El ojo derecho del fósil Schmidtiellus reetae
El ojo derecho del fósil Schmidtiellus reetae - Gennadi Baranov

Descubren el ojo más antiguo del mundo, de 530 millones de años

Pertenecía a una criatura marina, es compuesto y se parece mucho al de los modernos cangrejos, abejas y libélulas

MadridActualizado:

Alguien nos hace un guiño desde la era Paleozoica. Un equipo internacional de científicos ha descubierto en Estonia el que puede ser el ojo más antiguo del mundo en un fósil de 530 millones de años de antigüedad. Perteneció a una criatura extinta llamada trilobite, un ancestro de arañas y cangrejos con caparazón duro que vivía en aguas costeras. Curiosamente, ese ojo temprano es compuesto y se asemeja mucho al de los modernos cangrejos, abejas y libélulas.

Este trilobite tenía una forma primitiva de ojo compuesto, un órgano óptico que consiste en una serie de diminutas células visuales, llamadas ommatidios, similares a las de las abejas actuales. El hallazgo sugiere que los ojos compuestos han cambiado poco más de 500 millones de años, según explican en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

El ojo derecho del fósil estaba parcialmente desgastado, lo que permitió a los investigadores observar el interior del órgano. Esto reveló detalles de su estructura y función, y cómo difiere de los ojos compuestos modernos.

Fósil del trilobite
Fósil del trilobite - Gennadi Baranov

Los investigadores creen que la especie tenía una visión pobre en comparación con muchos animales de hoy en día, pero podría haber identificado depredadores y obstáculos en su camino. Su ojo consiste en aproximadamente 100 ommatidios, que se encuentran relativamente separados en comparación con los ojos compuestos contemporáneos.

Además, el ojo del fósil difiere en que no tiene una lente. Probablemente, esto se debe a que la especie primitiva -llamada Schmidtiellus reetae- carecía de partes del caparazón necesarias para su formación.

El equipo también reveló que solo unos pocos millones de años después, se desarrollaron ojos compuestos mejorados con mayor resolución en otra especie de trilobites de la actual región báltica.

«Este fósil excepcional nos muestra cómo los animales primitivos vieron el mundo a su alrededor cientos de millones de años atrás. De manera destacada, también revela que la estructura y función de los ojos compuestos apenas ha cambiado en medio billón de años», expresa Euan Clarkson, profesor de la Escuela de Geociencias de la Universidad de Edimburgo.

Para Brigitte Schoenemann, profesora de la Universidad de Colonia, «este puede ser el ejemplo más antiguo de un ojo que sea posible encontrar. Los especímenes más viejos en las capas de sedimentos debajo de este fósil contienen solo rastros de los animales originales, que eran demasiado suaves para fosilizarse y se habrán desintegrado con el tiempo».