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Tecnología para sentir el arte

Realidad virtual, apps y dispositivos móviles se cuelan en los museos para ofrecer al visitante una experiencia personalizada e inmersiva

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Sin tecnología los museos del siglo XXI no serían lo que son. Ya no son espacios estáticos donde cuelgan obras de arte sino que se han adaptado y modernizado para ofrecer a los visitantes una experiencia completa y directa. Y la tecnología es su mejor aliada. Hoy no se puede entender a las instituciones culturales sin exposiciones temporales o sin itinerarios temáticos e incluso personalizados como tampoco sin catálogos online, redes sociales, apps o dispositivos móviles.

Según datos del Ministerio de Cultura, España está, junto a Francia e Italia, a la cabeza de la Unión Europea en digitalización del patrimonio. Además, como recoge el Anuario de la Cultura Digital de Acción Cultural, el 85% de los museos españoles cuentan con imágenes digitales, apps educativas, utilizan las redes sociales y ofrecen experiencias 2.0 a los visitantes. De hecho, el uso de las redes sociales fue el primer hito en la modernización tecnológica del discurso de museos españoles porque la tecnología no solo ha entrado en ellos sino que se ha convertido en una pata fundamental para mejorar la experiencia del visitante. “Es inevitable y deseable utilizar cualquier tecnología que nos permita transmitir más información al visitante y hacerlo de una manera amable y fácil. El museo es un centro educativo no reglado. Aquí no se viene a aprender una lección sino que tiene que ser algo mucho más dinámico y personal. Por eso hay que ayudar al visitante con todos los recursos tecnológicos para que pueda profundizar y entender mejor lo que tratamos de explicarle”, afirma Andrés Carretero, director del Museo Arqueológico Nacional.

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Fruto de esa necesidad, el Museo Arqueológico Nacional, gracias a la colaboración que mantiene con Samsung, ha creado dos recursos tecnológicos que facilitan una visita pormenorizada, inclusiva y adaptada a cada usuario. Por un lado, el museo cuenta con 80 guías multimedia que ofrecen información sobre la mayor parte de las piezas de sus salas. Es la evolución de las clásicas audioguías, pero ahora en forma de tableta con imágenes, posibilidad de interactuar, 600 minutos de información en forma de locuciones y 5 Gb de contenido. “La tableta tiene muchas ventajas. La primera es que puedes dar mucha más información que en la sala y la segunda, que permite hacer una visita en función de tus gustos o intereses”, explica Carretero. No solo personaliza la información que quiere cada visitante sino que también puede optar por ver, por ejemplo, los 10 imprescindibles del museo, además de hacer su visita inclusiva con itinerarios adaptados en lengua de signos, subtítulos y recorridos especiales para invidentes con audiodescripciones.

La realidad virtual toma los museos

Además en el Museo Arqueológico Nacional la revolución tecnológica ha llegado en forma de realidad virtual con Vivir en…, una aplicación que convierte al visitante en el protagonista de la Historia. Este paseo virtual nos traslada a distintas etapas como la Prehistoria, la Edad Media o la Edad Moderna para, equipados con unas gafas Samsung Gear VR, un smartphone y unos auriculares, disfrutar y “comprender que las piezas expuestas estuvieron en un momento de la historia en un ambiente social y espacial como el que se muestra en la realidad virtual”, señala el director del museo.

Samsung glasses_1

Estos viajes en el tiempo son también los que ofrece The Gaudí Exhibition Center. El espacio barcelonés ha ido un paso más allá y, también en colaboración con Samsung, ha creado un auténtico viaje sensorial por la obra del genio catalán. La exposición Paseando con Gaudí se apoya en maquetas, documentos y piezas inéditas que se mezclan con hologramas, videowalls, contenidos interactivos y una experiencia de realidad virtual con la que el visitante viaja al pasado para encontrarse con el mismísimo arquitecto y conocer como un espectador privilegiado cuál era su proceso creativo y, a la par, sentir sus obras más universales como el Parque Güell, la Sagrada Familia o la Casa Batlló.

Photo Prado Museo Samsung

Ambos proyectos se encuadran dentro de Descubre más, una propuesta de Samsung para liderar la revolución tecnológica dentro del mundo de la cultura facilitando el salto digital a los museos para transformar las experiencias culturales en una nueva forma de conocer y explorar. Otro buen ejemplo de ello es su colaboración con el Museo del Prado. Junto a la pinacoteca nacional crean experiencias interactivas y multimedia que complementan las exposiciones temporales como la reciente del Maestro Mateo, en la que a través de tabletas y una app se podía ampliar la muestra y contextualizar las 14 piezas del Pórtico de la Gloria expuestas, recorriéndolas visualmente en su emplazamiento original en la catedral compostelana.

Photo Prado es otra innovadora app basada en la realidad aumentada que permite a los visitantes del museo llevarse una postal digital personalizada posando junto a algunas de las cincuenta obras maestras de la pinacoteca como La maja desnuda, de Goya; El jardín de las delicias, de El Bosco, o Las Meninas, de Velázquez. Todas experiencias interactivas innovadoras que no solo se quedan en España ya que Samsung también lleva su tecnología a los grandes museos del mundo como el British de Londres o el Louvre de París.

Una colaboración deseable y necesaria

Estas tecnologías son fundamentales porque ayudan al público a introducirse de una manera muy efectiva en esos mundos que contamos en los museos”, analiza Carretero. Tanto es así que destaca la importancia de la colaboración de las instituciones museísticas con empresas como Samsung. “Nos permite acceder a una tecnología y con una rapidez que nuestra estructura administrativa haría mucho más lenta y difícil y a la que, en ocasiones, no podríamos llegar por falta de recursos. Es una colaboración deseable por las aportaciones económicas y, sobre todo, porque Samsung está a la última en tecnología”, remata dejando claro que el binomio cultura y tecnología es tan inseparable como necesario en los museos del siglo XXI.