madrid

Compartir

  • Compartir

Temas relacionados
publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:

Sigue ABC.es en...

NATIVIDAD PULIDO Es uno de los artistas más singulares del Renacimiento español. Se dedicó exclusivamente a la pintura religiosa, pero fue tremendamente original
Cortos más vistos FIBABC 2014
«Mi momento»
«Mi momento»
Buscador de eventos
Búsqueda sencilla
A. MUÑIZ Una retrospectiva de la aviación a través de fotos, dibujos e ilustraciones, desde los pioneros al turismo de masas
Lo bello
lo útil

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.