Ciencia

Encuentran el rastro de un continente perdido en el Océano Índico

Los científicos le han puesto el nombre de «Mauritia». En la actualidad está despedazado y hundido debajo de algunas islas, entre las que está la isla de Mauricio

Isla de Mauricio. Los investigadores han hallado minerales antiguos que formaban parte del continente perdido dentro de sus jóvenes rocas volcánicas
Isla de Mauricio. Los investigadores han hallado minerales antiguos que formaban parte del continente perdido dentro de sus jóvenes rocas volcánicas - Prof. Susan J. Webb, University of the Witwatersrand

En algunas de las rocas de la paradisiaca isla de Mauricio, hogar de la república del mismo nombre, pueden encontrarse unos pequeños fragmentos de mineral que tienen hasta unos 3.000 millones años de antigüedad. Esto no tendría por qué ser llamativo, si no fuera porque la joven isla, de origen volcánico, apenas tiene una edad de entre siete y diez millones de años. Entonces, ¿de dónde han venido esos pedazos de rocas tan extraordinariamente antiguos?

Su origen está en un «continente perdido» situado bajo la isla y llamado «Mauritia», tal como han explicado los investigadores, de la Universidad Witwatersrand (Sudáfrica), en un comunicado. Sus conclusiones han sido publicadas este martes en la revista Nature Communications, y según ellas estos fragmentos son la prueba de la presencia de una antigua placa continental bajo la isla.

El investigador Lewis Ashwal recoge muestras de las rocas de la isla
El investigador Lewis Ashwal recoge muestras de las rocas de la isla- Prof. Susan J. Webb, University of the Witwatersrand

«No se descubre un nuevo pedazo de continente todos los días», ha dicho a ABC Lewis Ashwal, primer autor del estudio. Cree que los pequeños rastros del continente perdido que han hallado facilitarán entender mejor el pasado geológico del planeta: «Nuestro descubrimiento de este fragmento continental bajo un volcán mucho más joven en el Océano Índico nos permite entender mucho mejor los procesos a través de los cuales las entidades continentales, como Gondwana, se rompen a causa de la tectónica de placas. Además, nuestro trabajo muestra que la ruptura continental puede ser muy compleja y bastante embarullada».

Tal como han propuesto los investigadores, los continentes no siempre se rompen limpiamente. A veces pueden quedar despezadados en fragmentos de muchos tamaños, que luego pueden quedar sumergidos sobre las placas oceánicas. En el caso de Mauritia, los investigadores creen que este pedazo de corteza quedó enterrado por la lava y las rocas volcánicas que comenzaron a aparecer hace unos nueve millones de años. Por eso han sugerido que hoy en día Mauritia descansa a unos cinco o diez kilómetros de profundidad: totalmente despedazada e inaccesible.

Pero, ¿cuál es el interés de comprender este tipo de fenómenos? La respuesta es que, para comprender la historia geológica del planeta, es necesario comprender cómo evolucionaron en el pasado la corteza oceánica, formada más recientemente, y la continental, mucho más antigua. Y en especial sobre los puntos calientes, esas zonas donde nacen las islas volcánicas.

«La Tierra está formada por dos partes: los continentes, que son antiguos, y los océanos, que son más jóvenes. Sobre los continentes encuentras rocas de 4.000 millones de años, pero no hay nada parecido a eso en los océanos, que son el lugar donde se forman las nuevas rocas», ha explicado Ashwal.

Pero en Mauricio ocurre algo distinto: «Mauricio es una isla, y sobre ella no hay ninguna roca que tenga más de nueve millones de años. Sin embargo, al estudiar algunas de sus rocas, hemos encontrado zircones (minerales) de hasta 3.000 millones de años», ha añadido el investigador. ¿Qué significa esto? «El hecho de que hayamos encontrado zircones con esa antigüedad prueba bajo la isla hay una corteza mucho más antigua que solo puso ser originada a partir de un continente», ha propuesto Ashwal.

