Pedro Duque que será el ministro de Ciencia del Gobierno de Pedro Sánchez - EFE

Pedro Duque, el ministro de Ciencia que sabe lo que es viajar al espacio

El primer astronauta español ha estado dos veces en la órbita terrestre y conoce las vertientes teóricas y aplicadas de la investigación científica. Es un firme defensor de la divulgación y del acceso de las mujeres a la ciencia

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Pedro Francisco Duque Duque, nacido el 14 de marzo de 1963, es seguramente una de las caras más reconocidas de la ciencia española y desde hoy ministro de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de Pedro Sánchez. Y lo es quizás gracias a una carambola del destino. Una que en 1990 llevó a este chico del barrio de San Blas a responder a un anuncio de prensa y a entrar en el programa de entrenamiento de astronautas de la Agencia Espacial Europea (ESA). La misma que le permitió convertirse en el primer astronauta español, después de competir con alrededor de 658 españoles y 6.000 europeos en los procesos de selección.

Este ingeniero aeronáutico, que finalizó su carrera con 23 años y con matrícula de honor en la Universidad Politécnica de Madrid en el año 1986, se convertía, el 29 de octubre de 1998, en el primer astronauta español de la ESA en viajar al espacio. Despegó desde Cabo Cañaveral, en Florida, a bordo del transbordador espacial Discovery. Su tarea era llevar a cabo una misión de nueve días de duración, la STS-95. Allí fue compañero de viaje del antiguo astronauta y senador John Glenn, el primer estadounidense en orbitar la Tierra y que por entonces se convirtió en el astronauta más mayor en viajar al espacio. A lo largo de la misión, la tripulación llevó a cabo 80 experimentos científicos, y el español se centró en estudiar los efectos de la gravedad sobre el organismo: analizó su influencia en el equilibrio, la percepción, el sistema inmune, la masa ósea y muscular, el metabolismo, el sueño y la circulación sanguínea. Casi ocho millones de españoles vieron en directo su «bautizo espacial».

Fotografía oficial de Pedro Duque
Fotografía oficial de Pedro Duque

Después de volver a la Tierra, recibió la Gran Cruz del mérito aeronáutico, de manos del Rey Don Juan Carlos, y el 16 de junio de 1999 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, junto a otros tres astronautas, Glenn incluido.

En septiembre de 2002 Pedro Duque viajó a Rusia para prepararse para la «misión Cervantes», en esta ocasión a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS, en inglés). El viaje, de diez días de duración y financiado por España, fue pospuesto a causa de la tragedia del transbordador espacial Columbia. Pero finalmente, el 18 de octubre de 2003 Duque despegó desde el cosmódromo de Baikonur con la tarea de llevar a cabo 24 experimentos científicos. La misión finalizó con éxito en las llanuras de Kazajistán.

Su formación y experiencia le han convertido en un especialista en adaptar y organizar experimentos científicos al difícil entorno de las naves espaciales.

El niño que soñó con la Luna

Tanto antes como después de sus viajes a la órbita de la Tierra, Pedro Duque ha estado vinculado al espacio. Quizás buena culpa de ello la tiene la narración con la que Jesús Hermida relató en TVE la gesta histórica de Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins al pisar por primera vez la Luna, cuando solo tenía 6 años.

«Uno de los personajes indiscutibles para nosotros los astronautas profesionales es Neil Armstrong. Por supuesto era él el que andaba por la Luna aquel día de nuestra niñez de 1969, y por ello siempre fue motivo de nuestra admiración, pero estando dentro aprendimos a apreciar todas las demás cualidades de este compañero», escribió Pedro Duque para ABC.

Al otro lado del telón de acero, el astronauta español encontró otro referente indiscutible: «Cuanto más aprendía sobre el espacio en mis años de entrenamiento, más me admiraba el enorme esfuerzo dedicado a conquistar el espacio por primera vez. Se necesitaba valor para subir a los primeros cohetes, y (Yuri) Gagarin tenía mucho. Fue el único representante visible de miles de brillantes ingenieros soviéticos que quedarán para siempre en el anonimato por el carácter secreto de su trabajo».

