Ciencia

Once organizaciones científicas apoyan la edición genética de embriones pero pide que no se implanten

Se pronuncian un día después de que un equipo internacional de investigadores anunciara que habían corregido con éxito una grave enfermedad del corazón en un embrión

Secuencia al microscopio de los primeros embriones que se corrigieron con éxito para eliminar una enfermedad hereditaria del corazón que causa la muerte súbita
Secuencia al microscopio de los primeros embriones que se corrigieron con éxito para eliminar una enfermedad hereditaria del corazón que causa la muerte súbita - OSHU/NATURE

Un grupo de 11 organizaciones internacionales con experiencia en genética ha emitido una declaración con recomendaciones sobre la edición genética de embriones humanos. En su carta piden que no se implanten aún los embriones para que culminen en un embarazo. Los científicos de estas once organizaciones relacionadas con la genética sí pide que se apoye con fondos públicos esta investigación y describe los pasos científicos y sociales necesarios antes de considerar su aplicación clínica. La declaración se publica en la revista «American Journal of Human Genetics».

La declaración llega un día después de que un equipo internacional de científicos anunciara la corrección con éxito de una grave enfermedad hereditaria del corazón en un embrión. Con técnicas de edición genética, que permiten borrar, añadir o cambiar genes en el laboratorio, eliminaron la mutación que causaba el trastorno. Es la primera vez que se da este paso, que abre la puerta a la curación de miles de enfermedades hereditarias. Pero solo fue un experimento, una prueba de concepto para demostrar que era posible. Los científicos de Estados Unidos, Corea del Sur y de China, no implantaron el embrión «curado» en ninguna mujer. En el artículo de la revista «Nature», donde publicaron su logro, ya advierten que aún queda un largo camino de investigación para que este tratamiento pueda llevarse a la práctica. Así que la recomendación de estas organizaciones se suma al sentir de los propios investigadores y de otro comité internacional que hace unos meses se pronunció en Washington en el mismo sentido.

Cautela es el término más repetido. Y es en lo que se insiste en esta nueva declaración que fue escrita conjuntamente por la Sociedad Americana de Genética Humana; la Asociación de Enfermeras y Consejeros Genéticos, de Reino Unido; la Asociación Canadiense de Consejeros Genéticos; la Sociedad Internacional de Epidemiología Genética y la Sociedad Nacional de Consejeros Genéticos.

También ha sido respaldada por la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva, la Sociedad de Genética Humana de Asia-Pacífico, la Sociedad Británica de Medicina Genética, la Sociedad de Genética Humana de Australasia, la Sociedad Profesional de Consejeros Genéticos de Asia y la Sociedad Sudafricana de Genética Humana.

Debate ético y también social

Lo que más preocupa es que cualquier error en el genoma introducido en el laboratorio pueda arrastrarse en la línea germinal y afectar a futuras generaciones. «Aunque la edición genómica de la línea germinal podría teóricamente ser usada para prevenir que un niño nazca con una enfermedad genética, su uso potencial también plantea una multitud de cuestiones científicas, éticas y regulatorias y estas cuestiones no pueden ser dirimidas únicamente por los científicos, sino que es preciso un debate social», recuerda Derek T. Scholes, director de Política Científica de la Sociedad Americana de Genética Humana.

No hay razón para prohibirlo

Después de considerar estos temas y el estado actual de la ciencia en la edición del genoma de embriones humanos, los autores de la declaración han acordado que en este momento no es apropiado realizar la edición de genes embrionarios que culmine en el embarazo humano, si bien precisan que no hay razón para prohibir la investigación de edición en embriones, «con la debida supervisión y consentimiento».

Además, acordaron que antes de cualquier aplicación clínica futura de la edición de genoma de la línea germinal debe haber «una razón médica convincente para utilizar este enfoque, una base de evidencia para apoyar su uso clínico, una justificación ética y un proceso transparente y público para solicitar e incorporar el aporte de las partes interesadas».

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