Encélado, luna de Saturno, se hunde detrás del planeta gigante en un retrato de despedida de la nave Cassini de la NASA - NASA / JPL-Caltech / Instituto de Ciencias Espaciales

La nave Cassini ya es una con Saturno

La sonda de la NASA se ha estrellado en el planeta que ha estudiado durante trece años

MadridActualizado:

La Cassini ya es una con Saturno. Al filo de las dos de la tarde, y como estaba previsto, la NASA anunciaba la desintegración programada de la sonda en el planeta que ha rondado durante trece años (Así te lo contamos en directo). El artefacto de dos toneladas y media, al que debemos agradecerle un sinfín de hallazgos científicos, se sumergió en la atmósfera del planeta de los anillos, donde ardió como un meteoro hasta diluirse por completo en sus profundidades. Cassini ya no está, pero queda la gran cantidad de datos científicos que ha recopilado y que podrán ser analizados durante décadas.

Earl Maize, director del programa de la nave Cassini en el JPL, y Julie Webster, gerente de operaciones, se abrazan en un momento emotivo junto al equipo de la misión
Earl Maize, director del programa de la nave Cassini en el JPL, y Julie Webster, gerente de operaciones, se abrazan en un momento emotivo junto al equipo de la misión- NASA / Joel Kowsky

En la sede del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) en Pasadena, California, los científicos de la misión estallaron en aplausos y emocionados abrazos al filo de las dos de la tarde, cuando la señal de Cassini desapareció de la pantalla. El complejo Deep Space Network de Canberra, Australia, fue el último en tener contacto. Era la prueba de que sobre las doce y media, 83 minutos antes (el tiempo que tardan las señales de radio en atravesar los 1.400 millones de kilómetros que nos separan de Saturno), la nave, exhausta por la falta de combustible, había cumplido con su destino. En los ojos de los responsables del proyecto espacial se advertía la tristeza de poner fin a una misión de tanto tiempo y tan fructífera, pero también la alegría y el orgullo del trabajo bien hecho.

No es para menos, porque esta inmersión fatídica era el último capítulo una complejísima acrobacia bautizada como la «Gran Final» que, desde el pasado mes de abril, llevó a la nave a adentrarse 22 veces en el hueco de aproximadamente 2.000 kilómetros de ancho que existe entre Saturno y sus anillos. Ningún otro artefacto humano había acometido antes semejante hazaña. El motivo de impactar deliberadamente la nave contra Saturno era evitar que, sin control alguno, acabara en alguna de sus lunas, especialmente Encélado y Titán, que por sus fascinantes características son objetivo fundamental de posibles exploraciones futuras. La helada Encélado parece contener un océano subterráneo y Titán recuerda a la Tierra con sus mares y lagos líquidos, aunque de hidrocarburos.

Cassini entró en la atmósfera de Saturno a una velocidad de 113.000 km por hora con sus propulsores al 10% de su capacidad, para que la antena de alta ganancia pudiera transmitir datos científicos al menos durante un tiempo. Pero a medida que la atmósfera se iba espesando, los propulsores alcanzaron de nuevo el 100% de su capacidad y la nave ya no pudo mantener el control. Ahí es cuando Cassini comenzó a arder. Se hizo pedazos en treinta segundos y en un par de minutos cualquier material sobreviviente se hundió profundamente hasta derretirse y diluirse por completo.

Pero Cassini murió haciendo lo que mejor supo hacer: ciencia. En los últimos momentos tuvo sus cámaras apagadas, pero ocho de sus doce instrumentos recopilaron datos hasta los momentos finales, transmitiéndolos a los científicos que siguen la misión casi en tiempo real. Estaba previsto que uno de ellos, el Espectrómetro de Masas para Iones y Partículas Neutras (INMS), analizara la composición de la atmósfera, lo que ayudará a conocer cómo se formó Saturno.

«Un nuevo comienzo»

«Es agridulce, pero entrañable, despedir una misión que deja atrás tantísimos descubrimientos que han cambiado nuestra visión de Saturno y nuestro Sistema Solar, y que seguirán moldeando futuras misiones e investigaciones», reconocía Michael Watkins, director del JPL.

Los científicos de la misión examinarán las observaciones finales de la nave espacial en las próximas semanas. Lo que se saque en claro formará parte de la gran cantidad de conocimientos que la Cassini ha proporcionado desde que en 2004 llegó al sistema de Saturno. Entre sus descubrimientos más importantes, el hallazgo de los géiseres helados de Encélado, evidencia de un océano subterráneo que puede tener actividad hidrotérmica, y la composición de los mares de hidrocarburos y la formación de químicos prebióticos complejos en Titán.

«Este es el capítulo final de una misión asombrosa, pero también es un nuevo comienzo», explicaba Thomas Zurbuchen, administrador asociado de la NASA en Washington. «El descubrimiento de Cassini de los mundos oceánicos en Titán y Encélado ha cambiado todo, sacudiendo profundamente lo que creíamos saber sobre lugares sorprendentes donde buscar la vida potencial más allá de la Tierra».