Los perros fueron domesticados dos veces en distintos puntos del mundo - KAZUYOSHI NOMACHI/CORBIS

Los perros surgieron dos veces de entre los lobos

Un gran estudio internacional arroja luz sobre la domesticación del mejor amigo del hombre, una historia más compleja de lo que se creía. Los canes provienen de dos poblaciones de lobos distintas de Europa y el este de Asia, antes de la llegada de la agricultura

MADRIDActualizado:

Cuando hace miles de años nuestros antepasados vieron a los lobos merodeando cerca de sus asentamientos, no podían imaginar que ese sería el comienzo de una amistad que perduraría para siempre en el tiempo, estrechando sus lazos de una manera como no ha sucedido jamás con ningún otro animal. Quizás fue la curiosidad o la necesidad lo que atrajo a las fieras hacia el ser humano, pero la relación entre especies debió de resultar beneficiosa para las dos partes. Nosotros descubrimos un compañero de caza, un rastreador o un vigilante, mientras que ellos dieron con alguien que les facilitaba llenarse el estómago a cambio de su mansedumbre. De esos lobos «buenos», domesticados, surgieron los primeros perros, que hoy criamos prácticamente a capricho. Pero dónde y cuándo la bestia pasó de enseñar los dientes amenazantes a lamernos la mano es algo que los investigadores discuten desde hace mucho tiempo.

Algunos argumentan que los perros fueron domesticados por primera vez en Europa hace unos 15.000 años, mientras que otros afirman que ocurrió en China o Asia Central hará unos 12.500. Una nueva investigación publicada en la revista Science sugiere que ambos tienen gran parte de razón. Un amplio equipo internacional de científicos ha comparado datos genéticos y ha llegado a la conclusión de que el mejor amigo del hombre pudo haber surgido de forma independiente a partir de dos poblaciones de lobos separadas, probablemente ahora extintas, que vivían en lados opuestos del continente euroasiático. Es decir, los perros fueron domesticados no una vez, sino dos, antes de la llegada de la agricultura.

El proyecto de investigación, dirigido por la británica Universidad de Oxford y en el que participa el Trinity College de Dublín o el Museo Nacional de Historia Natural de París, entre otras instituciones de prestigio, ha reconstruido la historia evolutiva de los perros mediante la secuenciación, por primera vez, del genoma de un perro de tamaño mediano de 4.800 años de antigüedad, cuyo hueso en excelente estado de conservación fue encontrado en la tumba del Neolítico de Newgrange, en Irlanda. El equipo también obtuvo el ADN mitocondrial de 59 perros que vivieron hace entre 14.000 y 3.000 años, y luego lo compararon con las firmas genéticas de más de 2.500 canes modernos estudiados previamente.

Razas que son una mezcla

Los resultados de los análisis muestran una separación genética entre las poblaciones de perros modernos que actualmente viven en el Este de Asia y en Europa, lo que parece indicar que los perros fueron domesticados por primera vez a partir de dos poblaciones de lobos geográficamente separadas en lados opuestos de Euroasia. Pero en algún momento después de su domesticación, hace entre 6.400 y 14.000 años, los perros del este se dispersaron con la migración de los seres humanos por Europa, donde se mezclaron con los nativos y a muchos los reemplazaron. La mayoría de los perros de hoy en día son una mezcla de los perros orientales y occidentales, una de las razones por las que los estudios genéticos previos han sido difíciles de interpretar. Algunas especies, como el perro de Groenlandia o el Husky siberiano, parecen tener ancestros tanto de linajes de canes del occidente europeo como de Asia oriental.

El perro fue el primer animal doméstico, y el único antes de la llegada de la agricultura. «La domesticación de los animales es algo extraño y se requiere una gran cantidad de evidencias para revocar el supuesto de que ocurrió solo una vez en cualquier especie», dice Greger Larson, uno de los autores principales del estudio. No solo sucede con el perro; el cerdo también fue domesticado dos veces. «Necesitamos reconsiderar el número de veces que los perros fueron domesticados de forma independiente. Tal vez la razón de que aún no haya habido un consenso es porque todo el mundo tenía su parte de razón».

Como dice Keith Dobney, también coautora del estudio, «las evidencias genéticas y arqueológicas están empezando a contar una nueva historia coherente. Con tantos datos nuevos y emocionantes por venir, finalmente vamos a ser capaces de descubrir la verdadera historia del mejor amigo del hombre». Los investigadores seguirán trabajando para confirmar sus hallazgos.