Ciencia

El pariente portugués del hombre de Atapuerca

Un cráneo de 400.000 años hallado en Portugal perteneció a un antepasado neandertal. Es uno de los más antiguos descubiertos en Europa

El cráneo de Aroeira
El cráneo de Aroeira - Javier Trueba
AGENCIAS Madrid - Actualizado: Guardado en: Ciencia
Reconstrucción virtual
Reconstrucción virtual- Rolf Quam

En 2014, en el yacimiento portugués de Aroeira, un grupo de científicos descubrió casualmente un cráneo incrustado en la roca. Para sacarlo, hicieron falta un martillo automático y doce horas de trabajo. El esfuerzo mereció la pena con creces. El cráneo tiene 400.000 años de antigüedad, y además de ser el fósil más occidental de Europa, su dueño pudo ser, por sus rasgos, la versión portuguesa del hombre de Atapuerca, del que era contemporáneo. Además, parece emparentado con los neandertales.

La revista Proceedings (PNAS) publica el estudio completo de este cráneo, un trabajo dirigido por científicos de Portugal y en el que han participado investigadores del Centro de Evolución y Comportamiento Humanos (UCM-ISCIII), del ICREA y de las universidades de Granada, Burgos y Barcelona, con la ayuda del instituto Max Plank de Alemania y de varios centros de Estados Unidos.

«El cráneo 3 de la cueva de Aroeira es muy importante por tres aspectos: por su edad, por ser el fósil más occidental de Europa, y porque tiene un contexto arqueológico muy claro», explica Juan Luis Arsuaga, codirector del yacimiento Atapuerca en Burgos, que participó en su estudio. El cráneo apareció junto a restos de fauna y un gran número de herramientas bifaces (hachas) achelenses, una industria lítica utilizada principalmente por los neandertales, «lo que le convierte en uno de los fósiles más antiguos con esta tecnología».

El detalle es importante porque actualmente uno de los debates de la paleontología es si cada industria tiene o no tiene su propia especie humana o si, por el contrario, un sistema de talla como el achelense fue adoptado por otras especies.

Herramientas achelenses
Herramientas achelenses- R.Q.

El trabajo ha sido «muy complejo» en todas sus fases, explica Arsuaga, incluida la primera de ellas, la extracción que fue toda una «proeza» y «un proyecto en sí mismo con mucho mérito». Llevado a Madrid, con paciencia y la ayuda de tornos de dentista y lupas de aumento, la restauradora del equipo, María Cruz Ortega (del Centro Mixto de Evolución y Comportamiento Humanos) logró separar el cráneo del bloque y retirar el sedimento de caliza incrustado en el hueso.

Posteriormente, la paleontóloga Elena Santos (Centro Mixto de Evolución y Comportamiento Humanos) hizo un estudio con imágenes de escáner para hacer una reconstrucción virtual de la pieza. «Una vez limpiado en el laboratorio, el fósil fue explorado con escáner. Aunque del cráneo solo queda una mitad, por medio de programas informáticos fue posible obtener una imagen más completa duplicando las partes conservadas», comenta.

Preneandertal

La última parte de la investigación consistió en determinar en qué lugar de la evolución humana encajaba el cráneo. Según Arsuaga, aunque este homínido «tenía sus rasgos propios», es parecido a los fósiles de la Sima de los Huesos (Atapuerca), que son «sus contemporáneos».

El paleontólogo lo define como «un eslabón que no teníamos de la cadena de evolución europea que conduce a los neandertales». Morfológicamente se trata de un «preneandertal», un antepasado del neandertal más primitivo que los homínidos de la Sima.

«Estos hombres son la versión portuguesa de la población de la Sima, los parientes portugueses. No son iguales, porque tienen rasgos más primitivos y otros más evolucionados, pero en conjunto podríamos decir que son los parientes portugueses de la Sima de los Huesos, y seguramente entre ellos se reconocerían como iguales», concluye el paleontólogo español.

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