Constelación Galileo
Constelación Galileo - ESA-P. Carril

¿Qué hará el Centro de Vigilancia de Seguridad de Galileo que llega a Madrid?

Madrid acogerá la oficina de apoyo del Centro de Vigilancia de Seguridad del GPS europeo

MadridActualizado:

La localidad madrileña de San Martín de la Vega ha sido el lugar escogido para albergar la sede de apoyo del Centro de Vigilancia de Seguridad de Galileo (GSMC), destinado al control y la detección de cualquier amenaza en la operatividad de uno de los proyectos europeos más ambiciosos en el campo de las telecomunicaciones. Se trata de la constelación Galileo, el sistema de navegación por satélite europeo que competirá con el GPS estadounidense en el año 2020, cuando los treinta satélites que lo completan estén ya en órbita.

El GSMC tiene como proporcionar un apoyo de expertos en seguridad y análisis. Desde ahí se lleva a cabo un control de las posibles amenazas para la seguridad del sistema y su correcto funcionamiento. El centro de vigilancia también se encarga de proteger y gestionar la información sensible relacionada con servicios públicos y de suministrar claves criptográficas a entidades gubernamenteales. En el caso de que se produjera un problema de seguridad derivado de una crisis internacional, o una amenaza para el propio Galileo, el GSMC se encargaría de analizar la situación y de tomar decisiones para responder a la situación.

Galileo comenzó sus operaciones en diciembre de 2016 y en la actualidad alrededor de media constelación está activa en la órbita de nuestro planeta, enviando información de posicionamiento, navegación y determinación de la hora a usuarios de todo el mundo. Su objetivo es independizar definitivamente a Europa del GPS ofreciendo una cobertura global y un servicio continuado en el tiempo. Además, promete ser mucho más preciso, ya que podrá ofrecer posiciones con un margen de error de apenas un metro frente a los ocho del sistema actual. Otra diferencia importante con respecto al GPS es que Galileo estará controlado por el sector civil, y no por el militar.

Galileo será compatible con el actual GPS, aunque habrá que modificar los dispositivos (teléfonos, navegadores, etc) para que funcionen correctamente bajo las nuevas especificaciones. Su funcionamiento se basa en un procedimiento geométrico llamado triangulación que hace posible que los receptores calculen con mucha exactitud cualquier posición sobre la superficie terrestre.

Los satélites pesan alrededor de 700 kg. cada uno y orbitan a mayor altura que los del sistema GPS, a 23.200 kilómetros. Están distribuidos en tres planos orbitales y en un ángulo de 56º con respecto al Ecuador. Una disposición que ayudará a mantener la cobertura incluso en las grandes ciudades, donde los edificios tienden a interrumpirla.

Todos localizados

Cuando todos los satélites estén operativos, cualquier persona del planeta, incluidos ambos polos, tendrá hasta un 90% de posibilidades de ser «visible» por lo menos por cuatro satélites. En los grandes núcleos urbanos, el número se elevará hasta seis u ocho, lo que hará posible localizar cualquier posición con una precisión impresionante. Cada uno de los satélites Galileo contiene cuatro relojes atómicos (dos de hidrógeno y dos de rubidio) con un margen de error insignificante: un segundo cada tres millones de años.

Cada satélite cuesta 35 millones de euros, una cantidad objetivamente alta, pero pequeña en la industria aeroespacial, según explicaron en su día fuentes de la Agencia Espacial Europea (ESA).

La decisión de elegir la localidad madrileña como subsede del centro de control se debe al Brexit. Hasta ahora, la oficina, dependiente de la oficina central en Saint-Germain-en-Laye, Francia, se encontraba en la localidad de Swanwick, al sur de Inglaterra.

Ilustración de un satélite Galielo
Ilustración de un satélite Galielo - OHB