Cultura

Cultura

Cultura / necrológicas

Isaías Lerner: Hispanista, sabio del Quijote, hombre bueno

Día 14/01/2013 - 18.12h
Temas relacionados

Apasionado de la filología, el nombre de «maestro» que le prodigaban sus alumnos era una aleación de excelencia y gratitud. El pasado 8 de enero fallecía a los 81 años

«Como suele suceder, tardaron un tiempo en acordarse de que, cuando alguien muere, a los demás les corresponde vivir también por ellos –y no hay nada más que resulte adecuado»

Alessandro Baricco, Mr Gwyn

Si siguiera viviendo en Nueva York hubiera podido compartir con Isaías Lerner (1932-2013) estos fríos días de invierno, y despedirme. Agotado por un cáncer devastador dejó de luchar el pasado 8 de enero, a los 81 años de una existencia entregada a la enseñanza. El nombre de «maestro» que le prodigaban sus alumnos era una aleación de excelencia y gratitud. Además de la amistad, la filología fue su gran pasión, amén de Lía Schwartz, a quien acompañamos en el sentimiento con todo el calor de España, el país —sobre todo su literatura del Siglo de Oro— al que más amaron estos dos argentinos que se mudaron hace siglos a Estados Unidos huyendo de la estupidez y la crueldad de los milicos, y a Bettina, la hija de ambos, profesora y filóloga: tradición obliga.

Si siguiera viviendo en Nueva York nos hubiéramos pasado los últimos meses despedazando apasionadamente (junto a Eduardo Lago y José Luis Madrigal) las últimas novelas españolas. Si siguiera viviendo en Nueva York le hubiera regalado a este hispanista, uno de los más sabios exégetas del Quijote (su edición de fines de los sesenta, junto a Celina Sabor de Cortázar, reeditada recientemente, es modélica), Mr Gwyn. Pese a lo que pudiera parecer leyendo las notas necrológicas, no abundan los hombres buenos. Por eso cuando nos dejan, como Isaías Lerner, su vacío se hace intolerable. Por eso habría que seguir el consejo de Alsessandro Baricco, y «vivir también por ellos».

Nacido en Buenos Aires el 13 de marzo de 1932, en el seno de una familia que trocó Rusia por Argentina a principios del siglo XX, en la Universidad Nacional de Buenos Aires se licenciaría en letras en 1959, después de haber cursado tres años de Química. Desde muy pronto cultivó con fervor las humanidades y los lugares de encuentro entre lo peninsular y lo americano, como se lee en el prólogo a Silva Studia philologica in honoren Isaías Lerner, publicado en 2001 por Castalia, como homenaje en «el 35 aniversario de la dedicación a la investigación filológica» de un hombre donde la cordialidad no estaba reñida con la inteligencia, la ironía y su pasión por la polémica, junto a cierta sutil coquetería.

En ese libro se cuenta que «el regreso a la Universidad de Buenos Aires en 1955 de un importante número de exiliados resultó crucial para la formación del joven Lerner». Pudo estudiar con discípulos de Amado Alonso, como Ana María Barrenechea y Marcos Morínigo, y más tarde con otros grandes profesores que, gracias a sus talentos y capacidad para el encantamiento, desasnó e inspiró a generaciones de estudiantes en Argentina y Estados Unidos. En 1967, tras el golpe militar que lo dejó cesante de su cátedra del Colegio Nacional de Buenos Aires, se fue a Estados Unidos. Tras doctorarse Illinois en 1969, enseñaó en Northern Illinois University, en Urbana-Champaign (también en Illinois), Hervert H. Lehman College de la City University de Nueva York (donde trabaría honda amistad con Carmen de Zulueta), Darmouth College y finalmente The Graduate School y University Center de la City University de Nueva York.

Sus saberes filológicos e históricos eran vastos, como lucen en su maravillosa edición de la Silva de varia lección, de Pedro Mexía, que Cátedra publicó en 2003 y donde en su capítulo VI se lee: «Como dice Sant Pablo, constituido está a los hombres morir una vez. Y desta ley ninguno se puede escapar, que en ella todos somos iguales. Pero en el término y tiempo de la vida hay diferencias, y unos viven más y otros menos. Cada uno tiene su tasa y su medida; y, como dice Job: Constituísteles, Señor, términos, los cuales no pueden ser traspasados». Le tocó la hora a nuestro querido Isaías, judío escéptico con nombre de profeta, a quien echaremos de menos en este mundo donde tanto bien hizo y tan ameno y divertido compañero de viaje fue.

Compartir

  • Compartir

Temas relacionados
publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:
N. PULIDO Hasta el 8 de febrero se expone en la primera pinacoteca española una de las mejores colecciones del género

Sigue ABC.es en...

Cortos más vistos FIBABC 2014
«Project Shell»
«Project Shell»
Encuentros digitales
El empresario Hugo Castejón se pasa a la música y presenta a los lectores de ABC.es su single «Dance la noche»
Buscador de eventos
Búsqueda sencilla
Lo último...

Not Found


HTTP Error 404. The requested resource is not found.

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.