Las camas cerradas y las suplencias justas devalúan la calidad asistencial

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Bajo mínimos. Los recursos sanitarios públicos se adentran desde esta semana y hasta que acabe la Navidad en un periodo de delicadísima escasez de recursos humanos que se suma a su escasez diaria. La historia se repite: la queja de los sindicatos, recurrente durante el resto del año, alcanza en estas fechas una cualidad mayúscula solo comparable con la que entonan en verano.

¿Cuál es el problema? El mismo de siempre: que la Junta sustituye lo justito a los profesionales que se marchan de vacaciones en un contexto en el que las quejas presupuestarias se suceden ya durante todo el año. ¿Y qué mas? Pues que uno de cada cuatro puestos de hospitalización quedan inutilizados en estas fechas. ¿El motivo? Doctores tiene la Iglesia y la sanidad pública. El argumento de la Consejería de Salud es que en Navidad se producen menos operaciones y no porque se cancelen, sino porque los pacientes no quieren entrar en los quirófanos en las Pascuas a no ser que ello sea estrictamente necesario, a que no haya más remedio porque la salud esté en serio peligro. La postura de los representantes de los trabajadores es otra: tienen el convencimiento de que la principal causa del descenso radical de la actividad quirúrgica —entre un 50 y un 70 por ciento, según los días— es que la falta de personal hace imposible que se mantenga el ritmo del resto del año. La única opción es aplazar intervenciones.

Los dos sindicatos mayoritarios de la sanidad cordobesa —Simec entre los médicos y el Satse en el resto de las categorías profesionales— coinciden en su diagnóstico, aunque las cifras varían. Por ejemplo, en el número de camas que estarán inutilizadas durante estas fiestas: el Sindicato Médico estima que en el Hospital Reina Sofía quedan inoperativas en torno a cien, todas en el Hospital General y repartidas de la siguiente manera: 24 en la primera planta y otras tantas en la tercera, en la sexta y en la novena. Satse, por su parte, eleva el número de plazas de hospitalización anuladas a 350, esto es, el 25 por ciento de todas las que existen. De esta cifra, 334 se encuentran en el Reina Sofía, repartidas entre el General y el edificio del antiguo Provincial, mientras que en el Materno-Infantil no se cierra ninguna cama y en los Morales, según el Sindicato de Enfermería, siguen inutilizadas 50.

El segundo bloque de reivindicaciones tiene que ver con las sustituciones. «Son casi inexistentes», afirma el Sindicato Médico, al punto de que «entre los facultativos no se cubre a nadie que se marcha de vacaciones, y los que se quedan han de asumir el trabajo de los que se van con menos personal».

«Esta situación laboral tiene sus consecuencias, porque deriva en un descenso de la actividad quirúrgica, que puede rondar el 25 por ciento, lo que provoca un aumento de las listas de espera», añaden las mismas fuentes. Todo ello redunda en la pérdida de calidad asistencial, porque, añade el Sindicato Médico, cada vez es más frecuente que los contratos del personal de nuevo ingreso no sea al cien por cien de la jornada, sino del 75 por ciento.

En parecidas circunstancias se encuentran los enfermeros de la provincia de Córdoba, según su sindicato mayoritario Satse. «Las sustituciones se cubren sólo al diez por ciento, por lo que nos encontramos con situaciones muy difíciles, como por ejemplo que haya una sola enfermera para atender a 26 personas, o que unidades tan sensibles como las que atienden a trasplantados se queden con dos enfermeras cuando debe haber dos», señalaron a este periódico las fuentes consultadas de la central sindical.

La postura de la Junta de Andalucía es opuesta a la de los sindicatos. Y la que suele esgrimir ante sus críticas por la falta de recursos humanos. «No se cierran camas, sino que se adecuan a las necesidades asistenciales, que son menores en esta época del año», informaron fuentes oficiales del Reina Sofía. «Esas camas se pueden usar si es necesario», añadieron, al tiempo que precisaron que la atención está garantizada en todo momento.