Recreación del impacto del asteroide que acabó con los dinosaurios
Recreación del impacto del asteroide que acabó con los dinosaurios - Universidad de Tohoku/Archivo

El asteroide que mató a los dinosaurios sumió la Tierra en un superinvierno

La cantidad de azufre liberada a la atmósfera tras el choque fue el triple de lo que se pensaba, lo que cambió el clima de manera radical durante varios años

MadridActualizado:

Hace 66 millones de años, un asteroide de 12 km de largo se estrelló en lo que hoy es el área de Chicxulub, en la Península de Yucatán, en el Golfo de México. El brutal impacto arrojó a la atmósfera cantidades masivas de polvo, azufre y dióxido de carbono. El polvo y el azufre formaron una nube que reflejaba la luz del Sol y redujo drásticamente la temperatura de la superficie de la Tierra hasta 26ºC, según estudios previos. Ese clima helador persistió durante al menos tres años después del impacto, provocando la gran extinción masiva del Cretácico-Paleógeno, que borró del planeta al 75% de todas las especies de plantas y animales, incluidos los dinosaurios.

Esa es el relato conocido hasta ahora, pero una nueva investigación publicada en la revista Geophysical Research Letters dice que el invierno que siguió al choque del asteroide pudo haber sido incluso más terrible, porque, según estiman, la cantidad de azufre liberada a la atmósfera por las rocas vaporizadas inmediatamente después del evento fue el triple de lo que se pensaba hasta ahora.

Los autores utilizaron un código de computadora que simula la presión de las ondas de choque creadas por el impacto para estimar la cantidad de gases liberados en diferentes escenarios de impacto. Cambiaron variables como el ángulo del impacto y la composición de las rocas vaporizadas para reducir la incertidumbre de sus cálculos.

Los nuevos resultados muestran que el impacto liberó aproximadamente 325 gigatoneladas de azufre, el gas clave, y 425 gigatoneladas de dióxido de carbono en la atmósfera, más de 10 veces las emisiones humanas mundiales de dióxido de carbono en 2014. En contraste, un estudio anterior publicado también en Geophysical Research Letter estimaba que la colisión había expulsado solo 100 gigatoneladas de azufre y 1.400 gigatoneladas de dióxido de carbono.

Ángulo de impacto

Solo los gases que fueron expulsados hacia arriba con una velocidad mínima de 1 kilómetro por segundo se incluyeron en los cálculos. Los gases eyectados a velocidades más lentas no alcanzaron una altitud lo suficientemente alta como para permanecer en la atmósfera e influir en el clima, según Natalia Artemieva, científica del Instituto de Ciencia Planetaria en Tucson, Arizona, y coautora del nuevo estudio. Los modelos más antiguos del impacto no tenían tanto poder de cómputo y asumían que todo el gas expulsado ingresó a la atmósfera, lo que al parecer limitaba su precisión.

Los autores del estudio también basaron su modelo en estimaciones actualizadas del ángulo del impacto. Un estudio más antiguo asumió que el asteroide golpeó la superficie en un ángulo de 90 grados, pero una investigación más reciente muestra el impacto de la roca en un ángulo de aproximadamente 60 grados. El uso de este ángulo de impacto revisado fue lo que llevó a una mayor cantidad de azufre expulsado a la atmósfera.

A juicio de los investigadores, la liberación de tanto azufre (y no el dióxido de carbono) probablemente jugó un papel clave en el evento de extinción. El gas de azufre habría bloqueado una cantidad significativa de luz solar, lo que probablemente condujo a años de clima extremadamente frío, mucho más de lo que se creía hasta ahora. La falta de luz solar y los cambios en la circulación oceánica habrían devastado la vida vegetal de la Tierra y la biosfera marina, según George Feulner, científico climático del Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam en Alemania, quien no participó en la investigación.

La liberación de dióxido de carbono probablemente condujo a un calentamiento climático a largo plazo, pero su influencia fue menor en comparación con el efecto de enfriamiento de la nube de azufre.