Robert Fitzroy
Robert Fitzroy - Wikipedia

El capitán de dudosa estirpe que creó el primer parte meteorológico de la Historia

Robert Fitzroy estuvo al mando del «Beagle», el barco en el que Darwin realizó su gran viaje exploratorio

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Las consecuencias históricas, científicas y religiosas del viaje que a bordo del “HMS Beagle” realizó Charles Darwin (1809-1882) entre 1831 y 1836 están fuera de toda duda. Quizás no sea tan conocido, excepto por los amantes del montañismo, el nombre del capitán –Robert Fitzroy (1805-1865)- y su apasionante biografía.

Antes de entrar en detalles es preciso matizar que el prefijo inglés “Fitz” significa que el origen del linaje familiar fue un hijo ilegítimo de un rey o un de un noble. Parece ser que en el caso de Robert Fitzroy un antepasado suyo era hijo ilegítimo del rey Carlos II y de Bárbara de Viliers.

Fue precisamente su estirpe familiar la que propició que a la edad de 23 años se le encomendara el mando de un navío que realizó un viaje con fines científicos al extremo meridional del continente americano. En este viaje Fitzroy realizó una completa exploración hidrográfica de la zona, pero echó en falta un científico que pudiera completar esta labor en tierra. Esta fue precisamente la razón por la que decidió incluir a un joven Charles Darwin cuando se le concedió el almirantazgo de la circunnavegación a bordo del “HMS Beagle”.

La ciencia aplicada al salvamento marítimo

Tras finalizar el viaje Fitzroy fue designado parlamentario británico y en 1843 gobernador de Nueva Zelanda, en donde se posicionó en favor de los derechos de los maoríes en contra de los colonos ingleses. Esta postura desató las iras del Parlamento británico, por lo que fue destituido tres años después retornando nuevamente a Londres.

El regreso a la metrópoli propició que pudiera dedicarse a su gran pasión: buscar una forma en la que la navegación fuese más segura y se evitasen las catástrofes marítimas. Fitzroy entendía que la mejor forma para conseguirlo era mediante la predicción meteorológica, de manera que se pudieran anticipar las condiciones climatológicas desfavorables.

En 1854 el Parlamento británico aprobó la creación de la Met Office –la Oficina Meteorológica-, en la que se encomendó al taciturno Fitzroy su dirección. Desde este puesto diseñó una estación meteorológica, una red de quince estaciones costeras, que vía telegráfica enviaban sus señales a Londres, y un sistema de señales visuales para advertir a los barcos de la proximidadde un temporal.

En aquellos momentos el cielo era considerado por muchos como “el reino divino” y no un lugar donde poder aplicar ciencia, por lo que muchos hicieron caso omiso de las órdenes, sin dar ningún tipo de alerta. Por este motivo, a pesar de los esfuerzos de Robert Fitzroy muchos barcos se siguieron hundiendo y muchos pescadores fueron tragados por las impetuosas aguas. Se calcula que a mediados del siglo XIX perecían ahogados en las costas británicas anualmente mil marineros, y entre 1855 y 1860 naufragaron un total de 7.402 barcos.

La primera previsión meteorológica

Además, y en esto fue pionero, consiguió convencer a los editores para que sus previsiones se publicaran en el periódico “The times”. Así, el 1 de agosto de 1861 se publicó el primer parte meteorológico de la historia, y desde entonces no han parado de publicarse. De hecho Fitzroy acuñó la expresión “weather forescast” –previsión meteorológica- a la que tan acostumbrados estamos actualmente.

Si Fitzroy levantase la cabeza sonreiría con orgullo al saber que su departamento, que comenzó con tres empleados, actualmente lo integran más de 1.500 personas, con un presupuesto anual superior a los ciento veintidós millones de dólares.

Una última curiosidad para aquellos que no sean amantes de la escalada, Fitzroy es el nombre de una inaccesible aguja de granito situada en la Patagonia y que es uno de los reclamos de montañistas de todo el mundo. También da nombre a una zona marítima situada al este del golfo de Vizcaya, que desde 1949 se llamaba Finisterre, y que en el 2002 la Organización Meteorológica Mundial decidió cambiar para que no se confundiera con la zona española del mismo nombre.