En 2013 ya comenzaron a sospechar que bajo Mauricio había un continente perdido. Por entonces descubrieron la presencia de pequeñas trazas de minerales antiquísimos en la arena de las playas. Pero en esta ocasión, lo han detectado dentro de las rocas, de modo que han podido descartar que esos minerales hubieran llegado hasta allí a través del viento. De esta forma, ahora han concluido que bajo Mauricio hay una corteza continental muy antigua que después quedó cubierta por la lava durante el proceso de formación del archipiélago de las islas Mascareñas, que incluyen a Mauricio.

La «piel» cambiante de la Tierra

Los científicos han sugerido que aquel pedazo de corteza terrestre formaba parte del súpercontinente de Gondwana. Al menos hasta que hace unos 200 millones de años esta colosal formación comenzó a separarse en porciones menores como consecuencia de las tensiones de las placas tectónicas.

Poco a poco nacieron el Océano Índico y los bloques que originaron India, África, Australia y la Antártida. Además de esto, hace unos 85 millones de años «Mauritia» era un pequeño continente, de un tamaño cuatro veces inferior al del actual Madagascar, que estaba encajado precisamente entre esta isla e India. Pero su destino no fue muy afortunado, porque a medida que ambas se separaron, «Mauritia» comenzó a estirarse y a romperse.

Situación de los continentes hace 200 millones de años. «Mauritia» surgió tras la ruptura de Gondwana y la aparición del Océano Índico
Situación de los continentes hace 200 millones de años. «Mauritia» surgió tras la ruptura de Gondwana y la aparición del Océano Índico- KIZAR/WIKIPEDIA

Este fue el motivo por el que los restos de «Mauritia» quedaron fragmentados y dispersos por el Océano Índico, mientras que sus vecinos, muchos mayores, sobrevivieron en la superficie.

«Según nuestros resultados, esta ruptura no consistió en una simple separación del antiguo súpercontinente de Gondwana, sino un complejo astillamiento que implicó que muchos fragmentos de corteza continental, de tamaños muy variables, quedaran a la deriva en la cuenca del Océano Índico», ha explicado Ashwal.

Como despedazar plastilina

«Es como la plastilina: cuando los continentes son estirados se hacen más delgados y se rompen», ha dicho en «New Scientist» Van Kranendonk, un investigador de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), que no ha participado en el estudio. «Son esas finas piezas las que se hunden bajo el océano».

Hasta tal punto ocurrió algo así, que los científicos consideran que hoy en día hay restos de «Mauritia» bajo otras islas del Índico, incluyendo Cargados Carajos, Laquedivas y el archipiélago de Chagos.

Zircones: testigos del pasado

Esta interpretación se ha construido gracias a los zircones. Son minerales que aparecen típicamente en las rocas de granito. Tienen trazas de uranio, torio y plomo, y son capaces de sobrevivir muy bien a los procesos geológicos. Por ello, son un interesante y preciso registro histórico del pasado geológico.

En los últimos años, se ha considerado que bajo los volcanes solo podía encontrarse fragmentos de la más joven corteza oceánica, pero las últimas evidencias han ido mostrando que también puede haber pedazos de corteza continental.

Se cree que en algunos puntos calientes donde se forman islas volcánicas, la salida de lava interacciona con la vieja corteza y lleva sus pedazos hasta la superficie, tal como apoyan los resultados presentados este martes. Por eso, estos hallazgos contribuyen a entender mejor los mecanismos que dirigen la tectónica de placas en especial en estos puntos calientes.

Tal como ha explicado en «New Scientist» Alan Collins, de la Universidad de Adelaida (Australia), en los últimos tiempos se han descubierto pedazos de viejos continentes bajo las islas, como es el caso, por ejemplo, de Islandia o la zona occidental de Australia. «Es ahora, cuando estamos explorando las profundidades de los océanos, el momento en que estamos descubriendo esos pedazos de continentes».

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