La Luna sufrió erupciones volcánicas tras su formación
La Luna sufrió erupciones volcánicas tras su formación - NASA MSFC

¿Fue la Luna un planeta azul y con atmósfera?

Nuestro satélite tuvo durante decenas de millones de años su propia atmósfera a causa de una serie de gigantescas erupciones volcánicas

MadridActualizado:

Entre hace tres y cuatro mil millones de años, una serie de gigantescas erupciones volcánicas en la Luna recién formada hicieron que nuestro satélite tuviera, durante decenas de millones de años, su propia atmósfera.

Según se explica en un artículo recién aparecido en Earth and Planetary Science eso fue posible porque la ingente cantidad de gases liberados durante las erupciones se acumuló más rápidamente de lo que podía escapar al espacio, incluso teniendo en cuenta la escasa gravedad lunar.

La investigación se ha basado en una nueva serie de análisis de algunas de las rocas volcánicas traídas a la Tierra por los astronautas de las misiones Apolo. Un trabajo que ha sido posible gracias a una nueva generación de instrumentos capaces de revelar la presencia de volátiles embebidos en las muestras. Y la conclusión es que el magma a partir del que esas muestras se solidificaron contenía una cantidad de gases muy superior a lo que se pensaba.

¿Qué había sucedido, pues, con toda esa cantidad de gases volcánicos?

Para averiguarlo, David Bring, Del Lunar and Planetary Institute, en Houston, y Debra Needham, del Centro Espacial Marshall, de la NASA, calcularon primero el volumen de magma erupcionado durante los dos principales episodios volcánicos lunares conocidos, hace 3.800 y 3.100 millones de años, respectivamente. El segundo paso fue calcular también el volumen de gases que produjeron esas erupciones, así como el tiempo que esos gases tardaron en ser liberados al espacio.

Los resultados, según Needham, fueron sorprendentes. La mayor de las emisiones, en efecto, fue de aproximadamente 10 billones de toneladas de gas, emanados de los 5,3 millones de km. cúbicos de lava que llenaron por completo la cuenca Imbrium.

Aunque la composición exacta de esa atmósfera nos es desconocida, los investigadores creen que tuvo por fuerza que contener dióxido de carbono, agua, hidrógeno y azufre. Y debió de haber, además, una cantidad suficiente de estos gases como para que la presión aumentara en la superficie lunar cerca de un 50% más de la que hoy hay en Marte. O lo que es lo mismo, alrededor del 1% de la que hay en la Tierra al nivel del mar.

Tradicionalmente, explica la investigadora, la idea que tenemos de la Luna es la de un lugar seco y desolado. “Pero tener allí una atmósfera como la de Marte daría como resultado algo completamente distinto. Porque podría haber vientos, y procesos que ciertamente hoy no se dan sobre la superficie lunar”.

Tres veces más cerca

La existencia de una atmósfera en la Luna también significa que nuestro satélite se observaría desde la Tierra de forma muy diferente a como lo vemos en la actualidad. Para empezar, en aquél lejano periodo la Luna estaba tres veces más cerca de nosotros, por lo que se veía tres veces más grande. Pero también la habríamos contemplado rodeada por una fina, aunque bien visible capa atmosférica.

Incluso podría haber tenido un tono azulado, aunque los investigadores no están seguros de ello. “Podemos calcular la abundancia de algunas gases -explica Bring- pero no de todos ellos. Y hasta que no sepamos qué otros gases estaban presentes, solo podemos tratar de adivinar de qué color era”.

En términos astronómicos, la atmósfera de la Luna no duró demasiado tiempo. Según Bring y Needham, no más de setenta millones de años. Sin embargo, durante ese período (que podría haberse repetido dos veces, una por cada episodio volcánico), la Luna no fue la inmensa y árida extensión sin aire que hoy conocemos. “Durante un breve periodo de tiempo -sostiene Bring- fue un pequeño planeta con su propia atmósfera”.

La idea podría explicar cómo y cuándo se formaron los depósitos de agua helada descubiertos recientemente en lo más profundo de varios cráteres lunares, allí donde nunca llega la luz del Sol.