El ADN apoya el «árbol genalógico» en el que el Homo antecessor sería el ancestro común de neandertales y humanos
El ADN apoya el «árbol genalógico» en el que el Homo antecessor sería el ancestro común de neandertales y humanos - ABC
NATURE

El ADN cierra interrogantes sobre el origen del hombre de Atapuerca

Nuevos análisis, en los que ha participado el equipo de Luis Arsuaga, confirman la hipótesis de los restos de los 28 individuos que se han encontrado en la Sima de los Huesos eran antepasados lejanos de los neandertales

En este estudio se ha hecho el análisis con el material genético más antiguo, de 430.000 años

MADRIDActualizado:

Cuando se trata de reconstruir el pasado del ser humano, los paleoantropólogos analizan hasta el más mínimo detalle de los fósiles que encuentran. Comparan la forma de los dientes, del cráneo o de las mandíbulas y en algunos casos pueden medir el grosor o la longitud de los huesos de las extremidades. Pero saber de dónde viene el hombre y qué ocurrió con sus parientes extintos no es tarea sencilla. Los restos suelen tener decenas, sino cientos de miles de años de antigüedad. Están tan fragmentados e incompletos, que en lugar de una película de la evolucion humana, permiten construir una historia a partir de diapositivas, a veces borrosas.

El ADN puede cambiarlo todo. Es una potentísima herramienta que permite remontarse al pasado y aclarar el árbol genealógico humano. Por desgracia, el material genético también sufre la devastación del tiempo, y los científicos pueden recurrir a él solo en contadas ocasiones. Un estudio publicado ayer en la revista «Nature» es consecuencia de una de estas oportunidades. En esta ocasión, investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig y del Centro Mixto de Evolución y Comportamiento Humanos, estos últimos dirigidos por Juan Luis Arsuaga, han hecho historia al analizar el ADN del yacimiento de la Sima de los Huesos, en Atapuerca. Con 430.000 años de «edad», se ha convertido, con mucho, en el ADN más antiguo nunca secuenciado. Además, ha permitido apoyar la hipótesis de que el hombre de Atapuerca era un antepasado lejano de los neandertales. (Vídeo del descubrimiento).

«Estamos ante una revolución, ante una proeza tecnológica», explicó Juan Luis Arsuaga, segundo autor del estudio y director científico del Museo de la Evolución Humana (en Burgos). Gracias a una nueva técnica, se han podido leer largas secuencias de ADN cuatro veces más antiguas que las analizadas en cualquier otro estudio anterior. «Hemos usado ADN en un estado de degradación ya límite, con el objetivo de establecer relaciones evolutivas».

Polvo de huesos cuyo ADN se ha analizado, con 430.000 años de antigüedad
Polvo de huesos cuyo ADN se ha analizado, con 430.000 años de antigüedad- MADRID SCIENTIFIC FILMS

En concreto, gracias al análisis del material genético de los núcleos de las células (el ADN nuclear), los investigadores han apuntalado la hipótesis de que el hombre de Atapuerca, representado por 28 individuos y 6.700 restos situados en la Sima de los Huesos, era un antepasado lejano de los neandertales. Una idea que ya llevan defendiendo decenas de años a partir del análisis de la forma de dientes y huesos, pero que ahora recibe un espaldarazo, quizás definitivo.

Excavaciones del equipo de Juan Luis Arsuaga (d) en la Sima de los Huesos
Excavaciones del equipo de Juan Luis Arsuaga (d) en la Sima de los Huesos- MADRID SCIENTIFIC FILMS

«Todos los estudios morfológicos anteriores los relacionaban. Por ejemplo, sus dientes son como gotas de agua», dijo José María Bermúdez de Castro, otro de los investigadores del estudio. Pero en este caso, tal como explicó, el ADN ha permitido aclarar el «complejo árbol evolutivo de los neandertales».

Heredado como un apellido

La historia de estos seres sufrió un ajuste en 2014, cuando un estudio publicado en «Nature» analizó el genoma mitocondrial de algunos restos de la Sima de los Huesos (este ADN se extrae de una parte de las células que se llaman mitocondrias y que solo se heredan de las madres, como si fueran una apellido). En aquella ocasión, este ADN mitocondrial de Atapuerca resultó ser más próximo al material genético del Hombre de Denisova, (un humano arcaico hallado en Asia), que al de los neandertales, lo que contradecía los estudios morfológicos.

Representación de los humanos de la Sima de los Huesos, en el yacimiento de Atapuerca
Representación de los humanos de la Sima de los Huesos, en el yacimiento de Atapuerca- MADRID SCIENTIFIC FILMS

Pero, «este estudio cierra el interrogante. El ADN nuclear confirma las semejanzas entre los restos de la Sima de los Huesos y el de neandertales», explicó Arsuaga. Y no solo eso. «Estos datos permiten calibrar el reloj molecular, y situar la bifurcación entre neandertales y sapiens en alrededor de 700.000 años», añadió.

La separación definitiva

Algunos autores han sugerido durante mucho tiempo que los humanos arcaicos sufrieron una importante separación hace 400.000 años, y que a partir de ella fue cuado pudo distinguirse entre el linaje de los sapiens y el de los neandertales. Dos humanos de la misma especie que se reproducían entre sí pero que tenían rasgos diferenciales. Pero con el estudio presentado hoy en «Nature», gana fuerza la hipótesis de que esta separación ocurrió mucho antes, hace unos 800.000 años.

«De acuerdo con esto, los restos de la Gran Dolina, -también en Atapuerca y pertenecientes al llamado Homo antecessor-serían el último antepasado común entre neandertales y sapiens», añadió Juan Luis Arsuaga. Esto implicaría que otros humanos, como el Homo ergaster, ya pertenecerían a ese linaje tan complejo y diverso de los neandertales, y que no serían ese antecesor común.

Con suerte, los análisis de ADN permitirán estudiar más restos de ese santuario que es la Sima de los Huesos y seguir analizando material genético tan antiguo. Gracias a este y otros estudios, se podrá estar más cerca de la película de la historia de la especie humana, y averiguar por qué por ejemplo el gran linaje de los neandertales desapareció hace «tan solo» 40.000 años.