Tsunami de 1998 en Papúa Nueva Guinea
Tsunami de 1998 en Papúa Nueva Guinea - USC

La primera víctima de un tsunami de toda la Historia

El llamado cráneo de Aitape fue enterrado por una violenta crecida de las aguas hace 6.000 años en Papúa Nueva Guinea

MadridActualizado:

El geólogo australiano Paul Hossfeld descubrió en 1929 un cráneo humano parcial en un manglar en las afueras de la ciudad costera de Aitape en Papúa Nueva Guinea. Originalmente se pensó que pertenecía a un Homo erectus, pero finalmente el cráneo fue fechado a mediados del período Holoceno, hace unos 6.000 años. Era uno de los nuestros, pero poco se sabía sobre su historia. Ahora, una nueva investigación sugiere que el fragmento de hueso pertenece a la víctima de tsunami más antigua que se haya conocido jamás.

Cráneo de Aitape
Cráneo de Aitape- Arthur Durband, Universidad Estatal de Kansas

Mark Golitko, profesor asistente de antropología en la Universidad de Notre Dame, trabajó con colegas del Field Museum en Chicago e institutos en Australia, Nueva Zelanda y Papúa Nueva Guinea para estudiar el cráneo de Aitape y el área en la que se encontró. En la revista PLoS ONE, los investigadores presentan evidencias que muestran que el dueño del cráneo fue víctima de una violenta crecida de las aguas que golpeó la costa.

El equipo regresó al lugar donde se encontró el cráneo para analizar el suelo y los estratos en busca de pistas sobre qué mató a este individuo. «Hossfeld realmente no había probado nada, solo hizo una descripción de campo, sacó el cráneo y eso fue todo», señala Golitko. Por ese motivo, los investigadores tomaron muestras de sedimentos para llevar a cabo un análisis de laboratorio que les diera mucha más información sobre el lugar.

«No sabemos exactamente dónde encontró Hossfeld el cráneo, pero creo que estábamos a 100 metros de la ubicación original según su descripción. Pudimos utilizar técnicas científicas modernas para comprender un poco más sobre cómo se formó este lugar y qué estábamos viendo en realidad», añade Golitko.

El equipo hizo pruebas de laboratorio en el sedimento para observar el tamaño del grano y su geoquímica. Encontraron diatomeas, pequeños organismos unicelulares que viven en el agua y son indicadores ambientales sensibles, y los usaron para aprender más sobre las condiciones del agua en ese momento.

La clave

«Las diatomeas se hacen pequeñas conchas de sílice alrededor de sí mismas, y cuando mueren, se hunden hasta el fondo», explica Golitko. «Así que colocamos el sedimento bajo un microscopio y contamos estas diatomeas, y más o menos te informan sobre la temperatura, la salinidad y la energía del agua en la que vivían».

Estos sedimentos en los que se encontraba el cráneo de Aitape tienen diatomeas marinas puras, agua del océano que lo está inundando. Es agua de mar de alta energía, suficiente para que estas diminutas partículas de sílice que las diatomeas construyen se rompan mientras se lavan.

El agua de alta energía, las firmas químicas y los granos de sedimentos de tamaños específicos indican la presencia de un tsunami en el momento en que el cráneo fue enterrado. Es posible que el cráneo fuera enterrado antes y que fuera arrastrado por el tsunami, admite Golitko, pero según las observaciones de los tsunamis modernos, no cree que sea probable.

La región de Aitape ha sufrido varios tsunamis; el más reciente, en 1998, mató a más de 2.000 personas. Pese a ser un área tan peligrosa, la gente probablemente comenzó a mudarse de las montañas a estas costas y permanecido allí desde hace unos 6.000 años.