Reconstrucción de Decennatherim rex
Reconstrucción de Decennatherim rex - Óscar Sanisidro
Paleontología

Hallados en Madrid los restos fósiles de la jirafa gigante más primitiva

Es un ejemplar de cuatro «cuernos» de una especie desconocida que vivió hace 9 millones de años

MadridActualizado:

En uno de los diez yacimientos paleontológicos del Cerro de los Batallones, en Torrejón de Velasco (Madrid), se ha producido un increíble hallazgo: los restos fósiles de una especie de jirafa gigante desconocida hasta ahora y que vivió hace 9 millones de años. Decennatherium rex es el miembro más antiguo y primitivo de un enorme linaje de jiráfidos de grandes dimensiones que presentaban cuatro osiconos, los apéndices que presentan los jiráfidos en la cabeza, según detallan los autores de este descubrimiento en la revista PlosOne.

Los restos fósiles de esta nueva especie de jirafa fueron recuperados por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) y el Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont en este yacimiento madrileño, considerado uno de los más interesantes del registro fósil del Mioceno superior –que abarca el periodo comprendido desde hace 11,5 hasta hace 5,3 millones de años- continental mundial. Tanto es así que «los fósiles recuperados, que incluyen el esqueleto completo y articulado de un ejemplar, componen una de las mejores colecciones mundiales recuperadas de esta familia», explica María Ríos, investigadora del MNCN.

De estos restos se desprende que «a diferencia de las jirafas actuales, Decennatherium rex, no tenía el largo cuello característico de las jirafas y presentaba cuatro osiconos o apéndices craneales», explica Israel M. Sánchez, investigador asociado al Instituto Catalán de Paleontología. «Un par de estos apéndices más pequeños se ubicaban encima de los ojos y el otro par -mucho más grandes y curvados-, detrás», continúa.

Lo cierto es que esta nueva especie de jiráfido ayuda a entender la evolución de las jirafas gigantes de cuatro «cuernos». En la actualidad, la familia de los jiráfidos incluye únicamente cuatro especies de jirafas que habitan las sabanas subsaharianas y el ocapi, un miembro del grupo que vive en los bosques del Congo y que no presenta el cuello largo característico del resto de representantes. Restringida hoy al continente africano, el origen de la familia se remonta al final del Mioceno inferior, hace unos 19 millones de años y posteriormente se diversificó y expandió por Eurasia y África.

Algo más pequeña

El artículo publicado en la revista Plos One estima la masa corporal de D.rex en algo menos de una tonelada, lo que la sitúa en un tamaño intermedio entre las jirafas actuales y el ocapi. «Hemos comprobado que se produjo un aumento de talla a lo largo del tiempo en este linaje de jirafas y que D. rex era pequeña comparada con las especies más recientes», describe Ríos. «Los caracteres craneales y dentarios permiten deducir que esta jirafa tenía una alimentación mixta porque, a diferencia de las actuales que son principalmente ramoneadoras, se alimentaba de hojas, frutos y ramas, pero también de hierba», continúa.

El análisis filogenético sitúa a D. rex como la forma más primitiva del extenso linaje de jiráfidos gigantes de cuatro osiconos cuyas formas más derivadas llegaron a alcanzar tamaños enormes. Es muy probable que alguna de ellas conviviera con los primeros humanos.

Los yacimientos paleontológicos del Cerro de los Batallones se encuentran entre los más interesantes del registro fósil del Mioceno superior continental mundial. Sus 10 yacimientos han proporcionado desde las primeras campañas (1991-1993) miles de fósiles en un estado de conservación excepcional, principalmente de animales carnívoros, como tigres dientes de sable o pumas. También se han recuperado restos de anfibios, reptiles (tortugas terrestres y lagartos), varias especies de aves y otros mamíferos, muchos de ellos en conexión anatómica.