Máximo Buch (Valencia, 1959) ha aplicado su faceta profesional como ejecutivo a su tarea política. Vuela en clase turista, se aloja en hoteles nunca superiores a las cuatro estrellas, apenas se traslada junto a un par de colaboradores y se lleva bajo el brazo varios acuerdos de cada viaje. Todo ello sin haberse ausentado de un solo pleno del Ejecutivo desde que fue nombrado por Alberto Fabra como conseller de Economía el 20 de enero de 2012.
Buch, licenciado en Ingeniería Industrial, todavía no sabe cuál fue el motivo que llevó al presidente de la Generalitat a reclutarle. Quizás lo que buscaba Fabra era el perfil de un dirigente alejado de la política que fuera capaz de aplicar un criterio empresarial a la Administración autonómica.
En ese sentido, el titular de Economía se ha consolidado desde su nombramiento como el «conseller viajero». Alemania, Estados Unidos, Kazajistán y Gran Bretaña configuran la particular vuelta al mundo de Buch en el último medio año. Unos viajes que, lejos de los focos y en muchos casos marcados por la más absoluta discreción, se han saldado con importantes acuerdos para la Comunidad Valenciana.
Fotografías con el móvil
En algunos casos, de hecho, el único testimonio gráfico que existe son las fotos que el propio conseller ha captado con su teléfono móvil particular. La siguiente escala en su periplo está prevista en Rusia a finales del próximo mes. El ejemplo más claro es el convenio suscrito con el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT) para la celebración de un foro mundial de nuevas tecnologías en Valencia. En su particular visión de los grandes eventos, Buch ha recurrido a la vasta agenda que compendió durante sus años como ejecutivo para articular un calendario de reuniones con el doble objetivo de atraer inversiones para la Comunidad Valenciana y lograr financiación.
Su formación académica y su conocimiento de varios idiomas -es de origen alemán y domina a la perfección el inglés- le han convertido en el «embajador» de la Generalitat en el exterior. Esta misma semana tuvo la oportunidad de promocionar a la región en la London School of Economics, un foro del más alto nivel reservado únicamente a las voces más autorizadas de la política y la economía internacional.
Un día antes, Buch ya había mantenido contactos con representantes de grandes firmas de capital como JP Morgan, Lloyds o Credite Suisse. «El objetivo de estas reuniones es establecer un primer contacto, abrir caminos para que posteriormente se puedan cerrar acuerdos», según explica el propio Buch a ABC.
El ejemplo del MIT
Un caso similar, recuerda, sucedió con su visita al MIT. Los trabajos previos fraguaron en la rúbrica de un convenio en el Palau de la Generalitat para albergar un congreso que debe servir de «semilla» para implantar en la Comunidad Valenciana la cultura de la innovación. Su dilatada experiencia profesional en el sector del capital riesgo permite a Buch replicar un formato de trabajo basado en «crear contactos y formar una especie de lobby».
En Londres, relata, «hay muchos españoles que toman decisiones en grandes firmas de inversión». Por ese motivo, el «cara a cara resulta determinante». En su viaje a Londres, el objetivo del conseller fue «poner la primera piedra para que llegue financiación a las empresas valencianas».
«Los negocios -indica- no salen de un día para otro, pero es necesario romper el hielo y vender la Comunidad Valenciana como un destino que apuesta por la internacionalización». Los datos del último ejercicio, que arrojan un superávit de la balanza exterior de 1.800 millones de euros -el más importante de España tras el de País Vasco y Aragón- le sirven de asidero para glosar en el extranjero las posibilidades de la Comunidad Valenciana.
La Expo de Kazajistán
Acostumbrado a hacer maletas ligeras de peso desde que era un joven estudiante, Buch viajó en diciembre a Kazajistán. El conseller tiene anotado en su agenda que la antigua república soviética albergará en 2017 una Exposición Universal, y allá que se marchó para abrir mercados a empresas valencianas de sectores tradicionales como el mueble, el textil o la construcción.
La siguiente parada en el periplo de Buch está fijada a finales de este mes en Moscú. En este caso el objetivo pasa por promocionar a la industria cerámica ante el cliente que más ha elevado sus ventas en el último año. Como cualquier hombre de negocios, Buch ya ha visualizado la próxima oportunidad.





