Un investigador del CNIC manipula una muestra MAYA BALANYA

«Si eres científico puedes llegar a los 50 años encadenando contratos temporales»

Investigadores del CSIC y del CNIO piden al Gobierno ayuda urgente para garantizar la estabilidad laboral de la plantilla

MADRIDActualizado:

Científicos de dos de los grandes centros de investigación españoles, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), han pedido amparo al Gobierno en una carta para impedir el despido de un centenar de personas que por un problema legal no podrán renovar sus contratos. En la misiva, 79 jefes de grupo y responsables de equipos, advierten de que la salida de este personal significará el «desmantelamiento» de las dos grandes instituciones.

El origen del problema está en la ley de presupuestos de 2017 que deja en un callejón sin salida a estos dos centros: impide la renovación de los contratos temporales y también el poder hacer contratos indefinidos. La secretaría de Estado de Investigación trabaja con el Gobierno para acabar con esta situación sin sentido. Pero el problema es mucho más que un problema burocrático.

«No puedes pedir un préstamo»

La temporalidad laboral afecta prácticamente a todo el personal científico de estas dos instituciones. «Está en el ADN de cómo este país entiende el empleo para los científicos. Eso significa que puedes llegar a los 50 años encadenando contratos por obra, por lo que no puedes comprar una lavadora a plazos, pedir un préstamo para comprar un coche o alquilar un piso legalmente, porque tu contrato es de un año o dos y no puedes “garantizar” que al año siguiente tendrás trabajo», comentaba a ABC Inés Padura, investigadora del CNIC a ABC.

Hasta ahora los gerentes de los centros de investigación han mirado a otro lado para contratar a su personal. Pero la legislación ha empezado a considerar un fraude de ley esta práctica y ya no se arriesgan a avalar estos contratos.

«No queremos ser funcionarios»

El conflicto afecta a todas las categorías profesionales. Desde investigadores a técnicos de laboratorios y también a jefes de unidad y directores de departamento. «El problema no es la falta de recursos o dinero para contratar profesionales, sino la capacidad de contratación», señala otro de los científicos que firman la carta y prefiere permanecer en el anonimato. «No queremos ser funcionarios, solo necesitamos estabilidad laboral. Por si alguien no lo sabe, el CNIO funciona como cualquier empresa privada. Nuestro modelo es un contrato laboral, se mantiene si respondes y si no sales fuera».

Sean buenos o malos profesionales, el 31 de diciembre podrían salir 66 personas del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas y 30 del Centro de Investigaciones Cardiovasculares, que dirige el cardiólogo Valentín Fuster. Lo harán por el cambio legislativo. Además, avisan de que, durante el próximo año la situación se recrudecerá si no se toman medidas.