El astronauta que empezó como becario

Movido por estos ejemplos, Pedro Duque empezó su carrera como becario y en 1986 fue enviado al Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC), de la ESA, para trabajar en el Grupo de Determinación Precisa de Órbitas, en Darmstadt (Alemania). Allí trabajó hasta el año 1992 en desarrollar modelos y algoritmos para órbitas de naves espaciales y y participó en el control de vuelo de dos satélites.

Pedro Duque, a bordo de la ISS en 2003
Pedro Duque, a bordo de la ISS en 2003 - NASA

En mayo de 1992 fue seleccionado para formar parte del Cuerpo de Astronautas de la ESA, con base en el Centro Europeo de Astronautas (EAC), en Colonia (Alemania). Completó un entrenamiento de dos meses y en octubre del 92 viajó a la «Ciudad de las Estrellas», en el marco de las misiones conjuntas entre la ESA y la rusa Roscosmos. Todos estos trabajos conjuntos hicieron a Pedro Duque merecedor de la «Orden de la Amistad» y la «Orden Rusa del Espacio», concedidas por la Federación Rusa.

En mayo de 1994 fue seleccionado como miembro de la Tripulación de Reserva de la misión EUROMIR 94 y, desde tierra, se convirtió en coordinador del contacto entre la superficie y la tripulación para los experimentos científicos. En 1995 se formó para dar apoyo a la EUROMIR 95 y entre junio y julio de 1996 fue parte del equipo de apoyo de la misión «Vida y Microgravedad del Spacelab», de la NASA, donde apoyó los trabajos conjuntos de científicos y la tripulación del Columbia.

Últimos trabajos en tierra

Después de proseguir su formación como astronauta, en abril de 1998 recibió el grado de especialista de misión, en el Centro Espacial Johnson, de la NASA, lo que era un requisito para volar en un transbordador espacial.

Pedro Duque, en la inauguración de una sala de hospitalización infantil inspirada en el espacio en el hospital Gregorio Marañón, en noviembre de 2016
Pedro Duque, en la inauguración de una sala de hospitalización infantil inspirada en el espacio en el hospital Gregorio Marañón, en noviembre de 2016

Después de volver de su primera misión al espacio, estuvo destinado al Centro Europeo de Tecnología Espacial, en Noordwijk, Holanda, para participar en el diseño y pruebas de módulos de laboratorios espaciales, al mismo tiempo que se entrenaba para tripular la Estación Espacial Internacional.

En octubre de 2006 obtuvo una excedencia de la ESA, en la que siguió pasando pruebas periódicas para estar preparado para vuelos espaciales. Entonces se convirtió en presidente ejecutivo de una empresa dedicada a la explotación de datos obtenidos por satélite. En octubre de 2011 Duque volvió a la ESA, donde retomó su puesto como astronauta y lideró la Oficina de Operaciones en Vuelo. Su último cargo, hasta hoy, es el de responsable del control y revisión de proyectos futuros.

Defensor de volver a la Luna y de divulgar ciencia

Desde esa posición, recientemente había asegurado que la posibilidad de volver a la Luna, planteada por Estados Unidos, era alcanzable, pero apeló apeló a una mayor cooperación con Estados Unidos. «Me gustaría que Europa se empezara a implicar mucho más y tuviera más participación en los vuelos tripulados», dijo. Sin embargo, no se mostró tan optimista sobre el viaje a Marte. «Con la participación de 400.000 personas como en el Apolo sería bastante rápido, pero seguramente no vayamos a tener tantas», concluyó.

Pedro Duque es un gran defensor de la divulgación científica, dirigida sobre todo a los más pequeños. Uno de sus intereses es facilitar el acceso de las chicas a la investigación. Como ministro de Ciencia tendrá por delante un reto mayúsculo ante la difícil situación en la que se encuentra la ciencia en España.

Quizás por eso, hoy mismo publicaba un mensaje en Twitter donde compartía un chiste de Antonio Fraguas Forges, «Los cargos los carga el diablo», a la vez que recordaba a su madre.

Fuentes han afirmado a Efe que Pedro Duque es una persona muy íntegra y que dice siempre lo que piensa. Aseguran que además ha visto la investigación desde los dos lados, el teórico y el aplicado, por lo que tiene una visión global de la ciencia. Esto, junto al hecho de ser uno de los pocos ministros que ha visto la Tierra desde el espacio, le darán una perspectiva única para el reto que afronta como nuevo ministro de Ciencia, Innovación y Universidades.