INÉS BAUCELLS

Barcelona activa el veto a los coches más antiguos en días de alta polución

La ciudad catalana es la primera de España en utilizar los nuevos distintivos ambientales de la DGT para reducir la contaminación

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El veto a los vehículos más contaminantes en Barcelona durante los episodios de alta contaminación por dióxido de nitrógeno (NO2) ya es efectivo. Desde hoy se pone en marcha un protocolo de actuación para prohibir la circulación de los vehículos antiguos e intentar así mejorar la calidad del aire, una medida que en breve se extenderá al resto del Área Metropolitana y que el Ayuntamiento de Ada Colau ya ha anunciado que será permanente a partir de 2020.

La medida afecta a los coches diésel anteriores a 2006 (anteriores a Euro 3) o de gasolina de antes del 2000 (anteriores a Euro 4) y a las furgonetas anteriores a 1994 (pre-Euro1), que son todos aquellos que no tienen el nuevo distintivo ambiental de la Dirección General de Tráfico (DGT). Esta es la primera vez que estos adhesivos se utilizarán para reducir la contaminación. Motos, camiones, buses y autocares y vehículos de emergencias o para personas con movilidad reducida quedan, de momento, exentos del veto.

Aunque estos episodios contaminantes se viven tan solo dos o tres veces al año en Barcelona y, por lo tanto, las restricciones apenas afectarán en el día a día de la ciudad, sus efectos serán claros: se calcula que con su activación las emisiones de NO2 disminuirán en un 18%. Cuando se confirme un episodio de alta contaminación, todos ellos tendrán prohibido circular por las denominadas Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), un ámbito que afecta a 95 kilómetros cuadrados del área de Barcelona. La prohibición será efectiva de lunes a viernes entre las 7 y las 20 horas en todas las vías locales de la ciudad, excepto las Rondas, la Zona Franca o los barrios cercanos a Collserola. Además, se pretende que las restricciones se extiendan a 40 municipios del Área Metropolitana, aunque para ello hace falta que la DGT haga un cambio en el reglamento de circulación que lo permita en las carreteras de su propiedad.

Los incumplimientos no saldrán gratis: el Ayuntamiento multará con cien euros a los vehículos que incumplan esta restricción -o 50 euros si se paga al instante-. De momento, al no ser obligatorio llevar enganchado el distintivo ambiental, las comprobaciones se harán a partir de las matrículas, pero no tenerlo visible puede acarrear incomodidades como detenciones o inspecciones.

Para hacer más llevadero el veto y conseguir que más coches se queden en el garaje, se han preparado medidas paralelas. Entre ellas, destaca el refuerzo en el transporte público y nuevos títulos especiales para fomentar la movilidad sostenible, como la T-Verde para quienes desguacen su coche contaminante y no compren otro. 249 ciudadanos ya lo han solicitado y gozarán de tres años de transporte gratuito.

Ahora, con los protocolos activados, quedan muchas cuestiones en el aire. Para empezar, el hecho de que muchos conductores no hayan recibido todavía su pegatina. Además, el Ayuntamiento avisó que mandaría una carta informativa a sus ciudadanos para detallar la medida pero, con el protocolo ya en marcha, la misiva ha llegado a pocos buzones. Todo ello ha generado bastante incertidumbre, que se suma a las quejas de entidades ecologistas, que creen que el plan es «insuficiente» si es que pretende conseguir resultados efectivos.

Cuestión de salud

«A día de hoy, ir con un vehículo privado contaminante nos mata», advertía el gerente de Movilidad de Barcelona, Manuel Valdés, en la reciente presentación del protocolo. Por exagerada que pueda parecer la frase, superar los límites de contaminación recomendados por la Organización Mundial de la Salud supone un mínimo de 250 muertos y 1.500 ingresos hospitalarios anuales según datos municipales. Además, investigadores del Hospital de la Vall d’Hebron han probado que los días con niveles de contaminación más elevados se producen más infartos y más mortalidad.