Un nuevo miembro del linaje «Big Bird» - P.R. Grant

Una nueva especie aparece en dos generaciones

Un pinzón de gran tamaño descubierto en las Islas Galápagos proporciona pruebas genéticas de una forma novedosa de evolución

MadridActualizado:

«A Charles Darwin le habría encantado leer esta investigación», aseguran sus autores. Desde hace cuatro décadas, Rosemary y Peter Grant, una adorable pareja de científicos de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey, EE.UU.), estudia a los pinzones que viven en las remotas Islas Galápagos en el Océano Pacífico. Son los pájaros que inspiraron al padre de la teoría de la evolución en el siglo XIX y parece que todavía tienen mucho que enseñarnos al respecto. Los investigadores han descubierto una nueva especie de pinzón en una de las islas, Daphne Major, que sorprendentemente se originó en tan solo solo dos generaciones.

Según explican en la revista «Science», la historia comenzó hace 36 años, cuando una extraña ave llegó a Daphne Major. Se trataba de un macho que cantaba una canción inusual y cuyo cuerpo y pico eran mucho más grandes que los de las tres especies de pinzones que ya existían en la pequeña isla. «No lo vimos volar desde el mar, pero notamos su presencia poco después de su llegada. Era tan diferente de los otros pájaros que sabíamos que no había nacido de un huevo en Daphne Major», recuerda Peter Grant, profesor de Zoología, Ecología y Biología evolutiva.

G. fortis
G. fortis - B.R.Grant

Los investigadores tomaron una muestra de sangre y liberaron al ave, que más tarde se cruzó con una hembra de pinzón terrestre residente Geospiz fortis, lo que dio lugar a una especie nueva. «La novedad de este estudio es que podemos seguir la aparición de nuevas especies en la naturaleza», afirma Rosemary Grant, bióloga del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva.

Los Grant y su equipo de investigación siguieron al nuevo linaje durante seis generaciones, tomando muestras de sangre para su uso en análisis genéticos. En el estudio actual, investigadores de la Universidad de Uppsala en Suecia analizaron el ADN recolectado de las aves parentales y sus crías a lo largo de los años. De esta forma, descubrieron que el progenitor macho original era un gran pinzón del nopal de la especie Geospiza conirostris de La Española, que se encuentra a más de 100 kilómetros al sureste en el archipiélago.

G. conirostris
G. conirostris - K.T. Grant

Probablemente, el macho pionero no pudo regresar a su lejano hogar para aparearse con una hembra de su propia especie, así que optó por elegir una compañera de entre las tres especies que ya vivían en Daphne Major. Este aislamiento reproductivo se considera un paso crítico en el desarrollo de una nueva especie cuando se cruzan dos que habitualmente están separadas.

Un pico diferente

Los descendientes también se aislaron reproductivamente debido a que sus cantos, empleados para atraer a potenciales parejas, eran inusuales y no lograron conquistar a las hembras de las especies residentes. La descendencia se diferenció en el tamaño y la forma del pico, lo cual es una señal importante para la elección de sus compañeros. Como resultado, los descendientes se aparearon con miembros de su propio linaje, al que los investigadores llamaron «Big Bird», fortaleciendo el desarrollo de la nueva especie.

Los investigadores asumían hasta ahora que la formación de una nueva especie llevaba mucho tiempo, pero este linaje sucedió muy rápido, en tan solo dos generaciones. Además, es ecológicamente competitivo, es decir, gracias a su pico único y diferenciado compite por los alimentos y otros recursos con las otras especies. Y se comporta como cualquier otro pinzón. «Un naturalista que viniera a Daphne Major sin saber que este linaje ha surgido recientemente, lo habría reconocido como una de las cuatro especies en la isla», asegura Leif Andersson, profesor de la Universidad de Uppsala.

Una especie ancestral

Las 18 especies de pinzones existentes en las Galápagos provienen de una única ancestral hace aproximadamente de uno a dos millones de años. Desde entonces, se han diversificado y los cambios en la forma y el tamaño del pico han permitido que utilicen distintas fuentes de alimentos, como insectos, semillas, néctar de flores de cactus, e incluso la sangre de iguanas, todos impulsados por la selección natural.

Según los autores, es probable que nuevos linajes como el de «Big Bird» se hayan originado muchas veces durante la evolución de los pinzones de Darwin. La mayoría se han extinguido, pero algunos pueden haber llevado a la evolución de las especies contemporáneas. «No tenemos ninguna indicación sobre la supervivencia a largo plazo del linaje de 'Big Bird', pero tiene el potencial de convertirse en un éxito, y proporciona un hermoso ejemplo de una forma en que ocurre la especiación», añade Andersson.

Tanto tiempo después, los pinzones de las Galápagos siguen sorprendiendo como si de un gran laboratorio natural se tratara.