Más allá de la Dama de Elche
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Más allá de la Dama de Elche

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Una serendipia. Un descubrimiento inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa. Eso fue lo que sucedió en 1897 en una finca próxima a Elche, con el descubrimiento del busto ibero más importante del país: la Dama de Elche. Datada entre los siglos V y IV a. C., la entonces conocida como la «reina mora» fue descubierta a golpe de pico por un niño de 14 años. Un impacto casual que detuvo el tiempo en forma de piedra.

También la casualidad quiso que apenas unos días después el arqueólogo francés Pierre Paris visitara la ciudad de las palmeras para ver el Misteri. Al enterarse del hallazgo, no dudó en comprarla para el Louvre. Por unas unas 5.200 pesetas de la época, aunque «la última vez que la Dama regresó a Elche, en 2006, fue valorada en 15 millones de euros por el seguro», cuenta Rafael Ramos, hijo del fundador del museo de La Alcudia.

Tras no pocas vicisitudes, el icono más representativo del arte prerrománico llegó finalmente a España en 1941, aunque solo ha vuelto a Elche en dos ocasiones: durante catorce días en 1965 con motivo del VII centenario del Misteri d’Elx y por seis meses en 2006 para la inauguración del Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE) del que fue director el propio Rafael Ramos. La Dama sirvió de inspiración y logró cautivar a artistas de la talla de Salvador Dalí, Pablo Picasso o del escritor francés Gustave Flaubert.

Pero en el subsuelo de la Alcudia hay mucho más que el origen de la Dama. La familia Ramos fue la dueña del yacimiento desde 1935 hasta que en 1996 se creó la fundación donde participan la Universidad de Alicante, el Ayuntamiento de Elche, la Diputación y la Generalitat. El objetivo de esta fundación, presidida por el rector de la UA, Manuel Palomar, es renovar el parque arqueológico desde el punto de vista científico y de sus infraestructuras. Producto de esta colaboración ha sido la construcción de un nuevo Museo y Centro de Interpretación y la realización de proyectos de excavación y consolidación.

Romanos y visigodos

Para el actual subdirector del museo, Alejandro Ramos, «el mayor atractivo que tiene este yacimiento es el de seguir excavando, ya que apenas hemos trabajado el 10% de las cerca de once hectáreas que ocupa». El arqueólogo ilicitano, que en 2006 llegó a realizar excavaciones en la mítica Pompeya, lamenta que «el descubrimiento de la Dama de Elche ha eclipsado la verdadera relevancia que tiene la Alcudia como lugar clave para conocer mejor el arte ibero». Según el nieto de Alejandro Ramos Folqués, «debido a los expolios, multitud de piezas descubiertas aquí están expuestas en distintos lugares del mundo o incluso en manos privadas. Todas ellas poseen un valor incalculable».

Fernando Brufal, uno de los patronos de la Fundación Universitaria de Investigación Arqueológica La Alcudia (FUIA), adelanta que el próximo mes de febrero se llevará acabo la inauguración del nuevo museo, donde se expondrán un total de 6.000 piezas entre las que destaca «un mural ibero bien conservado así como otras piezas desconocidas para el gran público». Brufal lamenta que «un lugar en el que se pueden visitar monumentos de época ibérica, romana y visigoda, sea un gran desconocido para los ciudadanos de Elche». Y eso que está apenas dos kilómetros del centro.