Restos del barco vikingo Oseberg, descubierto en Sem (Noruega)
Restos del barco vikingo Oseberg, descubierto en Sem (Noruega) - Archivo

La legendaria piedra solar de los vikingos pudo ser real

Simulaciones por ordenador demuestran la sorprendente eficacia de algunos cristales para guiar a una embarcación en días nublados

MadridActualizado:

Los vikingos eran excelentes constructores de barcos y navegantes. Desde Escandinavia, viajaron a lo largo y ancho del Atlántico Norte entre los años 900 y 1200. Y lo hicieron en las condiciones más difíciles, ya que la brújula magnética aún o se había introducido en Europa (aunque su uso habría sido limitado tan cerca del Polo Norte) y es probable que la luz diurna perpetua durante la estación de verano hubiera evitado que usaran las estrellas como guía. Sin embargo, las leyendas, que incluyen la saga islandesa centrada en el héroe Sigurd, dicen que estos marinos utilizaban un extraño instrumento para posicionarse: una «sólarsteinn» o piedra solar. Elevada hacia el cielo, revelaba la posición del Sol incluso en los días nublados.

Algunos investigadores han creído encontrar este mítico instrumento en un buque de guerra inglés que naufragó en el siglo XVI. La piedra está hecha de espato de Islandia, una forma transparente y de formación natural de cristal de calcita que polariza la luz. Los marineros ingleses pudieron haber aprendido a usarla de los vikingos, pero lo cierto es que nunca se ha encontrado la roca en un pecio vikingo y para Dénes Dzáz y Gábor Horváth, autores de una nueva investigación que hoy publica la revista «Royal Society Open Science», son necesarias pruebas mucho más sólidas. Por ese motivo, los investigadores han abordado el misterio de otra forma, a través de simulaciones de ordenador y han encontrado que, efectivamente, ciertos cristales pudieron haber guiado de forma muy efectiva a estos aguerridos lobos de mar.

La mayoría de los que han estudiado la posibilidad de la existencia de la piedra solar han supuesto que era una forma de cristal. Es cierto que algunos cristales, como los formados de calcita, cordierita y turmalina, pueden dividir la luz solar en dos haces incluso cuando está nublado. Cuando se gira el cristal, dividiendo los dos haces con el mismo brillo, un navegante podría ver los anillos polarizados alrededor del Sol, mostrando efectivamente su ubicación en el cielo.

En la nueva investigación, Száz y Horváth, de la Universidad ELTE Eötvös Loránd en Hungría, señalan que, hasta el momento, nadie ha probado el uso de tales cristales para navegar desde Noruega a Islandia, Groenlandia o incluso Norteamérica, probablemente porque una o dos expediciones no serían suficientes para demostrar su utilidad, especialmente si no está nublado muy a menudo durante la travesía.

Dos días de navegación

Entonces decidieron que la simulación computacional de mil viajes desde un solo punto en Noruega hasta un punto en Groenlandia sería un mejor enfoque. Después de ingresar los datos que describen esos viajes de unas tres semanas de duración, los investigadores realizaron varias simulaciones en el transcurso de dos días virtuales específicos, el equinoccio de primavera y el solsticio de verano. Ejecutaron las pruebas para diferentes tipos de cristales y con diferentes intervalos.

La fortuna de la simulaciones dependió del tipo de cristal utilizado y de la frecuencia con la que un navegante realizaba una lectura solar. Pero hubo un caso «sorprendentemente exitoso». Descubrieron que, independientemente del cristal utilizado, en esos dos días determinados, incluso en condiciones nubosas, si el navegante fijaba la dirección norte periódicamente al menos una vez cada tres horas, conseguía una precisión del 92,2% al 100% aproximadamente. Absolutamente fiable. Esto explica, dicen los autores, por qué los vikingos pudieron gobernar el océano Atlántico durante 300 años e incluso llegar a América del Norte sin una brújula magnética.