Premios Félix Hernández

Los galardones del Colegio de Arquitectos ofrecen una panorámica por los hitos de los últimos años

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La creación no está sólo en los museos y las librerías. El paseo por las calles de las ciudades y pueblos también puede ser una galería en la que se expongan, de forma permanente y para todos los que quieran mirar, algunas de las ideas más interesantes e imaginativas de los últimos años. Así lo entienden los arquitectos, que acaban de entregar los premios Félix Hernández a los proyectos más interesantes de cuantos se han construido entre 2010 y 2012 en Córdoba. La necesidad de combinar la utilidad, la integración en el entorno y una inevitable creatividad marcan todos los proyectos, repartidos por igual entre el término municipal de Córdoba y varios de la provincia. La crisis económica y sus necesarios recortes en la construcción no han hecho mella en la inventiva de los arquitectos.

Dos trabajos han recibido el premio Félix Hernández de Arquitectura «ex aequo»: el Centro de Educación Infantil Bambi, en la zona de El Patriarca, y la Biblioteca Municipal de Guadalcázar.

Naturalidad

«Frescura ambiental», ha dicho el arquitecto Juan Serrano del primero de ellos, en Córdoba capital, es obra de los arquitectos Gloria García de la Banda y José Luque Bellido. Juan Serrano, miembro del jurado, que insiste en elogiar la vocación de «integración especial y la continuidad entre el interior y el exterior». Así, señala el vértice que une los dos cuerpos del edificio y la relación «abierta» entre las clases de los niños y de las niñas. Todo ello muy bien integrado en un entorno rodeado por olivos.

Para Narciso Vázquez, también miembro del jurado, el edificio «mantiene el espíritu del antiguo centro» y proyecta una imagen atractiva y alegre, mientra que Gabriel Rebollo también ensalza el «optimismo y la naturalidad» de una obra que brilla por su «colorido, luminosidad», que evita «la grandilocuencia y los aspavientos formales» para prestar sobre todo atención a sus usuarios.

La Escuela Infantil Bambi compartió el primer galardón con la Biblioteca Municipal de Guadalcázar, que llevaba la firma de cuatro profesionales: Rafael Alcántara, Miguel Lázaro, Francisco López y Gúdula Rudolf. Narciso Vázquez lo define como «arquitectura brutalista actual», que proyecta «una imagen potente» por la fachada modulada en hormigón visto, que aparenta desorden pero que esconde «una lógica espacial interior». Gabriel Rebollo, por su parte, destaca su «imagen exterior, que es poderosa y atractiva» y el diálogo entre los materiales. El accésit del certamen fue para el Centro de Disminuidos Psíquicos de Alcolea, situado en la Finca Porrillas, y con la firma de los arquitectos Jorge Roa y Antonio Robles. De él ensalza Narciso Vázquez que ha sido capaz de superar «todos los sistemas que definen un proyecto, lo funcional, espacial, constructivo, formal y simbólico». La imagen, «contudente y contemporánea», es lo primero que sorprende al espectador, mientras que Gabriel Rebollo destaca su «magnífica inserción en el paisaje» y su «esquema organizativo muy claro».

Al margen de los premios, el jurado ha concedido dos menciones especiales. El centro de día de mayores de Baena es, según Gabriel Rebollo, «una obra de gran atractivo y calidad», que estructura bien todas las necesidades. Los recorridos y transiciones entre el interior y el exterior y la buena integración en el paisaje son sus virtudes, según Narciso Vázquez. La segunda mención especial de este certamen también va a la provincia, esta vez a Luque, al Centro de Actividades Empresariales de la Subbética. José Miguel Asensio Pastor y José Miguel Asensio Peña son los autores de este proyecto, que destaca por su clasicismo. «Nada sobra, nada falta y las piezas encajan en un todo sereno y sencillo, pero expresivo», según el jurado.